lunes, 14 de julio de 2014

Un devoto de toda la vida examina la evolución de su juego.

Joe Brescia. 13-07-2014 Paul O'Neill tiene recuerdos de los Juegos de Estrellas de su niñez Él tenía 8 años en 1971 cuando vino corriendo de jugar beisbol fuera de su casa en Ohio y vio con sorpresa con Reggie Jackson hacía un swing enorme. "Bateó un jonrón larguísimo ante Dock Elis, que pegó en una torre de iluminación del viejo Tiger Stadium de Detroit", dijo O'Neill de 51 años. "Tambien recuerdo a Pete Rose arrollando a Ray Fosse", dijo, en referencia al choque en el plato del juego de 1970. O'Neill, un antíguo jardinero derecho de los Rojos de Cincinnati y los Yanquis de Nueva York y analista de YES, jugó cinco veces en el Juego de Estrellas, y tendrá la oportunidad de referir otras memorias del Juego de Estrellas mientras mire el desafío de 2014 este martes en la noche por Fox. P: ¿Te gusta que el resultado del Juego de las Estrellas decida la ventaja de jugar primero en casa en la Serie Mundial? R: Si, pienso que eso le da un incentivo al juego. En el pasado, cuando la Liga Nacional y la Americana no jugaban interligas, era suficiente con demostrar que tu liga era mejor. Me gusta que algo lo estimule. Pero, de todas formas, siempre pensé que era divertido, porque el Juego de Estrellas de MLB era más competitivo que el de los otros deportes. P: Jugaste antes y después de los juegos interligas. ¿Que prefieres? R: Me gustan los interligas. Pero aun no estoy seguro de que se deban jugar todos los dias de la temporada. Siempre fueron un pequeño receso divertido. Me gustan mucho los juegos interligas en una ciudad. Ser parte de los Yanquis, siempre fue una gran experiencia jugar contra los Mets. P: Este es el último Juego de Estrellas para Derek Jeter. ¿Qué te viene a la mente cuando piensas en él como compañero de equipo? R: Él es un superestrella y el rostro de los Yanquis. La mayoría de los peloteros no van al Juego de Estrellas en su año final, eso dice mucho de él como jugador. Mariano Rivera, Cal Ripken Jr., y Ken Griffey Jr., son otros tres peloteros que me vienen a la mente. Eso habla de lo que ellos significan para el beisbol y lo que sus nombres significan para los aficionados. P: George Steinbrenner te llamaba el guerrero ¿Te sentías feliz con esa etiqueta? R: Para el momento, era casi vergonzoso. Pero ahora que miro atrás, era un cumplido. Tengo todo el respeto del mundo por Mr. Steinbrenner. Todos esos campeonatos que logramos, no habrían ocurrido sin él como dueño. P: Michael O'Neill, tu sobrino, está jugando para el equipo Clase A de los Yanquis en Charleston, S.C. ¿Cual es tu reporte de scout? R: Él tiene bastante talento, mucha velocidad, es un buen jardinero con un gran brazo. Ha mostrado algo de poder este año. Necesita aprender a leer los lanzamientos quebrados y dirigirlos a la banda contraria. Para ser jugador regular, necesita disminuir los ponches. P: Estuviste con el equipo ganador en tres juegos perfectos (Tom Browning, David Cone y David Wells) ¿Que clase de presión sentiste en el terreno? R: Mis pensamientos era, que me lleguen batazos fáciles. Es muy duro cuando tienes que lanzarte de cabeza o agarrar una pelota en medio de las luces. P: Hace pocos años, hubo rumores de que estabas interesado en dirigir a los Rojos ¿Quieres ser manager? R: No contaría con eso. No podría estar de vuelta en las ligas menores como en el pasado. Ves a muchas personas interesadas en ser manager. Cualquiera que jugó beisbol probablemente le gustaría ser manager. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

Y el pitcher bateó un jonrón

Que si los pitchers de la Liga Americana tienen más mérito porque deben enfrentar al bateador designado que tiene mucha más habilidad en el plato que un lanzador, es una afirmación relativa. Los pitchers de la Liga Nacional, de seguro son mejores bateadores que los de la Liga Americana, aunque ahora estos batean en los juegos interligas donde se juega en estadios de la Liga Nacional. Practican, se preparan y aunque no es su prioridad, pueden ganar un juego también con un toque de sacrificio, batear detrás del corredor, una base por bolas, o un jonrón con las bases llenas. Este domingo 13 de julio de 2014, Buster Posey y Madison Bumgarner despacharon vuelacercas con las bases llenas para liderar a los Gigantes de San Francisco a una victoria 8-4 sobre los Diamondbacks de Arizona en el AT & T Park. Fue la primera vez en la historia de las Grandes Ligas que el pitcher y el cátcher regular de un equipo batean jonrones de bases llenas en el mismo juego. “Es como tener una alineación de la Liga Americana”, dijo Posey al final del juego. Bumgarner (10-7), también tuvo una buena actuación desde el montículo, se apuntó la victoria luego de permitir cuatro anotaciones y 10 imparables con 5 ponches en 6.1 episodios. Pablo Sandoval bateó de 4-3 con una carrera anotada y Bumgarner también bateó un doble, quienes ganaron tres de sus cinco juegos antes del Juego de Estrellas. Cody Ross aportó un jonrón de dos carreras y Martín Prado bateó tres imparables con una remolcada para Arizona que perdió dos de sus últimos tres. “Hicimos muchos errores, fuimos incapaces de recuperarnos”, dijo el manager de los DiamondBacks Kirk Gibson. El abridor de los DiamondBacks, Vidal Nuño (0-1) fue castigado con cuatro carreras y seis imparables, con un boleto en cinco episodios. Arizona abrió el marcador en el tercero. Nick Ahmed sencilleó a la derecha. Nuño lo llevó a segunda con toque de sacrificio y anotó con imparable de Prado a la izquierda. Los Gigantes tomaron la delantera luego de sonar jonrones de bases llenas en el quinto y sexto episodios. Bumgarner bateó doble a la izquierda con un out, Hunter Pence recibió pelotazo y Sandoval soltó imparable para llenar las bases. Posey castigó un recta en conteo de 1-0, a las gradas de la izquierda. Matt Stites vino a relevar por Arizona en el sexto y no le fue mucho mejor. Joaquín Arias sencilleó y avanzó a segunda por error del centerfielder Ender Inciarte. Ehire Adrianza se embasó por error de Ahmed y Brandon Crawford reció boleto para llenar las bases. Bumgarner puso el juego en el congelador, luego de fallar el primer envío la mandó a volar sobre la pared de la izquierda para una ventaja de 8-1. Aaron Hill abrió el séptimo con imparable y Ross lo trajo al plato con jonrón a la izquierda. Dos bateadores después Ahmed sencilleó y entró en carrera con doble de Nick Evans a la esquina del jardín izquierdo. Sergio Romo solo necesitó 8 envíos para retirar a los DiamondBacks en el octavo y Santiago Casilla sacó el noveno a paso de conga. Bumgarner, quien fue reemplazado por su compañero Tim Hudson para el Juego de Estrellas por su apertura dominical, es el segundo lanzador de las Grandes Ligas con dos jonrones de bases llenas en una temporada, el otro fue Tony Cloninger con los Bravos de Atlanta en 1966. Fue la tercera vez que los Gigantes han bateado dos jonrones con las bases llenas en el mismo juego. La primera vez fue el 26 de abril de 1970 en Candlestick Park en una victoria 11-1 sobre Montreal. Willie McCovey y Dick Dietz la sacaron con tres en base. La segunda ocasión fue el 19 de septiembre de 1998 en una victoria 18-4 ante los Dodgers de Los Angeles en 3Com Park at Candlestick Park. Bill Mueller y Jeff Kent los autores de los cuadrangulares con bases llenas. Alfonso L. Tusa C.

viernes, 11 de julio de 2014

Si los Padres de San Diego quieren un mejor equipo, Kim Ng debería ser su próximo gerente general.

