jueves, 6 de abril de 2017
Rubén Amaro padre, ex campocorto guante de oro de los Filis quien también jugara para los Yanquis, fallece a los 81 años de edad.
Christian Red. New York Daily News. Viernes 31 de marzo de 2017.
Rubén Amaro padre, el antíguo campocorto guante de oro de los Filis y compañero de equipo de Dallas Green, quien luego jugara con los inquilinos del Salón de la Fama, Mickey Mantle y Roger Maris con los bombarderos antes de embarcarse en una larga carrera de beisbol como scout, coach y manager de ligas menores, falleció este viernes 31 de marzo en Miami, anunciaron los Filis.
Nacido en Nuevo Laredo, México, el 6 de enero de 1936, Amaro padre pasó un total de 58 años en el beisbol, y uno de sus cuatro hijos, Rubén Amaro Jr. fue el antiguo jugador de los Filis quien luego se convirtió en el gerente general del equipo. Amaro Jr. es en la actualidad el coach de primera base de los Medias Rojas de Boston.
“Como joven aficionado de principio de la década de 1960, tuve el privilegio de ver la gracia sorprendente de Rubén Amaro padre, mientras jugaba el campocorto para los Filis. Diez años después, Ruben era mi colega en los Filis. Era una felicidad estar en su entorno porque él trataba a las personas con la misma gracia que exhibía al fildear un roletazo”, dijo en una declaración el director de los Filis, David Montgomery.
Firmado por los cardenales como agente libre amateur en 1954, Amaro padre debutó con San Luis durante la temporada de 1958, pero fue cambiado a los Filis ese invierno. Su mejor temporada fue la de 1964, cuando jugó para los Filis de Gene Mauch que terminaron segundos de San Luis en la Liga Nacional, quien venció a los Yanquis en la Serie Mundial. Amaro bateó un tope personal de .264 en 1964 y jugó las cuatro posiciones del cuadro interior esa temporada, aunque se desempeñó principalmente en el campocorto.
Despues de la temporada de 1965, Amaro fue cambiado a los Yanquis por Phil Linz. Amaro jugó la temporada de 1966 con Mantle y Maris, y luego jugó para los Angelinos una temporada, 1969, su última en las mayores.
En 1972, Amaro se convirtió en asistente de Green con los Filis, quien entonces era director de ligas menores del equipo y scout, de acuerdo a los Filis. Amaro padre se convirtió en el coordinador de Latinoamérica de los Filis desde 1974 hasta 1980. Los Filis ganaron su primer título de Serie Mundial en 1980 cuando Green fue el manager. Green falleció el 22 de marzo.
Cuando trabajaba para los Filis, Amaro padre fue responsable de firmar peloteros como Julio Franco, George Bell y Juan Samuel. Samuel fue parte del infame cambio que trajo a Lenny Dykstra a los Filis desde los Mets después que Nails había ayudado a los Mets a ganar la Serie Mundial de 1986.
Amaro también trabajó con los Cachorros, Tigres y Medias Blancas en varios cargos. Su último trabajo fue con los Astros como scout desde 2010 hasta 2016. Además de su hijo Rubén Jr., Amaro padre es sobrevivido por su esposa Lilia, otros cuatro hijos y siete nietos.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 27 de marzo de 2017
Dallas Green, quién llevara a los Filis al título de la Serie Mundial de 1980 y también dirigiese a los Yanquis y los Mets, fallece a los 82 años de edad.
Peter Bottechristianred. New York Daily News. Miércoles, 22 de marzo de 2017.
Dallas Green, la figura del beisbol quien condujera a los Filis de 1980 al título de la Serie Mundial, pero quien tuvo menos éxito cuando fue manager de los Yanquis y los Mets a finales de los ’80 y principios de los ’90, falleció este miércoles, anunciaron los Filis.
Su familia le dijo a CBS News que él falleció a las 12:30 pm el miércoles en el Hahnemann Hospital de Filadelfia, donde había estado recibiendo diálisis durante el mes pasado. La estación reportó que Green falleció debido a complicaciones renales y neumonía.
Los Filis firmaron a Green como pitcher de escuela secundaria en Delaware, en 1955, y el pasó la mayor parte de las próximas seis décadas trabajando en varias ocupaciones beisboleras, como jugador, coach, manager, gerente general, scout y en la oficina principal.
Green empezó su carrera en el beisbol como pitcher, pero el derecho tuvo una carrera como jugador para el olvido, al compilar marca vitalicia de 20-22 con los Filis, los Senadores de Washington y los Mets desde 1960 hasta 1967.
“Fui un ganador de 20 juegos”, dijo Green una vez. “Me tomó cinco años hacer eso”.
Green también es la respuesta a una trivia que involucró al rey del bateo Pete Rose cuando ambos hombres eran peloteros activos.
