sábado, 17 de febrero de 2018

Tito Francona, un Antíguo Super Estrella, Fallece a los 84 años de edad.

Associated Press. 14 de febrero de 2018. Tito Francona, un antíguo super estrella quien jugó 15 temporadas en las ligas mayores y era el padre de Terry Francona, el manager de los Indios de Cleveland, feneció este martes 13 de febrero en la noche, en su hogar de New Brighton, Pa. Los Indios anunciaron su muerte. Francona jugó seis temporadas con los Indios Un jardinero y primera base que bateaba a la zurda, Francona bateó .363 y terminó quinto en la votación del jugador más valioso de la Liga Americana en 1959, su primera temporada con los Indios. Lideró la liga en dobles el año siguiente y en sencillos en 1961, cuando participó en el juego de estrellas. Debutó en 1956 con los Orioles de Baltimore y se retiró como jugador con los Cerveceros de Milwaukee después de la temporada de 1970. Tuvo un promedio vitalicio de .272, con 125 jonrones y 656 carreras impulsadas John Patsy Francona nació el 4 de noviembre de 1933 en Aliquippa, Pa., en la frontera con Ohio. Su padre, Carmen, trabajador de la industria acerera, le puso el apodo de Tito (“pequeño” en italiano), según la Society for American Baseball Research. La familia se mudó a New Brighton cuando Tito tenía 10 años de edad. Francona fue un mariscal de campo estrella en el New Brighton High School y jugó beisbol en la American Legion. Se casó con Roberta Jackson en 1956 y tuvo dos hijos con ella, Terry y Amy. Ella falleció en 1992. Su segunda esposa, Jean, está entre sus sobrevivientes, no se dispuso de la lista completa. Durante su retiro, Francona fue director de parques y recreación de Beaver County, Pa. Terry Francona, quien también ha sido llamado Tito, jugó 10 años en las mayores y dirigió en Filadelfia y Boston, ganó dos campeonatos mundiales con los Medias Rojas, antes de ser nombrado manager de Cleveland en 2012. Estaba en Goodyear, Ariz., para la temporada de entrenamientos primaverales del equipo cuando supo de la muerte inesperada de su padre. Partió para unirse a su familia en Pennsylvania. The New York Times contribuyó en el reportaje . Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 16 de febrero de 2018

Wally Moon, Cuyos Jonrones Ayudaron a los Dodgers a Ganar una Serie Mundial, Fallece a los 87 años de edad.

Richard Goldstein. The New York Times. 11 de febrero de 2018. Wally Moon, quien se convirtiera en figura célebre en los años iniciales de los Dodgers de Los Angeles cuando despachaba aquellos jonrones tipo “lanzamiento lunar” sobre la valla del corto jardín izquierdo en el Los Angeles Memorial Coliseum para apoyar a llevar a un equipo envejecido hasta el campeonato de la Serie Mundial de 1959, falleció este viernes 9 de febrero en Bryan, Tex. Su deceso fue anunciado por los Dodgers. Moon, un jardinero que bateaba a la zurda, fue el novato del año de la Liga Nacional en 1954, al batear .304 para los Cardenales de San Luis, y tuvo varias temporadas buenas después de eso. Pero los Cardenales lo enviaron a los Dodgers antes de la temporada de 1959, cuando se recuperaba de una lesión. En su segunda temporada en Los Angeles luego de salir de Brooklyn, los Dodgers aún tenían en su alineación a Duke Snider, Gil Hodges y Carl Furillo, artífices de los equipos ganadores de la época de “Boys of Summer”, pero ellos se acercaban al final de sus carreras. Cuando Moon fue instalado en el jardín izquierdo, se convirtió en una especie de héroe para los aficionados quienes habían esperado por tanto tiempo un equipo de grandes ligas. “Eso fue inolvidable”, le dijo a The Los Angeles Times, al recordar sus elevados jonrones de hace mucho tiempo. “Todavía puedo oírlos, sentirlos, verlos, después de todos estos años”. El Coliseo, el hogar de los Dodgers hasta 1962, cuando se mudaron a Dodger Stadium, fue inaugurado en 1923 y había sido utilizado principalmente para futbol americano y pista y campo. Sus dimensiones resultaban poco apropiadas para el beisbol. La pared entre el jardín central y el derecho estaba a unos 440 pies desde el plato, pero solo había 251 pies por la línea del jardín izquierdo, donde levantaron una valla de 14 metros de altura. El antíguo compañero de equipo de Moon en los Cardenales, Stan Musial, uno de los bateadores más