Tim Brown. Yahoo Sports. 07-07-2014. Kim Ng debería ser el próximo gerente general de los Padres de San Diego no porque el juego nunca haya tenido a una mujer en ese cargo, y no porque el vidrio del techo del juego sea tan viejo que se haya mantenido en su lugar con plomo, y no porque sea tiempo, lo que sea que eso signifique. Ni siquiera es porque Kim Ng merezca una oportunidad, por cierto que pueda ser. Kim Ng debería ser el próximo gerente general de los Padres porque San Diego merece un mejor equipo de beisbol. El dueño Ron Fowler y el presidente Mike Dee buscan una nueva dirección, luego de despedir al antiguo gerente a mitad de temporada. La responsabilidad del antiguo gerente general en que los Padres no sean capaces de batear o ganar suficientes juegos es tener menos tiempo para ver a los Padres no batear y perder mientras continúa pagando sus cuentas personales con dinero de los Padres. Como cualquier trabajo que demande 24 horas diarias, programaciones sin vacaciones y el ridículo público hora a hora, el antíguo trabajo de Josh Byrnes también tiene algunas desventajas. Pero nadie acepta estas responsabilidades forzado con bayonetas (aunque muchos actúan como si fuese así), así que asumamos que son mayoritariamente felices de pasar sus días midiendo el significado de las configuraciones defensivas y los juegos de una carrera. A fin de cuentas, los Padres entrevistarán alrededor de ocho candidatos, todos con cualidades diversas, con la esperanza de que el nuevo gerente general pueda hacer más con un buen sistema de granjas y un siempre competente manager que terminar irremediablemente fuera de carrera en el oeste de la Liga Nacional, lo cual han hecho en cinco de las pasadas seis temporadas y de nuevo en 2014. ¿Y que hay del candidato que una vez fue asistente del gerente general de los Yanquis de Nueva York y tuvo el mismo cargo con los Dodgers de Los Angeles? Esos son dos grandes mercados y si usted considera a los Dodgers bajo Frank McCourt, un mercado pequeño. Y dos, digamos, dueños volátiles. ¿Que hay del candidato que también trabajó en Chicago con los Medias Blancas? ¿Que hay del candidato cuyos años pasados como ejecutivo de MLB han transcurrido a profundidad en la locura del beisbol internacional, que ha viajado por los caminos tortuosos donde están los prospectos, que ha lidiado con la política ahí, que ha hecho dudar a los hombres beligerantes cuyos futuros descansaban en menos interferencia de MLB? El candidato que ha negociado contratos y cambios, preparado casos de arbitraje, desarrollado un sistema de granjas, supervisado el escauteo profesional y desarrollado métodos de análisis avanzados. El candidato cuya reputación limpia y sólida tiene mucha presencia para los hombres que manejan el juego, los que lo juegan, los que lo evaluan, los que lo analizan y los que lo venden. ¿Que hay de ese candidato? ¿Y que si el candidato fuera Kim Ng? Las conversaciones de las autoridades del beisbol generalmente con dos puntos en referencia a Ng y sus oportunidades de convertirse en la primera mujer gerente general del beisbol. Ella esta ridículamente calificada. Eso, probablemente no ocurrirá. Tal vez Fowler y Dee son lo suficientemente fuertes y seguros, sin embargo, para contratar a la persona más calificada que desarrolle las operaciones de beisbol para los Padres. Eso no requeriría romper ninguna barrera, o darle una mano a un mundo completo de mujeres jovenes cuyos intereses en el juego deberían incluir oportunidad, o darle la espalda a un sistema que usualmente mide a sus empleados por la amplitud de sus hombros y el peso de sus Louisville Sluggers. Aunque todo eso sería un subproducto de emplear a la persona más calificada para manejar a los Padres. Eso y un mejor equipo de beisbol. Hablé con un scout que ha conocido a Ng por muchos años y no tiene nada que ganar si ella se convierte en gerente general. Le pregunté por Ng, y las exigencias del trabajo, gerenciar en las buenas y las malas, ganar hoy y planificar para mañana. Sobre los instintos necesarios. Sobre la crueldad necesaria . Sobre pararse en una sala llena de gente que te subestima. ¿Podría ella hacer eso?, le pregunté. "No tengo ninguna duda", dijo él. "Deja a un lado el género. ¿Cual es el problema aquí? Pienso que son todas esas personas que piensan 'Ella lo puede hacer. Pero y ¿si me equivoco?'" Las clasificaciones de escauteo están llenas de antiguos gerentes generales, por supuesto. Muchas personas, hombres, han tratado. Ellos no puideron hacerlo. Es un trabajo difícil y exigente. Se cometen errores a menudo. Algunas veces de cada noche. Tal vez, como deporte, los dueños encuentran mejor ganar y perder con gente, hombres, que lucen y actúan como ellos. Había un manager de beisbol que odiaba a su jefe y que una vez fue un tipo divertido e interesante pero había sido desgastado por el juego y su política y ya no era divertido o interesante sino enojado e indispuesto para hablar del tema. Un día le preguntaron si un tipo, en su opinión sería un manager decente. En vez de contestar si y creerlo, o si porque eso es lo que saldría en el periódico y sería impropio decir otra cosa, o no si eso era lo que sentía de verdad, este manager de beisbol respondió con una pregunta. Un par de preguntas, para sondear la percepción de los hombres de posiciones altas, pero en realidad de la gente que los empleaba, El preguntó ¿Qué hace a un manager bueno? Dígame, dijo él. Dígame, que hace a un manager bueno. ¿Quién es ese hombre? Demandó él. ¡Por qué es contratado? Me dije, él sabe algo de beisbol. Tambien es cincuentón. Y probablemente es blanco. Lo cual, ocurrió, que era su descripción precisa. Lo cual probablemente, explica porque no respondió bien a la respuesta. Y porqué no ha hablado mucho desde entonces. Había sido empleado por un tipo que se parecía mucho a él.. El tipo que lo empleó se parecía mucho al tipo que lo empleó a él. Y todos se parecían mucho a los tipos que empleaban a las personas en el pasado, digamos hace un siglo. El juego desde entonces se ha hecho más generoso. No generoso: de mente abierta. No de mente abierta: sensible. No sensible: honesto.Un poco más dispuesto a creer, creer de verdad, que alguien distinto a ellos pudiera hacer un mejor trabajo no solo que ellos, sino que cualquier otro. Ese es el beisbol. Algunas veces lo intenta. Y algunas veces lo creemos y otras veces se entrevista al mismo candidato afro-americano 12 veces porque el comisionado dice que el proceso debe ser justo. Ng se ha entrevistado previamente para optar al cargo de gerente general en Los Angeles, Seattle, Anaheim, y una vez anterior en San Diego. Cada vez ella regresó a su trabajo, nada deprimida, pendiente del juego porque lo ama y es buena en eso y no porque lleva una bandera para otros. Honestamente, tristemente, hay muy,muy pocos de esos otros. Pero no estamos aquí por eso. Los Padres no deberían preocuparse de contratar a la primera mujer para hacer un trabajo que ella puede hacer y bien. Ellos deberían preocuparse de contratar a Kim Ng, porque es un trabajo que ella puede hacer y hacerlo bien. Porque San Diego merece un mejor equipo de beisbol. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