“Bateé mi único jonrón de bases llenas ante él”, le dijo Rose al Daily News este miércoles, en referencia a su estacazo contra Green el 18 de julio de 1964 cuando Rose estaba con los Rojos y Green lanzaba para los Filis.
Pero el logro más grande de Green se remonta a la época cuando empezó su carrera como manager con los Filis, al reemplazar a Danny Ozark durante la temporada de 1979, la cual también fue la temporada de estreno de Rose con los Filis. En 1980, con un roster cargado de talento, que incluía a los inquilinos del Salón de la Fama, Steve Carlton y Mike Schmidt, así como a Rose, los Filis avanzaron a la postemporada y vencieron a los Astros en la serie de campeonato de la Liga Nacional, y entonces derrotaron a los Reales en seis juegos, en el clásico de otoño. El difunto relevista Tug McGraw realizó el out final de la serie, al ponchar a Willie Wilson para darle a los Filis su primer título de Serie Mundial. Los Filis volvieron a ganar la Serie Mundial en 2008.
“Si no hubiésemos tenido a Dallas Green como manager, no habríamos ganado la Serie Mundial de 1980. Fue el manager apropiado en el momento justo para ese equipo”, le dijo Rose, quien es analista de FOX, a The News. “Era un manager rudo, pero tenía el respeto de todos. Hacía que fuera divertido ir al estadio. Cuando los peloteros estrella respetan al manager, se sabe que se tiene al tipo correcto”.
Green también fue gerente general de los Cachorros en los años ’80, ayudó a construir la escuadra de 1984 que perdió el campeonato de la Liga Nacional ante San Diego. Como ejecutivo de la oficina principal en Chicago, el también promovió la instalación de las luces en Wrigley Field, en agosto de 1988 se efectuaron los primeros juegos nocturnos allí.
La experiencia dirigencial de Green en el Bronx, y después en Flushing no fue tan esplendorosa como en Filadelfia. Dirigió a los Yanquis por 121 juegos en 1989, dejó marca de 56-65 y tuvo frecuentes encontronazos con el difunto dueño George Steinbrenner, a quien Green llamaba “Manager George”, por las constantes intromisiones del dueño. Green fue cesanteado el 21 de agosto y reemplazado por Bucky Dent.
“Pienso que para nadie es un secreto que ambos éramos de carácter fuerte”, dijo Green después que fue cesanteado, en referencia a Steinbrenner. “Siempre he dicho que hay que dejar que los polvorines se asienten bien, solo que a veces se asientan de mala manera”.
Green resurgió pocos años después en Flushing, para dirigir a los Mets a una marca de 229-283 desde 1993 hasta 1996, cuando fue despedido y reemplazado por Bobby Valentine. Green fue uno de cuatro individuos en dirigir a los Yanquis y los Mets, junto a Casey Stengel, Yogi Berra y Joe Torre.
“Nos sentimos entristecidos por la desaparición de Dallas Green. Dallas fue un ‘verdadero hombre de beisbol’. Fue uno de cuatro hombres (Casey Stengel, Yogi Berra y Joe Torre) en dirigir a los Mets y los Yanquis. Presentamos nuestras condolencias a su esposa, Sylvia y al resto de la familia Green”, expresó una declaración de los Mets.
En 2011, la tragedia impactó a Green y su familia cuando su nieta de 9 años de edad, Christina Taylor-Green fue una de seis personas asesinadas en el tiroteo de Tucson donde resultó herida de gravedad la U.S. Representative de Arizona, Gabrielle Giffords. Christina estaba en un evento de reencuentro en un mercado de Safeway cuando ocurrió el tiroteo.
“He pasado por muchos momentos duros en mi vida pero nunca me voy a recuperar de este”, le dijo Green a The News en 2011. “Estamos muy afectados. Mi hijo (John, el padre de Christina) esta devastado”.
Más adelante en su vida, Green abogó por el control de armas, y expresó su disgusto cuando el senado estadounidense falló en seguir los pasos para expandir tales leyes.
“Washington está tan desordenado que no se pueden poner de acuerdo en nada”, dijo Green. “Pienso que esto es parte de eso. Entiendo la segunda enmienda; lo que me cuesta entender es como una Glock y como un AK-47 y todas esas armas sofisticadas se ajusten a los pensamientos de nuestros predecesores. Ellos tenían un disparo cada vez y cinco minutos para recargar. Estos tipos matan de 50 a 60 personas a la vez”.
Green no fue inducido en el Salón de la Fama, pero dejó una huella indeleble en el pasatiempo de Estados Unidos. “Él fue un gran tipo”, dijo Rose. “No era un gritón en el clubhouse, pero hacía cumplir la disciplina. Hubiera sido un tremendo militar, o un gran general si hubiese ido a la armada. Fue un buen hombre de beisbol, y usualmente no digo eso de los pitchers”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
Preguntas y respuestas: Dustin Pedroia, el hombre de estado más antíguo de la era post-Papi en los Medias Rojas.