grandes del beisbol, sugirió que Moon intentara un swing desde adentro hacia afuera para levantar elevados sobre la valla. Moon siguió su consejo. Bateó 14 de sus 19 jonrones de 1959 en el Coliseo. Ese año también bateó .302; lideró la Liga Nacional en triples con 11; robó 15 bases; y terminó cuarto en la votación del jugador más valioso. Los Dodgers vencieron a los Bravos de Milwaukee en una serie de playoff por el banderín y superaron a los Medias Blancas de Chicago en una Serie Mundial de seis juegos, Moon descargó un cuadrangular en Comiskey Park en el juego final. Los rusos habían lanzado Sputnik, el primer satélite artificial del mundo, en 1957, y Estados Unidos empezaba la carrera de la guerra fría con la Unión Soviética por llegar a la luna. Vin Scully, el maestro generador de frases de la cabina de transmisión de los Dodgers, se ajustó a la ocasión al describir los logros de Moon. “Scully fue quien de verdad inició eso”, recordó Moon en una entrevista con The Akron Beacon Journal. “Recuerdo que entonces todos estaban interesados en los lanzamientos espaciales, y cuando Scully empezó a llamar mis jonrones por la banda contraria ‘lanzamientos lunares’, eso caló de verdad”. Moon bateó 39 de sus 47 jonrones desde 1959 hasta 1961 en el Coliseo. Ganó un guante de oro por su fildeo en 1960 y bateó .328 con 88 carreras impulsadas, ambos topes vitalicios, en 1961. Participó en el Juego de Estrellas en 1957 y 1959. Recibió dos anillos más de Serie Mundial con los Dodgers, en 1963 y 1965, pero su tiempo de juego había disminuido porque la reconstrucción de los Dodgers había traido a los jardineros Tommy Davis, Willie Davis, Ron Fairly y Frank Howard. Wallace Wade Moon, cuyo nombre se debe a un prominente entrenador de futbol americano de Alabama para la época, nació el 3 de abril de 1930, en Bay, Ark., el mediano de los tres hijos de Henry Moon, un trabajador industrial, y Margie Vernon. Jugó beisbol y baloncesto en Texas A&M y fue firmado por la organización de los Cardenales en 1950 mientras estaba en la universidad. Obtuvo un título de pregrado y una maestría en educación mientras jugaba en las ligas menores. Moon debutó con los Cardenales en un juego en Sportman’s Park el día inaugural de la temporada de 1954, pocos días después cambiaron a su futuro inquilino del Salón de la Fama, el jardinero Enos Slaughter hacia los Yanquis. Moon había crecido cuando muchos de los aficionados del sur seguían a los Cardenales, y como le contó a The St. Louis Post-Dispatch: “Eran mi equipo favorito y Slaughter mi jugador preferido. Admiraba la forma como se fajaba”. Los aficionados tristes con la partida de Slaughter pueden haberse sentido algo reconfortados cuando Moon bateó un jonrón en su primer turno al bate. Bateó cerca de la marca de .300 durante las próximas tres temporadas pero se rezagó en 1958, cuando se lesionó en un choque en los jardines. Los Dodgers lo adquirieron junto a un pitcher a cambio del jardinero Gino Cimoli antes de la temporada de 1959. Moon se retiró después de la temporada de 1965 con un promedio de bateo vitalicio de .289 y 142 jonrones. Despues fue coach con los Padres de San Diego, entrenador de beisbol y director deportivo en la John Brown University de Arkansas, manager de ligas menores, y dueño del equipo de ligas menores Dodgers de San Antonio. Le sobreviven sus hijas Zola, Elizabeth, Mary y LaRhesa; su hijo, Wally Joe, y sus nietos. Su esposa, Bettye Knowles, falleció en 2016. Cuando los Dodgers inauguraron su temporada de 2107 en casa, Moon y el manager de ellos por mucho tiempo, Tommy Lasorda, hicieron primeros lanzamientos ceremoniales. Los Dodgers ganaron su primer banderín desde 1988, cuando también ganaron su último campeonato de Serie Mundial. Con todos sus anillos de Serie Mundial, el hombre de los “lanzamientos lunares” y el manager quien sangraba azul Dodger solo generaron cierta inspiración el pasado otoño: El día decisivo, los Dodgers perdieron la Serie Mundial en Los Angeles, ante los Astros de Houston. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: Números de Wally Moon con el Pastora en la temporada 1953-54: 70 J, 276 VB, 58 CA, 89 H, 10 2H, 6 3H, 10 HR, 54 CI, 11 BR, .322 AVE.

martes, 6 de febrero de 2018

¿Por qué hay tan pocos terceras base en el Salón de la Fama?