martes, 8 de julio de 2014

José Altuve y Bob Watson

La noche de este martes 7 de julio de 2014, José Altuve salió a batear ante el derecho de los Rangers de Texas, Miles Mikolas en el Globe Life Park de Arlington, se abría el cuarto episodio. Conectó un rodado al campocorto que en principio fue sentenciado out por el árbitro de primera base Vic Carapazza. El manager Bo Porter salió a reclamar y la sentencia fue cambiada, la repetición mostró que Altuve había llegado primero a la almohadilla. Era el imparable 123 de Altuve en la temporada, así igualaba la marca de Bob Watson de más imparables para un jugador de los Astros de Houston antes del receso del Juego de Estrellas. Watson había despachado 123 imparables en la temporada de 1973. Las diversas observaciones que han hecho analistas del béisbol de la talla de Peter Gammons apuntan hacia el camarero de Maracay como representante de la nueva imagen del juego que ahora se mueve, en clara demostración cíclica, al ritmo de peloteros como Billy Hamilton, Jacoby Ellsbury, el recientemente llamado por Boston Mookie Betts. Altuve se ha convertido en la viva imagen de ese jugador que se embasa consistentemente, y convierte los boletos y sencillos en dobles a punta de bases robadas. El juego ha dejado de depender exclusivamente de bateadores de poder para decidir los juegos. Bob Watson fue un jugador de primera base, quién sin ser exactamente un bateador de poder acumuló ciertas dosis de cuadrangulares y carreras empujadas que permitían clasificarlo de manera más cercana a ese tipo de bateador con algún poder. Hasta el 30 de junio de 2014, Altuve tenía una seguidilla de 7 juegos seguidos robando al menos una base. En 4 de ellos, también seguidos, había robado más de una base. El último pelotero en alcanzar esa marca había sido Ray Chapman de los Indios de Cleveland en 1917. Chapman es el único pelotero de MLB, hasta el momento, que murió a consecuencia de una lesión sufrida en el terreno de juego. Ambos son records para los Astros de Houston. Rickey Henderson en 1983, robó al menos una base en 11 juegos seguidos, pero nunca tuvo juegos de multirobos en más de 3 juegos seguidos. Al 7 de julio Altuve lidera las Grandes Ligas con 124 imparables. Uno de veintiun peloteros con más de 100 imparables. También comanda las Grandes Ligas con 38 juegos multihits. Le sigue Nick Markakis con 35. Robert (Bob) José Watson nació en Los Angeles, Calif., el 10 de abril de 1946. En su primer juego como profesional (Categoría Clase A) bateó un jonrón de tres carreras. Su posición original era la de catcher, solo jugó 10 encuentros como receptor en Grandes Ligas, sus posiciones regulares fueron jardinero y primera base. Jugó en LVBP por primera vez en la temporada 1967-68 con los Tiburones de La Guaira. Entonces participó en 19 juegos, bateó para .257, 18 imparables en 70 turnos al bate. 6 dobles, 1 jonrón. 10 carreras anotadas, 6 empujadas. Al 7 de julio de 2014, José Altuve se encuentra entre los mejores segundas base defensivos de las Grandes Ligas. Marcha de séptimo en promedio defensivo con .990. También séptimo en factor rango de alcance con 4.91. Cuarto en innings jugados con 755. Cuarto en errores con 4. En dobleplays marcha cuarto con 58. Es tercero en asistencias con 246. Segundo en outs con 166. Watson ganó el premio del jugador del mes de mayo en la Liga Nacional en 1972 y 1975. También fue jugador de la semana del 1 de agosto de 1976. En 1975 fue líder de la Liga Nacional en Factor Rango de alcance (10.41). En 1977 fue el primera base con más asistencias (118) de la Liga Nacional. En 1977 (8) y 1978 (6) fue líder en carreras salvadas para un primera base en la Liga Nacional. Jugó en los Juegos de Estrellas de 1973 y 1975. En 1974 se convirtió en el jugador que anotó la carrera millonésima en MLB. Regresó a LVBP en la temporada 1970-71 con los Cardenales de Lara. En esa ocasión participó en 41 juegos. Bateó para .345, 50 imparables en 145 turnos al bate. 8 dobles, 1 triple, 9 jonrones. 23 carreras anotadas, 31 empujadas. Al 7 de julio Altuve tiene un promedio de un ponche por cada 14,12 turnos al bate, es uno de los bateadores más difíciles de abanicar en todas Grandes Ligas junto a Victor Martinez (1 ponche por cada 13,13 turnos). “Tiene un control increíble sobre su bate”, dice el gerente general Jeff Luhnow. “Él es capaz de batear fouls para mantenerse en el turno. Ha logrado desarrollar un swing de líneas muy preciso. Y tiene una zona de strike muy pequeña. La razón por la que Altuve cada vez es más valioso no es solo que puede evitar los ponches, sino que ahora es más selectivo con los pitcheos, por lo que está aumentando sus boletos”. Watson es el primero de dos peloteros, el otro es John Olerud, que ha bateado la escalera en ambas ligas. Lo consiguió por vez primera con el uniforme de los Astros de Houston el 24 de junio de 1977. Ese día en el Astrodomo bateó de 4-4 con una anotada y 5 empujadas. Los Astros vencieron a los Gigantes de San Francisco 6-5. Watson largó el triple en el primer inning, el doble en el tercero, el jonrón en el quinto, todos ante Bob Knepper, el sencillo lo consiguió ante Randy Moffit en el octavo. La segunda ocasión ocurrió el 15 de septiembre de 1979 con la camiseta de los Medias Rojas de Boston. Ese día en Memorial Stadium, bateó de 5-4 con 2 anotadas y dos empujadas, en la victoria de los patirrojos 10-2 ante los Orioles de Baltimore. Bateó el sencillo en el segundo episodio. El doble en el cuarto, ambos ante Dennis Martínez. En el sexto falló con rodado al campocorto. Largó el triple en el octavo ante Tippy Martínez. Y el jonrón lo despachó ante Don Stanhouse en el noveno. En el octavo inning del juego de este 7 julio que los Astros ganaron 12-7 a los Rangers, Altuve salió a batear ante el derecho Scott Baker y soltó su imparable 124 hacia el jardín central corto. Así establecía una nueva marca de más imparables para un jugador de los Astros de Houston. Watson lo había logrado en 102 juegos de la temporada de 1973. Altuve lo consiguió en 91 juegos de esta temporada (2014). Alfonso L. Tusa C.