Scott Lauber. ESPN.com. 16-03-2017.
Fort Myers, Fla.- Vaya y dígale a Dustin Pedroia que él es viejo del clubhouse de los Medias Rojas de Boston.
Prepárese para sorprenderse.
“La edad es solo un número, hombre”, dice Pedroia. “Pienso vivir mucho tiempo”.
Por lo menos 100 años, de acuerdo a Pedroia a principios de esta primavera. Y si duda del poder de Pedroia, bien, él está listo para probarle que usted se equivocó otra vez, como lo hizo hace una década cuando casi todos cuestionaron si un pelotero tan pequeño podía llegar a las grandes ligas.
“La parte buena de eso es que soy un campocorto. Los Medias Rojas no me han estado usando apropiadamente por los últimos 12 años, así es como lo veo. ¿Usted dice que los segundas base no envejecen bien? Bien, eso es maravilloso porque esa no es mi mejor posición de todas formas”.
Pedroia hizo más que eso. Un antíguo novato del año de la Liga Americana (2007) y jugador más valioso (2008), ha asistido cuatro veces al juego de estrellas, ganado cuatro guantes de oro y dos veces campeón de la Serie Mundial. Desde 2007, su primera temporada completa en las mayores, él tiene un WAR de 51.5, segundo mejor entre los segundas base después de Robinson Canó (58.4). En 2013, se convirtió en el primer segunda base en firmar un contrato por más de 100 millones de $.
Y después del retiro del ícono de la franquicia, David Ortíz, Pedroia es el hombre de estado más antíguo de los Medias Rojas, 33 años y casi 7 meses de edad, 19 días más viejo que el jardinero Chris Young. Pedroia todavía juega como si se le estuviera quemando el cabello. Es tan festivo como siempre, rechaza la especie de que él es el líder de la era post-Ortíz en los Medias Rojas, al insistir que él siempre ha sido un líder. Dígale que los segundas base no tienden a envejecer bien y él responderá que es diferente porque él llegó como campocorto.
Pedroia habló recientemente de esos tópicos y otros en una conversación con ESPN.com:
¿Qué extraña más acerca de jugar con David Ortíz?
DP: Hablar con él, cara a cara. Se extraña eso. Si yo tenía un tema o algo que me molestaba, tenía la opción de hablar con él. Él es mayor que yo, ha estado aquí más tiempo, ha pasado por todo. Extraño esas conversaciones, verlo todos los días. Él es divertido.
¿Ha sabido de él desde que empezó el entrenamiento primaveral?
DP: Si, le he enviado algunos mensajes de texto.
¿Piensa que él extraña esto?
DP: (Risas). No, no. Él está disfrutando la vida. Creéme.
Cuando usted llegó, los Medias Rojas tenían un equipo predominantemente de veteranos. ¿Qué lecciones aprendió de esos tipos, Jason Varitek, Mike Lowell, Ortíz, que pueda pasarle a Mookie Betts, Xander Bogaerts y otros peloteros jóvenes de este equipo?
DP: Ellos no decían nada. Solo los observabas, veías como trabajaban cada día, como manejaban las situaciones, como manejaban los buenos tiempos, los malos, como se administraban. Pero nunca tuvieron nada que decir. Solo se trataba de verlos.
¿Diría usted que ese es su modelo de liderazgo?
DP: Si, me refiero a que los tipos que necesitan decir algo son los que probablemente no son lo que tratan de hacer. He sido afortunado de haber jugado con tipos quienes estaban enfocados, que querían ganar, que estaban ahí por las razones correctas, y por tanto no necesitas tener esas conversaciones.
¿Le ha propuesto el equipo que asuma el título de capitán y usar la C en su uniforme, a la Varitek?
DP: No. Nadie me ha dicho nada al respecto. No he pensado en nada como eso.
Probablemente eso es innecesario ¿cierto? La mayoría de las personas lo ven como el capitán de todas formas.
DP: No sé. No pienso en eso. Pienso que actúo de la misma manera que lo hice en mi año de novato. No me tomo eso de modo diferente a los años previos. Se viene a ganar todos los días. Los muchachos saben que si necesitan algo pueden hablar conmigo, o con cualquiera.
Pero usted invitó a Andrew Benintendi a vivir en su casa el año pasado luego que fue subido en agosto. Eso es algo que haría un capitán.
DP: Bien, él no tenía un lugar donde quedarse. Tengo como 10 habitaciones en mi casa. Y mi familia no estaba ahí. Mis hijos tuvieron que regresar a la escuela en Arizona. (Pedroia y su esposa, Kelli, tienen tres hijos entre 2 y 7 años). Los muchachos hacen eso todo el tiempo. Es como, ‘hey hermano, tengo una habitación extra’.