Tyler Kepner. The New York Times. 25 de enero de 2018. Se dice esto de la tercera base: Tiene el mejor apodo de cualquier posición del beisbol. La verdad sin embargo es, que la esquina caliente puede ser muy fría. “No dejes que el concepto de la esquina caliente te confunda”, dijo por teléfono Mike Schmidt, el tercera base más grande de la historia del beisbol. “El tercera base tiene una pequeña esquina que proteger, algunos elevados sobre la raya de cal, un par de toques aquí y allá, pero la mayor parte del juego, un tercera base puede estar sin ver ninguna acción defensiva. El campocorto se mueve por todo el terreno. Si juegas campocorto, puedes jugar en cualquier parte del campo. Pasar del campocorto a la tercera es un paseo en el parque”. Schmidt hizo ese cambio de posición en las menores, ganó 10 guantes de oro con los Filis de Filadelfia y llegó al Salón de la Fama en su primer intento, en 1995. Su posición es la de menor presencia en la nómina de Cooperstown, y nadie sabe del todo porqué. Chipper Jones, elegido este miércoles, es solo el décimoséptimo inquilino del Salón de la Fama cuya posición principal era la tercera base. Solo ocho de esos peloteros debutaron en las grandes ligas después que Jackie Robinson rompió la barrera racial de las mayores en 1947. “No lo sé, tal vez la vida de un tercera base no es lo que debería ser”, dijo Jones este jueves, en una conferencia de prensa en Midtown Manhattan. “Somos conocidos como porteros de hockey, porque atrapamos de todo. Esa es una buena pregunta. Estoy orgulloso de ser parte de esa pequeña fraternidad”. De los otros inducidos de esta semana, Vladimir Guerrero, Jim Thome y Trevor Hoffman, otros dos también jugaron tercera base. Thome pasó casi 500 juegos ahí en sus primeros años con los Indios de Cleveland, y Hoffman participó en 41 juegos en tercera base en 1990 con los Wheelers de Charleston (W. Va.), un afiliado Clase A de los Rojos de Cincinnati. Ambos hallaron mejores destinos en otras posiciones. Thome en primera base. Hoffman en el montículo. Thome jugó tercera base en la Serie Mundial de 1995 contra Jones y los Bravos de Atlanta, pero cuando los Indios regresaron a esa instancia dos años despues, se había establecido en primera base. Los Indios habían perdido a su jardinero izquierdo Albert Belle, como agente libre, y reemplazaron su poder con Matt Williams, un tercera base. Thome, de quien habían despotricado durante su temporada de novato mientras tenía dificultades para aprender a jugar tercera base en el Municipal Stadium, finalmente estaba progresando cuando hizo la transición. “Había empezado a sentirme cómodo cuando me pidieron que fuera a primera base”, dijo él. “Ahora, con la sabiduría de la longevidad, ¿pude haberme establecido allí? Probablemente no. Pero estoy orgulloso de haber jugado tercera base a nivel de grandes ligas, y para mí es especial ver a Chipper Jones ingresar, porque sé cuan ruda es esa posición”. Hoffman no pitcheó desde su día final en las pequeñas ligas en Delco Field, Anaheim, Calif., hasta su primera sesión de bullpen en Charleston. Bateó solo .225 en las menores y se consideraba un tercera base “terrible”, pero su hermano, Glenn, había jugado la posición en las mayores. Cuando Hoffman salió de la University of Arizona, asumió que también jugaría esa posición. “Al salir de la U of A como jugador del cuadro, pensé, ‘Bien, voy a trabajar duro, como lo hizo Glenn; este es el camino a seguir’”, dijo Hoffman. “Pero mis padres tuvieron la precaución de que no pitchearamos después de las pequeñas ligas. Así que no tuvimos que forzar el brazo en la escuela secundaria ni la universidad. Tendríamos el brazo fresco en caso de tener que regresar a lanzar. Glenn nunca tuvo que hacerlo. Yo, tuve que volver a lanzar rápido en mi carrera”. Thome y Hoffman no son los únicos jugadores prominentes que han abandonado la tercera base. Harmon Killebrew y Tany Pérez jugaron más de 700 encuentros en tercera base, pero se desempeñaron más en primera base. Jeff Bagwell jugó allí en las menores.. Varios toleteros destacados de las últimas décadas, desde Mark McGwire, Gary Sheffield y Jason Giambi hasta Albert Pujols, Miguel Cabrera y Chris Davis, también pasaron un tiempo en tercera base. Así que tal vez la tercera base simplemente es un lugar donde pocos peloteros duran mucho. Pero si eso es verdad, entonces ¿por qué 25 hombres han jugado 2000 encuentros en tercera base, comparados con 20 quienes han hecho lo propio en primera base, 12 en segunda base y 19 en el campocorto y cinco en la receptoría? Schmidt teorizó respecto a eso, antes del sublime defensor Brooks Robinson, la tercera base era principalmente un lugar para bateadores decentes quienes podían tumbar roletazos fuertes. “Ahí se coloca a un buen pelotero, un tipo de 20 jonrones y 75 carreras empujadas, pero la mayoría de de aquellos no eran tipos de 35 y 110”, dijo Schmidt. “Solo eran peloteros buenos. Ron Santo es un ejemplo perfecto de alguien que llegó al Salón de la Fama, pero estuvo en la frontera por muchos años. Si se mira alrededor de todas las otras posiciones, parece que tienen muchos peloteros quienes realmente fueron grandes