Los persuasivos poderes curativos de la trivia beisbolera

Stephen D. Boren, M.D. 1991. Baseball Digest. Cuando yo era residente de cirugía en Tufts New England Medical Center, en Boston, Massachusetts, rápidamente aprendí que podía usar mi conocimiento de trivia beisbolera para ayudar a tratar a mis pacientes. Bob era un paciente de 39 años de fractura cervical, que tenía una parálisis e insensibilidad similares a las que sufrió Roy Campanella luego de su trágico accidente automovilístico de 1958. Le practicaron un incisión quirúrgica en sus glúteos que no estaba cicatrizando apropiadamente, y pasaba días enteros acostado sobre su barriga, pensando en su joven esposa, sus tres hijos, y su herida que no cicatrizaba.. En mi primer día en este servicio de cirugía, pasé por su habitación y el saludo inmediato fue: "¿Como luce mi herida?" Observé la habitación y noté varios afiches de los Medias Rojas de Boston. Le hice algunos comentarios breves a Bob sobre la memorabilia y me di cuenta de que Bob era todo un aficionado de los Medias Rojas. De pronte le pregunte: "¿Quién hizo el cambio para traer a Jackie Jensen a los Medias Rojas?" Mientras Bob yace ahí pensando en la pregunta, el residente interno y yo le quitamos la ropa, limpiamos la herida y aplicamos gasa estéril. Como tenía fractura cervical, no podía percibir nuestro trabajo. Tenía la cara hacia adelante y no podía ver lo que hacíamos. Finalmente dijo: "Está bien, ¿quién fue?" "Tom Umphlett y Mickey McDermott", le repliqué. "Caramba, tienes razón", respondió Bob. Empezamos a salir de la habitación. "Esperen", dijo Bob. "¿Como luce la herida?" "Está mejorando", le respondí. Más tarde ese día, regresamos para nuestro servicio de cirugía. Bob volvió a preguntar: "¿Como luce la herida?" Rápidamente le pregunté: ¿Quién era el primera base regular de los Medias Rojas en 1953?" "Esa es una buena pregunta", dijo Bob. Mientras el cavilaba, de nuevo trabajamos en su herida. "Harry Agganis", contestó él. "No, Agganis fue el primera base en 1954". Limpiamos la herida y cambiamos la ropa mientras el seguía pensando. "Está bien, ¿quién fue?" "Dick Gernert", le contesté. "No puedo creer que lo haya olvidado", dijo Bob. "Hey, ¿como luce mi herida?" "Está mejorando, le contesté. Este ritual se repitió dos veces al día por dos meses mientras yo le hacía preguntas de trivia para alejar su mente de los problemas físicos. La herida de Bob estaba cicatrizando gradualmente. Su ánimo también estaba mejorando. Un día Bob dijo, "Espero que sepas tanto de medicina como de béisbol". Luego que salí del servicio de cirugía, me convertí en un médico de emergencias.Recordé el caso de Bob y los buenos resultados que tuve al usar la trivia de béisbol, por lo que seguí usando mis conocimientos beisboleros en varias salas de emergencia donde trabajé. Un niño de cinco años echó desinfectante PineSol en el guisado de carne de la familia. Tuve que practicarle un lavado al estómago de su madre mientras un pediatra hacia lo propio con el estómago de su hermano. La madre estaba preocupada por el llanto de su hijo pequeño, yo quería distraerla. Le pregunté, ¿Tiene algún hobbie?" "Soy aficionada a los Indios de Cleveland", fue su respuesta. Le pregunté, "Nombre los ocho jugadores de posición regulares del equipo de los Indios que ganó el banderín en 1954". Ella está acostada pensando en Jim Hegan, Vic Wertz, Bobby Avila, George Strickland, Al Rosen, Al Smith y Larry Doby. Como casi todos, ella olvidó a Dave Philley. También le expliqué que Bill Glynn en realidad jugó más juegos en primera que Vic Wertz ese año. Ella me dijo que concentrarse en mis preguntas más que en la condición de su hijo la salvó de "volverme loca". Cada paciente que tiene una cortada que yo debo suturar, recibe esta pregunta: "¿De que quieres hablar?" No quiero que se preocupen de sus cortadas. Quiero que se relajen tanto como sea posible. Le he hablado a los pacientes de política, arte, futbol americano, baloncesto, automóviles, arqueología, antropología, historia y otros temas. Debo admitir que disfruto más cuando ellos quieren hablar de béisbol. Me doy cuenta de su nivel de conocimiento y de sus intereses. Si un paciente es aficionado de los Cachorros de Chicago, siempre le pregunto, "¿Cuales tres Cachorros batearon jonrón en su primer turno oficial al bate?" Hasta ahora ninguno ha respondido, "Frank Ernaga, Cuno Barragan y Carmelo Martínez". (Nota del editor:Paul Gillespie de los Cachorros tambien bateó un jonrón en su primer turno al bate el 11 de septiembre de 1942). Un aficionado de los Tigres de Detroit se sorprendió al descubrir que yo sabía que George Vico había bateado un jonrón en su primer turno al bate. "¿Como sabías eso?", me preguntó. "Te dije que sé de béisbol", fue