¿Fue Benintendi un buen compañero de casa? Oi que lo enviaba a hacer mandados a Starbucks
DP: (Risas) Si, él es buena persona.
Pareció como si nada de las grandes ligas lo hubiese afectado. Como alguien quien tuvo dificultades cuando subió (Pedroia bateó .191 en 31 juegos en 2006), ¿qué tan impresionante fue ver lo que Benintendi fue capaz de hacer?
DP: Ahí es cuando sabes que él está listo. A veces los muchachos son subidos y parecen venados encandilados tratando de escapar. Él fue a lo suyo, hizo lo que probablemente había hecho en AA o en la universidad. Llegó, se preparó para jugar, se preparó para ganar, y eso fue todo.
¿Se prepara usted diferente para una temporada a los 33 años de edad a como lo hizo a los 23?
DP: Si. No me puedo esforzar como solía hacerlo. Se tiene que ser más inteligente, se tiene que cambiar, hay que adaptaser a nuevos estilos de entrenamiento. No se puede ser terco acerca de eso. Si soy cabeza dura y me esfuerzo como antes, no voy a durar mucho. Hay que hacer ajustes. Tienes que conocer tu cuerpo, saber que tipo de cuerpo tienes y ser inteligente.
Usted jugó con David Ortiz por 11 años, y vive durante la temporada en la calle de Tom Brady. ¿Se puede imaginar jugando cuando tenga 39, 40 años de edad?
DP: Pienso que los tipos de quienes hablas, son lo suficientemente fuertes para bloquear los rumores. A medida que envejeces, las personas dicen, ‘Este tipo no va a durar mucho’. Creéme, si quiero jugar a los 40 al nivel que tengo ahora, lo haré. Porque me diré que tengo 31. La edad es un número. Es un asunto de si quieres hacerlo o no. Me gusta mucho jugar. Es como las pequeñas ligas. Mi hijo mayor se está preparando para eso. Le gusta. Me siento igual que él.
Su contrato abarca hasta 2021, en ese momento usted tendrá 38 años. Desde 1950, Joe Morgan, Lou Whitaker y Jeff Kent son los únicos segundas base a tiempo completo en tener un OPS de .800 o mejor a los 38 años.
DP: La parte buena de eso es que soy un campocorto. Los Medias Rojas no me han usado apropiadamente por los últimos 12 años, así es como lo veo. ¿Dices que los segundas bases no envejecen bien? Bien, eso es grandioso porque esa no es mi posición.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
miércoles, 22 de marzo de 2017
Duelos de Pitcheo Épicos. Bill Hands versus Mike Cardwell
Cachorros de Chicago 1, Mets de Nueva York 0.
Domingo, 5 de mayo de 1968 en Shea Stadium.
Bill Hands versus Mike Cardwell.
En el primer inning Don Kessinger (ss) sencilleó por segunda base, robó segunda base y pasó a tercera por error de Jerry Grote (c). Lou Johnson (rf) salió con elevado al jardinero derecho Ron Swoboda. Billy Williams (lf) entregó el segundo out con otro elevado a la derecha. Ron Santo (3b) entregó el último out con roletazo por tercera base.
En el cierre de ese episodio, Raimundo Arcia sustituyó a Glen Beckert en la segunda base. Ken Boswell (2b) sencilleó hacia la derecha. Cleon Jones (cf) forzó a Boswell del campocorto Kessinger al segunda base Arcia, Jones robó segunda base. Art Shamsky (lf) salió con elevado al jardinero izquierdo Billy Williams. Ron Swoboda negoció boleto. Ed Kranepool (1b) entregó el tercer out de del segunda base Arcia al inicialista Ernie Banks.
En la apertura del segundo inning, Banks salió con línea al tercera base Buchek. Randy Hundley (c) sencilleó hacia la derecha. Arcia se ponchó. Adolfo Phillips (cf) forzó a Hundley del campocorto Al Weis al segunda base Boswell.
En el cierre del segundo, Grote fue out del segunda base Arcia al inicialista Banks. Buchek sencilleó hacia la derecha. Weis forzó a Buchek del primera base Banks al campocorto Kessinger. Mike Cardwell (p) se ponchó.
En la parte alta del tercer inning, Bill Hands (p) se ponchó. Kessinger bateó elevado a manos del jardinero izquierdo Shamsky. Williams entregó el último out con línea al jardinero central Jones.
Desde el segundo hasta el séptimo inning, Hands retiró 14 Mets en fila (3 rodados, 6 ponches, 4 elevados y 1 línea) hasta que concedió boleto a Swoboda abriendo el séptimo. Kranepool fue out en toque de sacrificio del pitcher Hands al camarero Arcia. Swoboda pasó a segunda base. Grote se ponchó. Buchek fue out del campocorto Kessinger al primera base Banks.