entre los grandes”. Schmidt dice que varios terceras bases excelentes quienes se han quedado cortos en llegar a Cooperstown. Ken Boyer, Graig Nettles, Bill Madlock, Buddy Bell y Ron Cey. Y como hizo Jones este jueves, señaló al pelotero de la actualidad, Adrian Beltré, como un obvio inquilino del Salón de la Fama “Ha sido considerado por encima de mí en términos de el más grande de todos los tiempos”, dijo Schmidt de Beltré, quien tiene cinco guantes de oro. “No sé cuantos se necesitan, si se es un tercera base guante de oro con 3000 imparables, y además él está cerca de los 500 jonrones, me rebasará”. Solo Robinson ha participado en más juegos en tercera base que Beltré, quien nunca ha pasado un día en primera base, como George Brett, Wade Boggs y hasta Alex Rodríguez (quien actuó en la mayoría de sus juegos como campocoeto). Schmidt jugó en primera base, en 1985, cuando los Filis probaron al novato Rick Schu en tercera base. Un primera base permanece más involucrado en la acción que un tercera base, dijo Schmidt, sin la demanda física de la mitad del cuadro. “Hay que hablar con los bateadores rivales cuando estos llegan allí, hay que cuidar a los corredores, salirse de la base”, dijo él. “Era como si estuviera en tercera base, con más diversión, porque había mucha más responsabilidad con el beisbol. Así que eso fue fácil. Me gustó mucho esa posición”. Sin embargo, su estadía en primera base fue breve, Schmidt regresó a la antesala en 1986 y ganó su tercer premio al jugador más valioso de la Liga Nacional. Tenía 36 años y acreditó a Pat Croce, un fisioterapeuta quien luego fue presidente de los 76ers de Filadelfia, por ayudarlo a permanecer ágil hasta casi los cuarenta años de edad, a pesar de los problemas con las rodillas. Jones tuvo sus propios problemas de rodillas cerca del final de su carrera, pero aún sigue séptimo en juegos vitalicios como tercera base. Al preguntarle como lo hizo, Jones rió y dijo, “Fui bendecido”. A la cosecha actual de terceras base estrellas, Nolan Arenado, Kris Bryant, Josh Donaldson, Evan Longoria, Manny Machado, Anthony Rendon, solo le queda esperar ser tan afortunada. “Tal vez”, dijo Schmidt, “los peloteros más grandes del juego en la actualidad son terceras base”. Podría estar en lo correcto, y Schmidt, Jones y otros en su mayoría de edad podrían tener mucha compañía en la tercera base del equipo de Cooperstown. Pero por el momento es el grupo más pequeño, y la razón sigue siendo un misterio. Para conseguir la mejor respuesta, quizás se debería consultar a Abbott y Costello. En su famosa rutina de “¿Quién juega en primera base?”, tenían un nombre fijo para el tercera base: Yo no sé. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

Oscar Gamble, Bateador de Poder con Cabello Prodigioso, fallece a los 68 años de edad

Richard Sandomir. The New York Times. 31-01-2018. Oscar Gamble, un bateador de poder por casi dos décadas en las ligas mayores quien erea reconocido instantáneamente en la década de 1970 por su impresionante afro, el cual emergía como orejeras gigantes desde debajo de su gorra, falleció este miércoles en Birmingham, Ala. Su esposa, Lovell Woods Gamble, dijo que la causa fue carcinoma ameloblástico, un tumor raro en la mandíbula. Gamble, quien falleció en un hospital, vivía en Montgomery, Ala. Gamble jugó para siete equipos en 17 temporadas, empezando con los Cachorros de Chicago. Los Cachorros lo cambiaron a los Filis de Filadelfia, quienes lo enviaron a los Indios de Cleveland, donde empezó a mostrar el poder que lo convirtió en una amenaza ofensiva. Un bateador zurdo quien regularmente enfrentaba pitchers derechos, Gamble largó 54 jonrones en tres temporadas para Cleveland. Llegó al campo de entrenamientos primaverales de los Indios en 1973, llevaba un afro, lo cual lo colocaba al lado de Julius Erving y Darnell Hillman, estrellas de grandes cabelleras de la American Basketball Asociation. Esa era una apariencia natural entre los negros de esa época, a veces asociada con el movimiento poder negro, pero inusual para el mundo conservador de Major League Baseball. “Las personas miraban mi cabello y pensaban que era un tipo malo”, le dijo Gamble a The Sporting News en 1979. “Había algunos periodistas que no hablaban conmigo. Pensaban que yo era un militante por mi barba y mi cabello”. Gamble se cortó el cabello antes de la temporada de 1973 (bromeó con que había rebajado un kilogramo y varias tallas de gorra), pero el cabello corto no duró mucho. Su afro de doce pulgadas de ancho, se convirtió en su marca personal. “Mientras corría en los jardines del Municipal Stadium o apretaba el paso en las bases”, se escribió en un perfil de The Hardball Times en 2009, una página web de beisbol, “Gamble perdía frecuentemente su gorra y casco ante el viento; aun las tallas extra grandes de gorras no podían sostener la fricción del afro incontenible”. Pero una persona fue capaz de pararlo: George Steinbrenner, el dueño principal de los Yanquis. Gamble fue cambiado a los Yanquis después de la temporada de 1975, y Mr. Steinbrenner demandaba que sus peloteros mantuvieran su cabello corto, una regla que se ajustaba a su afición por la