mi respuesta. Una vez examinaba a un agradable paciente mayor con demencia. Cuando las personas pierden su memoria olvidan eventos recientes pero retienen memorias pasadas. Por lo tanto él hablaba con fluidez de los Medias Blancas de Chicago de 1920 y sabía que Byrd Lynn era su catcher suplente. ¡Pero no podía decirme su dirección! He usado trivia beisbolera para dar charlas médicas ante audiencias de público general y médicos. Antes de empezar una charla al capítulo local del American Heart Association, proyecté unas imágenes de barajitas de beisbol. Cuando hablé de varios tipos de enfermedades cardíacas, les mostré barajitas de Tony Conigliaro, Frank Hiller, Hal Smith, Mayo Smith, Joe Sparme, Bill Sarni, Carl Morton y otros peloteros con enfermedades cardíacas. Las barajitas de Smith y Hiller indicaban que se puede regresar al deporte luego de un ataque cardíaco. La barajita de Conigliaro recordaba con tristeza la necesidad de tener una resucitación cardiopulmonar a tiempo luego de un ataque cardíaco. Todas mostraron que personas jovenes y sanas pueden sufrir una enfermedad cardíaca. He utilizado las mismas imagenes de barajitas para dar charlas a los médicos cuando enseño apoyo avanzado de vida cardíaca. Estas imagenes coloridas e interesantes son una variante bienvenida con respecto a las aburridas imagenes de enseñanza. Cuando enseño a estudiantes de medicina e internos sobre enfermedades oculares, utilizó mis imágenes de peloteros con problemas de visión. ÑPor lo que ven imagenes de George Sisler, Ryne Duren, Dennis Higgins, Herb Score, Bill Sudakis, Whammy Douglas, y otros peloteros afectados por disturbios visuales. Tuve a un caballero mayor que seguía viniendo a mi sala de emergencias en ambulancia con múltiples quejas vagas. Nunca le encontré nada anormal. Todas sus pruebas siempre fueron normales. Descubrí que era un viudo solitario a quien le gustaba el béisbol. Me dijo que fue a una prueba con los Cachorros de Chicago a comienzos de los años '30. Luego de eso lo examinaba rápidamente, y luego hablábamos de Phil Cavaretta, Augie Galan, Bily Herman y Gaby Hartnett. Le traía un café y una rosquilla, y me iba a ver a los pacientes médicamente enfermos. Me paraba de vuelta en su habitación, hablaba un poco de otros jugadores de los Cachorros como Stan Hack , y luego llamé a su hijo. Su hijo, era un oficial de policía, vino inmediatamente y se disculpó profusamente porque "Papá no debería molestarlo todo el tiempo". Le expliqué que no había problema. Le dije que no pasaba el tiempo con su padre mientras había pacientes realmente enfermos que necesitaban cuidado inmediato, pero sentí que era un hombre agradable y solitario que también necesitaba atención. Una vez atendí a un niño de diez años que resultó herido en un accidente de tránsito menor. Regresaba de un show de barajitas de béisbol y tenía su album de barajitas con él. Inmediatamente aprecié el cuidado tesoro. Me hablaba de sus barajitas viejas, barajitas de los '80. A duras penas le entregó el album a su madre para que yo lo examinara y suturara sus heridas. Varios años después yo trabajaba con su madre que era enfermera. No la recordaba para nada. Ella me recordaba. Dijo: "Mi hijo estaba tan relajado y feliz hablando con usted de las barajitas de beisbol. Que se le olvidó el miedo que tenía de que le agarraran puntos. Quiero agradecerle por lo que hizo por él". Una mañana temprano vi a un hombre mayor con dificultades severas para respirar. Tenía una falla cardíaca. Parte de mi evaluación patrón del paciente es preguntarle siempre que tipo de trabajo hace. A menudo esto me da una idea de que puede estar causando sus problemas médicos. Por ejemplo un paciente con problemas pulmonares podría estar respirando químicos peligrosos en el trabajo. Este paciente me dijo que había manejado un autobus para un hotel local durante los últimos veinte años. "¿Que hacías antes de eso?" le pregunté. "Era pitcher en las ligas negras", fue su respuesta sorpresiva. Me contó de haberle lanzado a Sam Jethroe en Chicago en el Juego de Estrellas de las ligas negras en 1942 o 1943.. Le pregunté si era derecho o zurdo. Me dijo que era zurdo. Por lo tanto empecé su hoja de control con "Este antiguo pitcher zurdo de 72 años que jugó en las ligas negras presenta severa insuficiencia respiratoria". Luego revisé las evaluaciones de mi interno y mi residente para este paciente. Cada cual empezaba así "Este antiguo pitcher zurdo de 72 años que jugó en las ligas negras presenta severa insuficiencia respiratoria". Considerando que estos médicos no tienen el más elemental conocimiento de beisbol, encontré este plagio como una forma sincera de adulación. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 4 de julio de 2014