En la apertura del cuarto inning, Santo se embasó por error del antesalista Buchek. Banks salió del segunda base Boswell al inicialista Kranepool. Santo pasó a segunda base. Hundley salió con elevado al jardinero central Jones. Arció sonó doblete a la izquierda; Santo anotó (carrera sucia). Phillips recibió boleto intencional. Hands entregó el tecer out del cátcher Grote al primera base Kranepool. Cachorros 1, Mets 0.
En la parte alta del quinto inning, Kessinger salió con elevado al jardinero central Jones. Johnson se ponchó. Williams negoció boleto. Santó salió con línea al antesalista Buchek.
Desde el quinto hasta el octavo inning, Mike Cardwell retiró a 10 Cachorros en fila (5 rodados, 1 línea, 4 elevados).
En la conclusión del séptimo inning, Swoboda negoció boleto. Kranepool fue out en toque de sacrificio del pitcher Hands al segunda base Arcia. Swoboda pasó a segunda base. Grote se ponchó. Buchek salió en rodado del campocorto Kessinger al inicialista Banks.
En la conclusión del octavo inning, J.C. Martín bateó de emergente por Weis y se ponchó. Ed Charles bateó de emergente por Cardwell y sencilleó a la izquierda. Charles fue out del jardinero izquierdo Williams al camarero Arcia. Boswell sencilleó al centro. Jones se ponchó.
En la apertura del noveno, Taylor sustituyó a Charles como pitcher. Bud Harrelson reemplazó a Martin en el campocorto. Banks elevó a manos del jardinero izquierdo Shamsky. Hundley salió con elevado al antesalista Buchek. Arcia salió con elevado al jardinero derecho Swoboda.
En el cierre del noveno, Hands ponchó cantado a Shamsky. Swoboda se ponchó tirándole. Kranepool se ponchó tirándole.
Hands se apuntó la victoria. Efectuó 110 pitcheos en 9 innings, enfrentó 32 bateadores, permitió 4 imparables, 0 carreras, concedió 2 boletos, 12 ponches.
Cardwell cargó con el revés. Efectuó 106 pitcheos en 8 innings, enfrentó 31 bateadores, permitió 4 imparables, 1 carrera sucia, concedió 2 boletos, 3 ponches.
Árbitros: HP - Shag Crawford, 1B - Chris Pelekoudas, 2B - Doug Harvey, 3B - John Kibler
Tiempo de juego: 2:12 Asistencia: 38488
Fuente: Retrosheet.org
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
martes, 14 de marzo de 2017
Unas pocas palabras acerca de Jake Daubert
Plate Coverage.com. 25-01-2017. Tomado de Baseball's Most Baffling MVP Ballots, ©2016 Jeremy Lehrman. McFarland & Company, Inc., Box 611, Jefferson NC 28640. www.mcfarlandpub.com.
Jake Daubert era visto principalmente como un pelotero defensivo en sus primeros años en la liga, lo llamaban el “Hal Chase de la Liga Nacional”. A diferencia de Chase, Daubert era un hombre íntegro quien trabajaba duro.
De muchacho, Daubert fue sacado de la escuela y puesto a trabajar en las minas de Pennsylvania poco después de la muerte de su madre. Se mantuvo en el polvo y la oscuridad por más de una década, primero como “rompedor”, picoteando pedazos de arenisca en montículos de carbón, y después como minero, descendiendo a las profundidades con un pico y un balde. Las minas se llevaron la vida de su hermano, y dejaron casi inválido a su padre. Daubert nunca olvidó ese tenebroso trabajo.
No debutó en grandes ligas hasta la edad de 26 años, pero inmediatamente fue reconocido como un dechado de virtudes a la defensiva. Él admitía que no era un bateador natural. “Solía soñar con batear .300 en las mayores, pero nunca esperé llegar alli”, dijo Daubert en 1912. “Bateé .307 en dos temporadas, pero no podía creer que merecía ese promedio”.
Daubert excedió sus sueños al batear para .350 en 1913. Defendió su título de bateo en 1914 (al batear .329), y terminó sus 16 años de carrera con promedio vitalicio de .303. Su principal ambición era destacar en las grandes ligas para que su hijo pudiese evitar las minas. No ganó el premio al jugador más valioso en 1913 (“Cactus Gavvy” Cravath, de Filadelfia fue claramente el mejor bateador de la liga, y jugaba para un equipo mucho mejor), pero nunca hubo un mejor pelotero más fácil de aupar que Daubert.
Tristemente, Daubert se enfermó y falleció a los 40 años de edad. Era un grandeliga activo al momento de su deceso.
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Años después, el Cactus todavía estaba afectado por el voto de Chalmers en 1913: “Bateé para .341”, escribió Cravath en 1918 para Baseball Magazine. “Conecté más imparables que cualquier bateador. Fui segundo en dobles, tercero en triples, primero en jonrones. Lideré la liga por amplio margen en bases totales. Empujé más carreras que cualquier bateador por amplio margen. De seguro esos números debieron haber contado para algo”. Estaba en lo cierto.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 13 de marzo de 2017
Bill Hands ex pitcher de los Cachorros de Chicago, ganador de 20 juegos en 1969, fallece a los 76 años de edad.