disciplina militar. (Esa política continúa en los Yanquis de la actualidad). “Fuia la oficina de Billy Martin el primer día del campamento y dije, ‘Disculpe, no hay uniforme en mi casillero’”, le dijo Gamble a The New York Times en 2005, refiriéndose al manager de los Yanquis. “Billy me miró y dijo: ’Hijo, tenemos reglas aquí. Necesitas un corte de cabello’”. Le practicaron el corte una mañana dominical en un motel cercano a las instalaciones de entrenamiento primaveral de los Yanquis en Fort Lauderdale, Fla. El equipo le pagó 40 $ a un barbero para que fuese al motel en su día libre. Con ocho pulgadas menos de su afro, Gamble apenas se parecía a la fotografía de su barajita Topps de beisbol de 1976, la cual fue pintada para que pareciera que él aún tenía su gran afro. Las barajitas se convirtieron en artículos de coleccionistas, y Gamble después las recibía por correo de los aficionados. “Firmaba esas barajitas todo el tiempo”, le dijo a The Daily News en 2008. Gamble tuvo una temporada sin igual para los Yanquis en 1976 antes de ser cambiado a principios del año siguiente a los Medias Blancas de Chicago en una negociación que llevó al campocorto Bucky Dent al Bronx. Dent batearía un jonrón que ayudó a vencer a los Medias Rojas de Boston en un memorable juego de play off en Fenway Park en 1978. Gamble tuvo su temporada más productiva en 1977, cuando bateó 31 jonrones y empujó 83 carreras con promedio de bateo de .297 con los Medias Blancas. Con su valor en alza, firmó un contrato de seis años por 2.85 millones de dólares con los Padres de San Diego (el equivalente a unos 12 millones de dólares en la actualidad). Pero su poder se desvaneció hasta siete jonrones en 1978, los aficionados decepcionados lo abucheaban y lo llamaban “Ol’ 2.8”. Los Padres lo enviaron a los Rangers de Texas luego de una temporada. A mediados de la temporada de 1979, los Rangers lo cambiaron de vuelta a los Yanquis. Aun, como jugador de reserva en Texas y luego en Nueva York, tuvo una gran temporada: En solo 274 turnos al bate, despachó 19 jonrones, empujó 64 carreras y bateó para .358. Permaneció con los Yanquis hasta 1984. Un punto resaltante llegó durante la serie divisional de la Liga Americana en 1981, cuando bateó para .556 con dos jonrones, incluyendo uno durante la victoria del quinto juego sobre los Cerveceros de Milwaukee. Los Yanquis enfrentaron a los Dodgers de Los Angeles en la Serie Mundial, en la cual Gamble bateó dos imparables y empujó una carrera en la derrota de Nueva York ante los Dodgers en seis juegos. Oscar charles Gamble nació el 20 de diciembre de 1949, en Ramer, Ala., a una 25 millas al sureste de Montgomery. Su padre, Sam, era aparcero, y su madre, Mamie Scott, era ama de casa. Empezó a jugar beisbol semiprofesional para equipos locales cuando tenía 13 años de edad. Luego de la escuela secundaria, fue drafteado por los Cachorros de Chicago en 1968; el renombrado scout, Buck O’Neill, antiguo jugador de las ligas negras y manager, había tenido la gran corazonada de que Oscar llegaría a las grandes ligas. “Este muchacho es el prospecto más grande que he firmado desde Ernie Banks”, le dijo O`Neill a The Associated Press en 1969, en referencia al primera base inquilino del Salón de la Fama de los Cachorros. Gamble jugó brevemente con los Cachorros en 1969 antes de empezar su patético viaje por las ligas mayores. Además de su esposa, le sobreviven su hija Sheena Maureen Gamble, y sus hijos Sean y Shane, todos de su primer matrimonio; sus hijas Kalani Lee y Kylah Lee Gamble, ambas de su segundo matrimonio; dos hermanas, Annette Connors y Bettye Snead; y cuatro nietos. Su matrimonio previo, con Juanita Kenner, terminó en divorcio. Gamble tuvo una segunda estadía con los Medias Blancas antes de retirarse en 1985. Los años posteriores ha trabajado como agente de peloteros y entrenador. Fue ingresado al Alabama Sports Hall of Fame en 2016. Aun con el cabello corto obligado por Steinbrenner, y el corte al rape que uso en sus últimos años, Gamble no pudo escapar de su famoso afro. “Me gustaba, pero parece que me causaba una mala reputación”, le dijo al Sporting News en una entrevista. Pero agregó: “Estoy muy contento. Nunca trato de ofender a nadie”. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: Oscar Gamble jugó con las Águilas del Zulia en las temporadas 1972-73 y 1973-74.

miércoles, 17 de enero de 2018

Doug Harvey, el árbitro del Salón de la Fama a quien los peloteros llamaban Dios, fallece a los 87 años de edad.