Jim Brosnan, un relevista que le dio una nueva perspectiva a la escritura de beisbol, fenece a los 84 años.

Bruce Weber. 04-04-2014 Jim Brosnan, quién tuvo logros modestos como pitcher relevo pero ganó mayor fama y consecuencia en el juego por escribir sobre este, falleció el sábado 28 de junio en Park Ridge, Ill. La causa fue una infección que contrajo mientras se recuperaba de un accidente cerebrovascular, dijo su hijo Timothy. En 1959, Brosnan, quién jugó nueve años en las Grandes Ligas, llevaba un diario de su experiencia como pitcher, primero con los Cardenales de San Luis y luego, tras un cambio, con los Rojos de Cincinnati. Al año siguiente publicó “La temporada larga” (“The Long Season”), era un nuevo estilo de escritura deportiva, cándido, profundo y altamente literario, más interesado en presentar las vidas cotidianas y las personalidades reales de los hombres que practicaban el juego que en mantener la ficción de los peloteros como los héroes americanos y ejemplos modelo. Escrito con un poco de hostilidad, pero sólo un poco, al libro se le da el crédito de haber cambiado la naturaleza de la escritura de béisbol, anticipándose a los reportes literarios de Roger Angell y Roger Kahn entre otros; fijó el camino para “Veeck-as in Wreck”, la vibrante memoria de Bill Veeck, el original dueño de varios equipos; se anticipó por una década a “Ball four” el diario más celebrado y exuberante (y mas lascivo) de un pitcher escrito por Jim Bouton. “La primera práctica estaba programada para las diez en punto”, escribió Brosnan, en un pasaje típico del primer día de entrenamiento primaveral. “El clubhouse estaba lleno a las 9, nos sentamos por una hora, ansiosos de salir. Pero primero llegaron los discursos. El entrenamiento primaveral tiene una ceremonia de convocatoria que sigue patrones estrictos en todo el mundo del beisbol. El manager dice: ‘Quiero darles la bienvenida muchachos; quiero dejarles saber que cada uno de ustedes tiene una oportunidad de hacer este equipo’. (Esta hipocresía siempre es saludada con una ironía indulgente y silenciosa por los veteranos de anteriores entrenamientos)”. El libro creó algo de resentimiento hacia Brosnan en el beisbol. Joe Garagiola, el narrador de juegos y antíguo jugador, lo llamó “un culturoso loco”. Y en 1964, Brosnan, quién para el momento había escrito un segundo libro y varios artículos para revistas, fue separado del juego, entonces jugaba para los Medias Blancas de Chicaga, porque no firmaría ningún contrato que estipulara que no podría publicar su escritura durante la temporada. Pero quizás más notoria era la reacción hacia Brosnan fuera del beisbol, donde era visto como un personaje extraño: un atleta con cerebro. “Tradicionalmente hay dos clases de peloteros, mascadores de tabaco, rocas de puros monosílabos y héroes de aseada apariencia demasiado jóvenes para aparecer en comerciales de hojillas de afeitar”, escribió John Corry en The New York Times, bajo el encabezado “Nada de libros de comiquitas para Brosnan”. “Jim Brosnan, un pitcher de los Rojos de Cincinnati, está en una tercera clase. Escribió un libro de las otras dos clases”. En un largo artículo, The Saturday Evening Post disecó la personalidad de Brosnan, abordando en detalle sobre su mordacidad y autoabsorción como pelotero joven y su historia en análisis. “Brosnan es muy posiblemente la criatura más intelectual que se haya puesto un uniforme de Grandes Ligas”, declaró el escritor del artículo Al Silverman. James Patrick Brosnan nació en Cincinnati el 24 de octubre de 1929, de dos padres quienes, como los decribiría él, estaban infelices entre sí y tenían intereses muy distintos. Su padre, John, quien trabajaba para una compañía de maquinarias de molinos, tenía un interés: beisbol. Su madre, Rose, era enfermera que enseñaba literatura y música a sus hijos. Como niño, Jim era lector, músico, tocaba el trombón y luego el piano, y pelotero. Firmó un contrato con los Cachorros de Chicago antes de cumplir 17 años, tuvo momentos muy duros en las ligas menores, en una temporada dejó marca de 4-17, y no llegaría a las Grandes Ligas hasta 1954. Entre 1951 y 1953, la carrera de Brosnan fue interrumpida por un servicio de estado en el ejército, durante el cual él jugaba beisbol, trataba de escribir y conoció a la mujer que sería su esposa. “Yo me había prometido que escribiría un libro de mis experiencias en el ejército”, escribió Brosnan en 2001, en una presentación de una nueva edición de “The Long Season”. “Hemingway lo hizo, ¿o no? Mailer. James Jones. Irwin Shaw. El problema era este: Mi única experiencia en el ejército de la que se podía escribir era de mi luna de miel ‘Pitcher se casa con Pitcher’ debía haber sido el encabezado cuando el 23 de junio de 1952, Anne Stewart Pitcher se casó con el pitcher Jim Brosnan”. Anne Brosnan falleció el año pasado. Además de su hijo, a Brosnan, quien vivió por más de medio siglo en Morton Grove Ill., un suburbio de Chicago, le sobreviven dos hijas, Jamie Kruidenier y Kimberlee Brosnan-Myers; un hermano, Michael; y cuatro nietos. La carrera de Brosnan tanto como pitcher y escritor dio un giro positivo cuando fue cambiado de los Cachorros a los Cardenales en 1958. Animado por un amigo escritor, escribió un artículo para Sports Illustrated sobre ser cambiado, y eso desembocó en “The Long Season”. Él lanzó bien en su primer año en San Luis, tuvo marca de 8-4 como abridor y relevista. Fue cambiado a los Rojos en junio de 1959, eventualmente se hizo relevista a tiempo completo y tuvo su mejor momento. Su record vitalicio fue de 55-47, con 3.54 de efectividad y 67 salvados. En 1961, su mejor año, dejó marca de 10-4 y salvó 16 juegos para un equipo de los Rojos que ganó el banderín de la Liga Nacional. Su segundo libro fue un recuento de esa temporada, con la adición del drama de la carrera por el banderín, el libro de hecho, fue llamado “Pennant Race” (“Carrera por el Banderín”), algunos críticos lo hallaron superior a “The Long Season”. Al escribir en The New York Times Book Review, Arnold Hano, el autor de otra admirado libro de beisbol “A Day in the Bleachers” (Un Día en las Gradas”), lo llamó uno de los mejores libros de béisbol jamás escrito”. Luego de su retiro del beisbol, Brosnan escribió libros deportivos para niños y contribuyó en muchas publicaciones, incluyendo The Times. Pero este logro como escritor vino a ser mejor reconocido después de décadas de perspectiva. “Hacia comienzos de los años ’60 la literatura de beisbol era insignificante”, escribió el crítico Jonathan Yardley en The Washington Post en 2004. “Alguna buena ficción había sido inspirada por el juego, notablemente ‘You know me Al’ de Ring Lardner y ‘The Natural’ de Bernard Malamud, pero las obras de no ficción eran poco más que un reportaje de página deportiva: biografías idealistas de estrellas escritas por adolescentes (‘Lou Gehrig: Boy of the Sabdlots’), (‘Player-Manager’ by Lou Boudreau) y historias superfluas del juego (‘The Baseball Story’ by Fred Lieb). Entonces un libro cambió todo: ‘The Long Season’ de un poco conocido pitcher de relevo de los Rojos de Cincinnati llamado Jim Brosnan. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

miércoles, 18 de junio de 2014

Tony Gwynn la leyenda de los Padres de San Diego, fallece a los 54 años.