Paul Sullivan. Chicago Tribune. 10 de marzo de 2017.
El antiguo lanzador Bill Hands, quien ganara 20 juegos para los Cachorros en 1969, falleció este jueves 9 de marzo en un hospital de Orlando, Fla., luego de una breve enfermedad.
Hands ganó 111 juegos en 11 temporadas de grandes ligas, incluyendo marca de 92-86 con 3.18 de efectividad en siete temporadas con los Cachorros.
Firmado por los Gigantes como agente libre amateur en 1959, Hands, cuyo apodo era “Froggy”, fue parte de uno de los mejores cambios en la historia de los Cachorros, llegó junto al catcher Randy Hundley después de la temporada de 1965 por el jardinero Don Landrum y el relevista Lindy McDaniel.
Fue el primer cambio que hicieron los Cachorros después de contratar a Leo Durocher para dirigir a los perennes perdedores.
“Buscamos reconstruir”, dijo Durocher en ese momento. “Y la única manera de hacer eso es con peloteros jóvenes. Hundley tiene solo 23 años y Hands 25.
Hands y Hundley se hicieron parte de un núcleo de Cachorros jóvenes quienes convirtieron a la franquicia de hazmerreir en contendor en pocas temporadas. Ellos rompieron un millón de corazones en 1969 pero siguen siendo el equipo más querido de la historia de la franquicia.
“Al final de la temporada de 1966, cuando perdimos 103 juegos, Leo llamó a Bill Hands, Joe Niekro, Rich Nye, Kenny Holtzman y a mí y nos dijo, ‘Jovencitos, ustedes cinco batallarán por los cuatro puestos de la rotación de abridores en 1967”, recordó el inquilino del Salón de la Fama, Fergie Jenkins, este jueves 9 de marzo.
Hands fue abridor y relevista en 1967, cuando los Cachorros ganaron 87 juegos y empezaron a cambiar las cosas. Tuvo marca de 16-10 en 1968, para establecerse y servir la escena para 1969.
“Él era el tercer pitcher”, dijo Jenkins. “Yo empezaba, Kenny era el segundo y él era el tercero. Era un tremendo pitcher…Froggy era un buen compañero”.
Jenkins dijo que Hands era un tipo sereno con una buena recta que se hundía y una slider cortante quien hacía su trabajo sin quejarse por ser subestimado en un equipo lleno de estrellas. A diferencia de Jenkins, Hands no era buen bateador, se ponchó 14 veces seguidas desde el 1 de junio hasta el 11 de julio de 1968.
El año siguiente él fue parte de una de las mejores rotaciones del beisbol con Jenkins (21-15, 3.21 de efectividad) y el zurdo Holtzman (17-13, 3.59). Los Cachorros estaban en primer lugar a mediados de agosto antes de malbaratar una ventaja de nueve juegos y medio sobre los eventuales campeones Mets.
Hands ganó 18 juegos en 1970, pero los Cachorros no pudieron ganar la división y eventualmente empezaron a desmantelar el equipo. Ellos cambiaron a Hands y Joe Decker a los Mellizos después de la temporada de 1972 por Dave LaRoche, y cuando el dueño de los Mellizos Calvin Griffith, le bajó 4.500$ de su sueldo, Hands solicitó que lo cambiaran en el entrenamiento primaveral de 1973.
“No soy un rebelde”, dijo él. “Nunca lo he sido. Pero no soy feliz lanzando para este equipo”.
Hands se retiró en 1975 y vivió en Orient, N.Y., donde fue dueño de una estación de gasolina donde se congregaban los vecinos.
“La estación de gasolina era como la barbería en ‘Andy Griffith’”, le dijo la residente de Orient, Carol Gillooly al Suffolk Times. “Todos trataban de resolver los problemas del mundo y hablaban de beisbol”.
Hands era modesto acerca de su carrera de grandeliga y siguió siendo seguidor de los Cachorros, a menudo usaba una gorra de los Cachorros en el trabajo. Una vez que asistió a un juego de los Cachorros en Shea Stadium en 1985, el utilero Yosh Kawano quería llevar a Hands al clubhouse para que conversara con los peloteros.
“No hagas eso”, replicó Hands. “Estos muchachos no quieren encontrarse con un fantasma del pasado”.
Los recuerdos de los fantasmas de 1969 persiguieron a los Cachorros por décadas, pero finalmente lo ganaron todo el año pasado, para ponerle fin a una sequía de 107 años. Hands estaba extasiado, le dijo su amigo Bill Fish al Suffolk Times.
“Permaneció un largo tiempo viendo la celebración”, dijo Fish. “Estábamos muy felices por eso”.