Richard Goldstein. The New York Times. 14 de enero de 2018. Doug Harvey, el árbitro del Salón de la Fama quién se convirtió en una presencia destacada y un símbolo de excelencia en una carrera que se extendió por 31 temporadas en la Liga Nacional, falleció este sábado 13 de enero en Visalia, Calif. Su muerte fue confirmada por su esposa Joy. Harvey tenía el cabello plateado, lo que le daba u tipo de aire espléndido, y estaba muy pendiente, fuese cantando bolas y strikes o arbitrando en las bases, lo cual hacía que los peloteros se refiriesen a él como Dios. Él fue jefe de cuadrilla por 18 años y trabajó en cinco Series Mundiales, nueve series de campeonato de la Liga Nacional y seis juegos de estrellas, por todo manejó 4673 juegos. En 1974 la Major League Baseball Players Association clasificó a Harvey como el major árbitro de la Liga Nacional y él único en la liga merecedor del calificativo “excelente”. “Doug Harvey fue el modelo que cada árbitro debería seguir”, dijo el segunda base del Salón de la Fama, Joe Morgan en la página web del Salón antes de la inducción de Harvey en Cooperstown en 2010. “Era tolerante hasta cierto punto, aún así, los peloteros siempre sabían que él tenía el control”. Harvey fue el noveno árbitro seleccionado para el Salón de la Fama, y el primero desde Nestor Chylak en 1999, luego de recibir 15 de 16 votos del Comité de Veteranos. Arbitró su primer juego de grandes ligas el 10 de abril de 1962, y durante su año de novato aprendió una lección que nunca olvidaría. Como lo decía, estaba en San Luis, en solo su tercer juego detrás del plato, con Stan Musial al bate. Era el noveno inning, bases llenas, dos outs y cuenta completa. Mientras el siguiente pitcheo se acercaba al plato, Harvey levantó su mano derecha, indicando el tercer strike. Pero el pitcheo rompió hacia afuera por tres pulgadas. “Ahí estaba yo parado, avergonzado”, recordó Harvey en una entrevista de 1992 con jerome Holtzman para Baseball Digest poco después de su retiro. “Musial nunca me miró. Le pidió al recoge bates que le trajera su guante. Entonces, sin volverse, dijo,’Joven amigo, no sé de cual liga vienes, pero aquí usamos el mismo plato. Tiene 17 pulgadas de ancho’”. “Ahí fue donde me di cuenta porqué lo llamaban Stan the Man, y aprendí a no anticipar la sentencia. Introduje el tiempo para arbitrar. Ese es mi aporte al beisbol. Mi herencia. Mi legado. Antes, a los árbitros siempre les decían: ‘¡Sean rápidos! ¡Sean determinados!’” Cuando Harvey fue escogido para Cooperstown, Tommy Lasorda, el antiguo manager de los Dodgers, recordó como “podías notar cada vez que él estaba en el terreno, entregaba toda la energía que tenía, no puedo decir eso de muchos otros”. Pero Lasorda no siempre estaba encantado con Harvey. Una vez, cuando bateaba Keith Hernández, el primera base de los Mets, la cuenta de Harvey de dos bolas sin strikes provocó los gritos de Lasorda desde el dugout. “No se deje intimidar por esos tipos”, le dijo Hernández a Harvey. Su respuesta: “Nunca nadie me intimida, hijo”. Doug Harvey nació el 13 de marzo de 1930, en South Gate, Calif. Era un adolescente cuando decidió que se convertiría en árbitro deportivo, pensando que podía hacerlo mejor que aquellos que vio. Se inició en el beisbol profesional como colector de boletos y recoge bates de un equipo de ligas menores en El Centro, Calif. Luego de asistir a la San Diego State University, donde jugó baloncesto, futbol americano y beisbol, Harvey empezó su carrera en el arbitraje en 1958 en la California League, con un sueldo de 350 $ mensuales. Joy Harvey, en una entrevista con Lee Gutkind para su libro sobre arbitraje, “The Best Seat in Baseball: But You Have to Stand!” (“El Mejor asiento del beisbol. ¡Pero tienes que estar de pie!”), recordó como, mientras su esposo arbitraba en las ligas menores más bajas, “ahorrábamos y economizábamos para tener suficiente dinero para ir a San Francisco por un día y una noche”. “El primer lugar donde fuimos fue Candlestick Park. En todos sus años en el beisbol, Doug, hasta ese momento, nunca había estado en un estadio de grandes ligas, así que fuimos esa mañana y preguntamos si podíamos entrar y caminar alrededor”. Se sentaron en la primera fila de la tribuna de un estadio silencioso y con mucho viento, y entonces, Joy Harvey dijo: “Eso ocurrió luego de ver una película tipo B, pero yo sabía todo lo que él se merecía, Doug quiso decir que eso se haría realidad. ‘Algún día’, dijo él, ‘Voy a arbitrar en este estadio’”. A Harvey, quien mascaba tabaco durante sus días de árbitro, le detectaron cáncer oral en 1997 y habló de los peligros del tabaco masticable luego de seguir su tratamiento. Le sobreviven su esposa; su hermano Nolan; sus hijos Scott y Todd; seis nietos; y ocho bisnietos. Con toda su presencia de autoridad, Harvey una vez se vio en dificultades durante una controversia en la cual fue el segundo protagonista. El 14 de julio de 1978, el expulsó a Don Sutton, el pitcher estrella de los Dodgers, luego de acusarlo de lanzar pelotas lijadas en un juego en San Luis. La infracción ocasionó una suspensión de 10 dias, pero Sutton, proclamando su inocencia, dijo que demandaría a la Liga Nacional y a Harvey por privarlo de su medio de subsistencia. El presidente de la liga Chub Feeney, nunca ejecutó la suspensión. La reputación de Harvey había sido bien ganada, pero siempre había un pelotero o manager agraviado quien se aseguraba de no dejarse intimidar por su aura superior. Unas Navidades, Joy Harvey le regaló a su esposo una franela donde se leía: “Nos llevaremos bien tan pronto te des cuenta que soy Dios”. Jason Bailey contribuyó reportando Traducción: Alfonso L. Tusa C.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Jim Landis, Estrella Defensiva de los Medias Blancas ganadores del banderín, fallece a los 83 años de edad.