Chris Jenkins.U-T. San Diego. 16-06-2014 Tony Gwynn ha fenecido a la edad de 54 años. Para el béisbol y San Diego, su legado es el de un inmortal. Esa es una denominación que el béisbol asigna a sus leyendas certificadas, a los jugadores para quienes la designación "Inquilino del Salón de la Fama" sigue siendo algo sin importancia. Anthony Keith Gwynn, electo al Salón de la Fama en 2007, adorado en San Diego y conocido de costa a costa como "Mr. Padre", se fue de este mundo este lunes 16 de junio en el hospital Poway, luego de largos años batallando con el cáncer. "Estoy profundamente entristecido de saber que Tony Gwynn ha perdido su corajuda batalla contra el cáncer", dijo Tony Clark, director ejecutivo de la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas. Clark quien fuera como Gwynn una antígua estrella baloncetista de San Diego State quien jugó con los Padres, agregó: "Cuando era un muchacho en San Diego, me inspiraba en la pasión de Tony por la excelencia, y tuve el honor de jugar contra él como grande liga. Vayan nuestros pensamientos y oraciones a su esposa, Alicia, su hija Anisha, su hijo y amigo grande liga Tony Jr., y hasta sus muchos amigos y aficionados. Extrañaremos a Tony". Luego de lidiar con una especialmente viciosa forma de la enfermedad con la misma tenacidad con que golpeaba lanzamientos imbateables,para usualmente dirigirlos hacia la banda contraria a través del hueco de 5.5 pies entre short y tercera base, Gwynn se retiró en 2001 con ocho títulos de bateo de la Liga Nacional. También con la casi unánime creencia en el béisbol de que "T" fue el bateador puro más grande de la última mitad del siglo 20. Sin discusión, Gwynn también fue el mejor pelotero que haya jugado para la franquicia de beisbol de Grandes Ligas de los Padres. Antes de eso, él era un atleta de dos deportes que fue a San Diego como un basketero de 18 años y nunca se fue de ahí, regresó a su alma mater luego de retirarse de las Grandes Ligas para entrenar al equipo de beisbol Aztecs en el Tony Gwynn Stadium. "Simplemente es la figura de beisbol más grande que haya tenido San Diego", dijo Hoffman, cuyo "51" es uno de los pocos números retirados con el de Gwynn al tope de la pared del centerfield. "Reconozco lo que Ted (Williams) hizo en el beisbol, pero hay una razón por la cual ellos llaman a Tony Mr Padre en esa estatua de Petco Park, todo lo que hizo en San Diego". Hoffman pudo haber hablado de otro de sus antíguos compañeros de equipo, el primera base de los Dodgers de Los Ángeles Adrian Gonzalez, quien idolatraba a Gwynn cuando crecía tanto en Chula Vista como Tijuana. En toda su estadía en EAstlake High, donde se convirtió en la primera escogencia del draft de 2000, Gonzalez usaba el número 19 en honor a Gwynn. "Él era El Tipo", dijo Gonzalez, quien tambien jugó con los Padres. "Cuando era pequeño, él era el pelotero de quién mi papá hablaba y señalaba como ejemplo de bateadores, la manera como asumía cada turno al bate y agitaba el madero". "Era nuestro modelo. Como profesional. Como hombre". Por la manera como Mr. Padre refinó el arte y la ciencia del bateo, y tambien se convirtió en de lo que el llamaba un fildeador "inadecuado" a un ganador de cinco guantes de oro, él ha sido considerado el pelotero más grande de todos los tiempos por un buen número de equipos de Grandes Ligas. En la historia de 150 años del juego, solo Ty Cobb ganó más campeonatos de bateo (11) que Gwynn, quién obtuvo el promedio de promedio más alto de la Liga Nacional en 1984, tres temporadas seguidas (1987-1989) y cuatro más corridas (1994-1997). Con las primeras cuatro, Gwynn era una maravilla. Con las últimas cuatro, fue el maestro. "Indefendible" era una palabra aplicada a Gwynn por los rivales exasperados en el campo. Luego de unos años, algunos pitchers admitieron que Gwynn manejaba con tanta facilidad hasta sus envíos más dificiles, que se resignaron a lanzarle por el medio, con la esperanza de que la bateara cerca de alguien que tuviese un guante. "Él puede batear cualquier envío de cualquier pitcher", dijo Mark Grace otro antíguo grande liga con pedigree de San Diego State University, cuando Gwynn se acercaba al retiro. "No importa quién lance. Zurdo, derecho, con ocho brazos". Desde que Williams bateara .406 en 194, ningún jugador ha terminado una temporada sobre la marca de .400. Lo más cercano que alguien ha llegado fue Gwynn, quien bateaba .394 cuando la Asociaciòn de Peloteros delas Grandes Ligas se declararon en huelga el 11 de agosto de 1994, cancelando la Serie Mundial y haciendo eterna la pregunta de si Gwynn hubiese podido subir su promedio otros seis puntos en los 45 juegos finales. "Tony hubiese bateado .400", dijo Eric Davis, un antíguo jugador de los Rojos de Cincinnati quien competía con Gwynn por los títulos de bateo cuando estaban en la liga de novatos. "Lo sé. Lo sé". Debido a que Gwynn se quedó con los Padres durante las dos décadas de su carfrera como grande liga, eso le costó en términos de salario, exposición a nivel nacional y experiencia en postemporada, cada una de los cuales seguramente hubiese sido mayor, si hubiese probado el mercado de agentes libres y firmado con los equipos más exitosos y poderosos. Gwynn fue parte de los dos equipos de los Padres que ganaron banderines, con 14 años de separación. Irónicamente, el hit más visto y electrificante de su carrera no cuenta entre los 3141 de Gwynn, debido a que las estadísticas de postemporada no son incluídas en los totales oficiales de los jugadores. Tipicamente, Gwynn tuvo 33 imparables y promedio de .308 en 27 juegos de postemporada, incluyendo un jonrón rayo laser a la fachada del right field de Yankee Stadium que le dio a los Padres ventaja en el primer juego de la Serie Mundial de 1998. "Todo de acuerdo a las circunstancias hacen de ese mi hit número uno de lejos", dijo Gwynn una vez. "La Serie Mundial, Yankee Stadium, los Yanquis, lanzaba David Wells y ese batazo nos dio la ventaja (4-2)". La ventaja se disolvió, también debido a las "circunstancias", una sentencia de bola cuatro discutible y a continuación un jonroón con las bases llenas de los Yanquis, pero Gwynn había probado en el escenario más grande que era más que solo un bateador de líneas. "Se puede predicar todo lo que se quiera sobre el balance, pero la mayoría de los jugadores salen a tomar turno y quieren mandar la bola a nueve millas", dijo Joe Torre, un antíguo campeón de bateo y jugador más valioso de la Liga Nacional, además de manager de los Yanquis en su dinastía de finales de los años '90. "Tony nunca hizo el ridículo, nunca pareció perder su balance. Nunca querías enfrentarlo cuando necesitabas un ponche, porque no lo ibas a lograr, y sabías que iba a conseguir la mayoría de sus imparables hacia la izquierda. Pero de seguro nos castigaba, ¿o no?" Ahora un ejecutivo de MLB, Torre representó al béisbol solo hace unos meses en el servicio fúnebre de Jerry Coleman en Petco Park. Que haya sabido tan pronto despues del declive de salud de otro muy querido pelotero de San Diego, fue como una combinación 1-2 al espíritu. Tony Gwynn nunca, nunca dejó de tratar de mejorar su arte", dijo Torre. "Él era el modelo de lo que querías que fuera un pelotero". La última meta de cada pelotero es Cooperstown, y hasta para los bateadores más cumplidos de la historia, llegar hasta allá implica un proceso riguroso. Gwynn y Cal Ripken Jr. fueron los únicos inducidos de 2007, ambos en la primera votación, ambos casi por unanimidad. "Hay tres clases de inquilinos del Salón de la Fama, en el límite, ordinario e inquilinos mayores del Salón de la Fama", dijo la leyenda de pitcheo Bob Feller, elegido en 1962. "Estos tipos ambos pertenecen a la mayor categoría". El impresionante número de votos de ambos fue una declaración resonante de los periodistas de beisbol y los miembros del Salón de la Fama, no sólo del talento y la consistencia del duo, sino tambien del