Aquel equipo de 1969 ha perdido a Ernie Banks, Ron Santo y Jim Hickman en años recientes. Jenkins dijo que Hands será extrañado, aunque estaba feliz de que “Froggy” viera descansar finalmente a los fantasmas de 1969.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
martes, 7 de marzo de 2017
Es hora de tener un Satchel Paige Day en Major League Baseball.
Matt Whitener. Yardbarker.com. 27-02-2017.
Mientras la vuelta de la esquina lleva a marzo, la primavera aprieta el paso y los sonidos del pasatiempo nacional empiezan a zumbar otra vez. . Los días postreros de febrero también llevan a la cercanía de otro Black History Month y los recordatorios y memorias del mes traen los trabajos de muchos grandes afroamericanos a través de la historia de la nación. Es en la intersección de estas dos instituciones que se puede hallar un impresionante recordatorio de la historia cultural y el deporte. Eso también da la oportunidad de escarbar en como será recordada la institución mientras más y más años se acumulan entre el momento y el lugar y el futuro.
El establecimiento cultural que está en juego aquí es las Ligas Negras, las diferentes ligas que alojaron el sustancial talento beisbolero de los afroamericanos que fue excluido de Major League Baseball debido a las reglas de la viciosa barrera racial mantenida por las ligas mayores. Y mientras la integración del beisbol en 1947 es celebrada apropiadamente, al ser retirado el 42 de Jackie Robinson en ambas ligas y el 15 de abril (el día cuando debutó en grandes ligas) ha sido nombrado en su honor, hay un legado que se extiende décadas antes de ese día histórico que necesita permanecer claro, presente y relevante.
Mientras el Jackie Robinson Day se hace una tradición más establecida, también existe el riesgo de que alcance una redundancia notable. Otro año, otra fecha, otro toque en la visera de la gorra y se sigue adelante. Si hay algo que no puede ser marginado por el paso de los calendarios a través de los años, es la importancia de por qué las ligas negras aun son tomadas en cuenta, aun después de haber finalizado hace más de 60 años.
Fue una existencia triunfal y necesaria, así como desafiante y orgullosa. Fue un grupo que dio más de lo esperado mientras batallaba con las dificultades de las limitaciones financieras de los propietarios de la época pero aún así resistieron mediante un esfuerzo de lealtad, necesidad y talento puro.
Muchos de los grandes peloteros de esa época se han hecho figuras legendarias hasta cierto punto, una especie de dioses griegos modernos, cuyos logros suenan más a invento que a hechos reales. Las historias de los batazos inmensos de Josh Gibson, que aterrizaban el día siguiente en pueblos a millas de distancia. O la velocidad de Cool Papa Bell rivalizando con la de Hermes, con pies alados para darle sentido a todo. Quizás por encima de todas ellas está la excéntrica eficiencia de Satchel Paige, la maravilla sin edad quien en su apogeo fue capaz de trabajar innings completos sin el beneficio de una defensa detrás de él, principalmente debido a que él les pedía a sus compañeros que abandonaran el campo, porque iba a ponchar a los tres bateadores en fila.
Mientras estas y muchas otras leyendas han crecido para fortalecer su estado, debería haber una preocupación legítima de que la realidad de las condiciones en las cuales ocurrieron podría perderse en el tiempo. En un país que está batallando por estar más allá de las divisiones raciales y por combatir algunas polarizaciones claras que podrían revertir esos esfuerzos, la importancia de la época que alojó las ligas negras y el éxito que tuvieron merece un lugar prominente en el contexto actual. La idea de que estamos en la línea final de cualquier asunto relacionado a la época de las ligas negras, debido a que la marca de la integración está seis décadas detrás de nosotros y los principales contribuyentes están en el Salón de la Fama, está equivocada. Se necesita un entendimiento y apreciación más grande de lo que ocurrió antes que Jackie lo terminara, de la misma manera que la época previa a la proclamación de la emancipación se presenta como un recordatorio de cómo fueron las cosas alguna vez.
Ahora, ¿Es el beisbol un asunto tan serio como la esclavitud y el clima nacional de aquella época? Por supuesto que no, y sería tonto asociarlos. Pero más que cualquier otro deporte, debido a su edad y establecimiento, el beisbol está más alineado con la historia de las relaciones raciales y las condiciones sociales que cualquier otro deporte. Major League Baseball tiene un lugar único para contar la historia de la evolución de la sociedad estadounidense a través de sus puertas, por lo tanto eso conlleva la habilidad de mantener retroactiva esa consciencia relevante para hacer de lo resaltante de su historia un asunto más grande, aun mostrando sus errores y correcciones previas.