Richard Sandomir. The New York Times. 10 de octubre de 2017. Jim Landis, el rápido jardinero central cuyas destrezas defensivas, comparadas varias veces con las de Willie Mays, fueron claves para que los Medias Blancas de Chicago ganaran el banderín de la Liga Americana en 1959, falleció este sábado 7 de octubre en Napa, Calif. Su hijo Craig, un agente de peloteros, dijo que la causa fue cáncer. Cuando Landis llegó a los llamados Go-Go White Sox en 1957, fortaleció una defensa central formidable, con Nellie Fox en segunda base, Luis Aparicio en el campocorto y Sherm Lollar en la receptoría. Landis cometía pocos errores, lideró la Liga Americana tres veces en dobleplays realizados por un jardinero central y ganó el guante de oro cada temporada desde 1960 hasta 1964. Era conocido por hacer que las atrapadas difíciles lucieran fáciles y por capturar pelotas que parecían jonrones. “Pienso que tal vez Landis tiene mejor anticipación que cualquiera en la actualidad”, dijo Bill Veeck, el dueño de los Medias Blancas en una entrevista con The Chicago Tribune en 1959. “Él atrapa pelotas que yo sé que eran dobles o triples”. Pero como jugador de ligas menores, Landis había aprendido que su velocidad no era suficiente para convertirlo en un gran jardinero; necesitaba ayuda. Así que durante el entrenamiento primaveral trabajó con Johnny Mostil, un instructor quien había sido jardinero de los Medias Blancas en la década de 1920. Mientras les bateaban elevados y líneas, Landis partía con Mostil con el sonido del batazo. Mostil le dijo a The Des Moines Tribune, “Él miraba hacia arriba con yo lo hacía y se detenía cuando yo lo hacía para atrapar la pelota o para estar en posición de tomar el rebote desde la grama o la pared”. La práctica funcionó bien para Landis. Veeck y Ted Kluszewski, el toletero quien jugó con Landis al final de su carrera, estuvieron entre aquellos que declararon que su calidad defensiva era equivalente a la de Mays. Landis, al hablar con White Sox Interactive en 2003, dijo que solo supo de esas comparaciones despues, cuando leyó que algunos jugadores de los yanquis habían dicho que él “convertía triples en dobles y dobles en sencillos”. James Henry Landis Jr., nació el 9 de marzo de 1934, en Fresno, Calif. Su padre fue obrero industrial, su madre, Maida, era ama de casa. Fue firmado por los Medias Blancas por 2.500 $ después de su primer año en Contra Costa College en San Pablo, Calif. El bateo de Landis no estaba al mismo nivel de su fildeo. Su promedio de bateo fue solo .212 en su temporada de novato, pero mejoró a .277 el año siguiente. En 1959 bateó para .272, con cinco jonrones y 60 carreras empujadas. En la Serie Mundial de ese año, contra los Dodgers, bateó siete imparables en 24 turnos al bates para .292 de promedio. En el quinto juego, en Los Angeles Memorial Coliseum, perdió una pelota en el sol, una marfilada que encendió un ataque de los Dodgers. Pero el ataque se atascó, y Chicago ganó 1-0. “Todos dicen que la pelota me golpeó, pero aun pienso que rebotó frente a mí”, le dijo Landis a The New York Times en 1961. Me cegué con el sol y el fondo de camisas blancas”. Ese estadio, dijo, “fue el peor en el que jugué”. Los Dodgers ganaron la serie en el próximo juego, en Comiskey Park en Chicago. Landis fue cambiado a los Atléticos de Kansas City en 1965 y también jugó en Cleveland, Houston, Detroit y Boston. Al retirarse, trabajó para una compañía de seguridad, de la cual se hizo socio. Además de su hijo Craig, le sobreviven su esposa, cuyo nombre de soltera era Sandra Foster; sus hijas, Vicki Robinson y Michele Stafford, otro hijo, Michael, cinco nietos, y su hermana, Ann Proctor. En 2000, Landis fue elegido por los aficionados para el equipo del siglo de los Medias Blancas, junto con Fox, Aparicio y los jardineros Shoeless Jackson y Minnie Miñoso. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Bobby Doerr, segunda base de los Medias Rojas del Salón de la Fama fallece a los 99 años de edad.

Richard Goldstein. The New York Times. 14-11-2017. Bobby Doerr, el segunda base del Salón de la Fama quien era un gran fildeador, buen bateador y una figura inmensamente popular por 14 temporadas con los Medias Rojas de Boston, falleció este lunes 13 de noviembre en Junction City, Ore. Había sido el grande liga viviente más viejo. Los Medias Rojas anunciaron su muerte. “ La vida de Bobby es una que saludamos no solo por su longevidad, sino por su gracia”, dijo en una declaración, el director de la organización, Tom Werner. “Fijó el patrón de lo que significa ser un buen compañero de equipo”. Doerr fue una presencia celebrada en Fenway Park, junto a Ted Williams y Dom DiMaggio en los jardines y Johnny Pesky en el campocorto. Fue el último beisbolista sobreviviente de la década de 1930, al haber empezado su carrera en 1937. Su muerte deja a Red Schoendienst de 94 años de edad, mejor conocido por sus años con los Cardenales de San Luis, como el inquilino viviente del Salón de la Fama más viejo. Doerr carecía de la tempestuosidad de un Williams y de la celebridad de un DiMaggio. Avanzó en su negocio tranquilamente y se convirtió en líder del equipo a través de su estable excelencia. “Nunca tuvimos un capitán, pero él era el capitán silencioso del equipo”, dijo Williams cuando Doerr fue elegido al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos en 1986. Mientras jugaba en Fenway Park hasta comienzos de la década de 1950, excepto por un año en la armada durante la segunda guerra mundial, Doerr fue integrante del