respeto que cada quien le daba a los números más allá de la desaprobación. Ese mensaje tambien resonó entre los aficionados que habían llegado a sospechar que el bateo de poder se había hecho una fuerza nuclear. De hecho, las colinas del norte del estado de Nueva York mparecían la versión beisbolera de Woodstock para la inducción de Gwynn y Ripken. No menos de 53 inquilinos del Salón de la Fama vivientes, un record, asistieron a una ceremonia dominical que fue atestiguada en persona por 75000 personas, aproximadamente 25000 más que el record anterior del evento en 1999. Claramente, la gran audiencia fue atribuída a los dos inducidos. Peloteros legendarios, si, pero hombres como ellos. "Tony venía a trabajar todos los días, y me refiero a que se metía de lleno en eso", dijo el coach de los Gigantes de San Francisco Tim Flannery, quién fuera compañero de equipo de Gwynn en sus primeras ocho temporadas con los Padres. "Él jugaba todos los días. Jugaba enfermo. Jugaba con dolor". "Y con lo que sabemos ahora, él nunca reclamó nada. Eso es muy impresionante en una temporada de 162 juegos y por tantos años como lo hizo". Flannwery, quién fuera coach de los Padres en las últimas cinco temporadas de la carrera de Gwynn, estaba absolutamente maravillado con la visión interna y externa que Gwynn tenía en la caja de bateo. Recordó un juego en Cincinnati que estaba afectado por un chubasco, un juego que los Rojos ganaban 2-0 cuando Gwynn se paró a batear con dos corredores en base. Por todo lo conveniente que era, llamaron a un zurdo al bull pen de Cincy, la lluvia caía a cántaros antes de que pudiese hacer un envío al plato. El juego fu suspendido en ese momento, para ser reanudado en ese punto exacto el dia siguiente. "Como en muchos juegos suspendidos por lluvia, ahora son las 11:30 de la noche", dijo Flannery. "Tony y yo caminamos por el tunel del Riverfront. Él dijo, 'Hey, Flan, quiero que estés preparado mañana, porque este tipo me lanzará una slider en el primer pitcheo, la voy a batear entre left y center, entrarán dos carreras y vamos a estar empatados'". "Dicho y hecho, el dia siguiente, el primer pitcheo fue una slider, buuum, left-center field, ambos corredores anotan, juego empatado. Tony me mira y sonríe. Te garantizo esto: Antes que se fuera a dormir esa noche, ese zurdo no sabía que iba a lanzar eso. Pero Tony lo sabía". "Sorprendente. Solo sorprendente, un pelotero sorprendente". Si Gwynn hizo parecer el batear una pelota de beisbol como un juego de niños, es debido parcialmente al hecho de que cuando era un niño, bateaba higos lanzados por sus hermanos Charles y Chris en el patio de su casa en Long Island. Tony, el hijo mediano de Charles y Vandella Gwynn, dijo Charles Jr. podía "hacer un baile de higos". Como bate, los hermanos usaban un palo de escoba. (Eso tambien puede explicar porque Gwynn, al legar a las ligas menores, usaba un bate de 32 pulgadas y 32 onzas al cual a menudo llamaban mondadientes). Su padre era entrenador de fútbol americano y béisbol, pero el deporte favorito de Tony en su adolescencia era el baloncesto, era tan bueno que San Diego State le ofreció una beca. Gwynn renunció al beisbol en sus dos primeros años en San Diego State. A pesar de tener manos tan pequeñas que no podía agarrar el balón de basket con una sola palma, Gwynn fue un manejador de balón lo suficientemente bueno para calificar en el equipo de la All Western Athletic Conference como alero, estableció marcas de asistencias para los Aztecs y hasta ganó algún seguimiento de los scouts de la NBA. Gwynn renunciò al beisbol en sus dos primeros años en San Diego State. A pesar de tener las manos tan pequeñas que no podìa agarrar un balón con una palma, Gwynn era suficienemente buen manejador de balón como para ser seleccionado al equipo de All-Western Conference como alero, estableciò una marca de asistencias y hasta levantó algunas miradas de los scouts de NBA. Una vez que llegó al beisbol, sin embargo, el futuro de Gwynn estaba decidido. Bateò .301 en el segundo año, .423 en el tercero y .416 en el cuarto año. El único atleta de los Aztec que ha sido nombrado all-conference en dos deportes, Gwynn fue seleccionado en 1981 por ambos equipos de la ciudad, los Padres y luego los Clippers de San Diego. El mismo día. "Un día Dick Williams nos dijo a todos", 'Hay un muchacho que va a subir llamado Tony Gwynn", dijo Flannery en referencia al exigente manager de los Padres. "¿Ustedes saben como cada quién se saca a si mismo de la alineación?" dijo Williams, "Cuando finalmente escriba el nombre 'Tony Gwynn en la alineación, pienso que él nunca se va a sacar de ella". En su debut con los Padres el 19 de julio de 1982, Gwynn soltó un doble e inmediatamente tuvo la clase de momento que se instala en la tradición del juego. Mientras pasaba por primera base, el campeón hiteador de todos los tiempos Pete Rose de los Filis de Filadelfia le dijo al novato de los Padres, "No me alcances en una noche". El volumen del trabajo de Gwynn durante los próximos 20 años, él tiene las marcas vitalicias de los Padres virtualmente en cada categoría de bateo puro, incluyendo más de 2000 imparables con el uniforme de los Padres de San Diego que cualquiera con el uniforme de San Diego y 19 temporadas seguidas con promedio de .300, no fue escrito sin asuntos de distintas características. Fue en medio de un "slump" de su segundo año en 1983 que Gwynn le pidió a su esposa Alicia que grabara los juegos de los Padres de la televisión para que {el pudiese estudiar sus turnos al bate. Esto era años antes que los equipos, incluyendo los Padres, comenzaran equipos de alta tecnología digital para observar a los otros y a si mismos. "Él revolucionó el video en beisbol", dijo Hoffman. "Veía a "T" con sus cassettes, viendo sus películas cuando viajábamos en aviones, tomando práctica de bateo desde temprano. Él sabía como trabajar, sabía como corregirse, como mejorar y vencer al otro. Él no dejaba nada pendiente". Cuando los Piratas de Pittsburgh estuvieron en San Diego recientemente, el centerfielder estrella Andrew McCutchen llegó hasta una de laptops en el centro del clubhouse de los visitantes en Petco Park. Sus compañeros de equipo hacían click en las imagenes digitales del pitcher abridor rival de ese día y de sus turnos al bate. "No tuve mucha oportunidad de ver jugar a Tony Gwynn", dijo McCutchen, 27, actual jugador más valioso de la Liga Nacional. "Solo con los títulos de bateo, se puede saber que gran pelotero fue. Él fue quién empezó todo esto de los videos, quién enseñó alos otros jugadores como encontrar maneras de ser mejor, cuan importante es trabajar para mejorar cada día". Gwynn se repuso de dificultades financieras y varias escaramuzas contractuales con la gerencia de los Padres, aunque nunca hasta el punto de amenazar con que se iría a otro equipo, y hubo roces ocasionales con compañeros de equipo como Jack Clark y Jim Leyritz. A trav{es de su carrera se habló mucho del hecho de que Gwynn no lucía como el atleta fenomenal que era.. El peso se convirtió en un tema constante, especialmente cuando se hablaba de las dificultades en las rodillas que requirieron nueve operaciones, pero su coordinación ojo-mano nunca pareció disminuída en los más mínimo. "Cuando se es así de bueno y se perfecciona lo que se hace...juego a juego, Tony siempre hacía algo para impresionarte", dijo Davis. "Era devastador con corredores en posición anotadora. Imposible". A través de su sentimiento de desmayo por el deterioro de la salud de Gwynn, Davis sonrió calmado. Recordó la vista desde el outfield de los equipos rivales, la impotencia en los juegos contra los Padres, la comedia que era Pitcher versus T. Gwynn. "Traes un zurdo a lanzar, piensas que lo agarraste, le lanzas dos curvas, el las mira, luego le lanzas la tercera", dijo Davis. "Tony batea la pelota sobre la cabeza de Barry Larkin. ¡Hombre, ese Tony!" Traducción: Alfonso L. Tusa C.