equipo de estrellas de la Liga Americana nueve veces. Estableció un registro para oportunidades de fildeo seguidas sin cometer error, bateó sobre .300 en tres temporadas diferentes y empujó más de 100 carreras seis veces. Sus equipos ganaron solo un banderín de la Liga Americana, en 1946. Los Medias Rojas perdieron en siete juegos ante los Cardenales de San Luis en la Serie Mundial, pero él bateó .409 en esa serie. “Doerr fue fácilmente el jugador más popular de los Medias Rojas y posiblemente el beisbolista más popular de su época”, escribió David Halberstam en “Summer of ‘49” (1989), el recuento de una memorable carrera por el banderín entre los Medias Rojas y los Yanquis. “Era tan modesto y de disposición tan gentil que sus colegas a menudo lo describían como ‘dulce’. Fue el tipo de hombre que otros hombres hubiesen envidiado si no lo hubieran apreciado tanto”. Al destacar las rápidas manos de Doerr, el novelista y seguidor de los Medias Rojas George V. Higgins escribió en “The Progress of the Seasons: Forty Years of Baseball in Our Town” (1989) que Doerr tenía “las garras delanteras de un oso polar”- Otro aspecto que Higgins halló apreciable fue como era tratado Doerr por los a menudo crítica prensa y fanáticos de Boston. “Bobby Doerr no recuerda ser despotricado por los medios de Boston o insultado por los fanáticos”, escribió él. “Algo muy razonable, porque él era percibido como un trabajador que siempre daba lo mejor de sí”. Robert Pershing Doerr nació en Los Angeles el 7 de abril de 1918, hijo de Harold y Frances Doerr. Su padre era trabajador de la compañía telefónica. Firmó con el equipo de Hollywood de la Pacific Coast League al salir de la escuela secundaria en 1934 y jugó dos temporadas en Hollywood, luego una tercera con la franquicia cuando esta se mudó a San Diego. Fue firmado por los Medias Rojas después de ser escauteado en el verano de 1936 por Eddie Collins, el propio gerente general de Boston y antiguo segunda base y futuro inquilino del Salón de la Fama. En ese viaje, Collins también descubrió a Williams, entonces un adolescente del equipo de San Diego. Cuando Doerr se unió a los Medias Rojas, estaba impresionado. “Siempre recordaré el entrenamiento primaveral de 1937”, fue citado por Cynthia J. Wilber en “For the Love of the Game: Baseball Memories From the Men Who Were There” (1992). “Yo tenía solo 18 años de edad, y ahí estaba Jimmie Foxx bateando pelotas fuera del parque como pelotas de golf y Joe Cronin en el campocorto y Lefty Grove pitcheando, y Pinky Higgins y Doc Cramer y los hermanos Ferrell. Dios mío, todos esos tipos de los que tenía fotografías en mi pared de niño. Ellos fueron mis héroes, y allí estaban, y yo con ellos”. Doerr fue golpeado en la cabeza por un pitcheo a principios de temporada y participó en solo 55 juegos, pero se hizo regular en 1938, ayudado por Cronin, el manager y campocorto de los Medias Rojas, quien lo animó a relajarse en el campo y le dio consejos de bateo. A través de la década de 1940, Doerr y Pesky se alternaron con Joe Gordon en segunda base y Phil Rizzuto en el campocorto de los Yanquis como la combinación líder en dobleplays de la Liga Americana. Doerr lideró a los camareros de la Liga Americana en dobleplays en cinco temporadas y en 1948 estableció registros de grandes ligas, que fueron rotos, para lances seguidos sin cometer error en su posición, 414, y juegos seguidos sin error, 73. Doerr fue el héroe ofensivo del juego de estrellas de 1943 en Shibe Park de Filadelfia, al batear un jonrón de tres carreras ante Mort Cooper de los Cardenales en la victoria de la Liga Americana 5-3. Consiguió su imparable 2000 el 1 de julio de 1951, en Yankee Stadium. Pero tuvo problemas en la espalda ese verano y se retiró después de la temporada. Terminó su carrera con 2042 imparables y promedio de bateo de .288, bateó 223 jonrones y empujó 1247 carreras. Lideró la Liga Americana en porcentaje de slugging en 1944 con .528. Despues fue coach de los Medias Rojas y los Azulejos de Toronto. Su número 1 fue retirado por los Medias Rojas en 1988. En sus últimos años, Doerr se dedicó a cuidar a su esposa, Monica, quien tenía esclerósis múltiple, y quien falleció en 2003. También amaba pescar. Siempre regresaba a Boston para ocasiones ceremoniales. Cuando los Medias Rojas celebraron el centésimo aniversario de Fenway Park en abril de 2012, él apareció junto a Pesky en segunda base, cada uno en silla de ruedas, un punto alto emocional que atrajo a docenas de antiguos peloteros de los Medias Rojas. Los sobrevivientes de Doerr incluyen a su hijo, Don, dos nietos, y cuatro bisnietos. Los lazos duraderos entre Doerr, Pesky, Williams y Dom DiMaggio fueron registrados por David Halberstam en “The Teammates” (2007). Doerr mantuvo una amistad cercana con Williams, quien falleció en 2002. A menudo hablaban de bateo, pero había una dimensión que trascendía su cercanía. Williams, como producto de un hogar roto, envidiaba a Doerr por el apoyo que había recibido de su padre. Al reflexionar sobre su crianza, Doerr, un producto de los años de la depresión, le dijo a Cynthia Wilber que su generación “no renunciaba ante las dificultades, eso era un estilo de vida”. En cuanto a su carrera de grandeliga, Doerr dijo: “En aquellos días, no pienso que nadie fuera muy complaciente. Aun después que había jugado 10 años de beisbol, sentía que tenía que jugar bien o alguien me quitaría el trabajo. Me fajaba y hacía el esfuerzo extra todo el tiempo”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.