MLB ha hecho un gran trabajo al informar la historia de la inclusión post-mortem de los afroamericanos en sus clasificaciones, pero es hora de aumentar la relevancia al informar más de la historia previa con más profundidad. Esto puede ser muy bien logrado al destacar a uno de los miembros más renombrados de las ligas negras y hacerle un reconocimiento a él y la bandera que llevó por tanto tiempo: el icónico Paige.
Leroy “Satchel” Paige estuvo mucho más adelantado a su tiempo que cualquier atleta en la historia. Él era orgulloso, excéntrico y dinámico; era capaz de cautivar a los aficionados y de sorprender a los grandes del juego, de su tiempo y del pasado. Sus dichos e historias perduran como parte del léxico deportivo estadounidense. Él nombraba a sus pitcheos con todo tipo de títulos fantásticos (“jump ball” y “trouble ball” suenan mejor que slider o curva) y les preguntaba a los bateadores que querían batear y se los lanzaba y aún así los dominaba la mayoría de las veces. Bob Feller, Dizzy Dean, Babe Ruth y Joe DiMaggio dicen que él era el pitcher más grande que habían visto, y hubiese alcanzado números asombrosos si le hubieran dejado competir en las mayores durante su apogeo.
Sin embargo, no fue así, y ahí es donde comienza la historia, así como el espacio desde donde se solicita el Satchel Paige Day.
Mientras que resaltar la importancia del avance que representó Robinson es para siempre relevante, resaltar porque ese avance fue tan importante y duradero es explicado mejor a través del espectro de iluminar quizás al mejor pelotero que fuese bloqueado por la mayor parte de su carrera. Mientras hubo muchos grandes quienes nunca vieron sus carreras alcanzar las grandes ligas, resaltar a Paige muestra la tragedia de por qué él no llegó a trabajar en las mayores hasta tener más de 40 años de edad y también por qué eso no es un gran tema como debe ser.
A pesar del hecho de que la existencia de las ligas negras se necesitaban por el veto racial, estas estaban muy lejos de ser ligas de consolación. Había un gran orgullo en las ligas de parte de los que jugaban en ellas, los aficionados que las seguían y las comunidades que las alojaban. La idea de que estas ligas no eran un punto de orgullo y que solo habían esperado por el reconocimiento de MLB, es imprecisa y un punto que cada vez se pierde más en la historia. Al reconocer la estrella que fue Paige y la reverencia que él provocaba, se habla de una historia completamente diferente: una de inspiración que completa la historia de los afroamericanos en el beisbol. Al seguir resaltando a Paige, completamos la historia del beisbol y acentuamos la posición correcta de la historia afroamericana junto al juego.
En una época cuando la participación afroamericana en el juego está en un mínimo de todos los tiempos post-integración, se necesita una mayor exposición a la herencia del juego. Es también una época cuando todavía hay participantes vivientes quienes compitieron en las ligas negras y las mayores quienes tienen nombres que pueden llevar la estima al hablar de esta división, porque ellos la vivieron. Ser oportunos en esta época no solo es necesario; es esencial.
¿Cuándo sería el momento más oportuno para celebrar tal dia de reconocimiento, y cual es mejor formato para hacerlo? Una queja común de muchos aficionados deportivos afroamericanos es que el beisbol no es relacionable debido a la falta de estrellas negras en el juego. Al regresar el juego al formato en el cual Paige construyó mucho de su leyenda, un juego itinerante, eso puede empezar a cambiar. Muchas veces, se armaron ensamblajes de equipos todos estrellas de las ligas negras que viajaban para jugar contra las estrellas de MLB en encuentros que eran un tipo diferente de entretenimiento al producto patrón de MLB…y a menudo eran ganados por los equipos de las ligas negras.
Imagine que tipo de atractivo tendría un juego de exhibición con Mookie Betts, Andrew McCutchen, Jason Heyward, Dexter Fowler, Dee Gordon, Chris Archer, David Price y muchos más para jugar juntos un juego de exhibición contra cualquier número de otras colecciones de talento beisbolero que ensamble los peloteros de un país como los equipos del Clásico Mundial de Beisbol, una colección de jugadores de ligas menores u otra selección de jugadores de grandes ligas. Combine eso con un homenaje a Paige y otros grandes de las ligas negras, asi como muchos inquilinos afroamericanos del Salón de la Fama y dignatarios que se han beneficiado por los caminos abiertos en los días de pre-integración. Tal despliegue sería un poderoso recordatorio de lo que una vez fueron el juego (y el país), mientras se resalta el legado de donde está ahora.
Las imágenes serían potentes, y el mensaje sería claro: El beisbol y Estados Unidos han empezado a moverse hacia adelante. Pero hay una necesidad perpetua de nunca olvidar lo que nos trajo donde estamos ahora y como el juego y la liga más perpetuos de la nación pueden ofrecer ese encuentro.
Satchel Paige es el embajador más grande de la experiencia completa de la vida afroamericana vista a través de los ojos del deporte. Major League Baseball tiene el poder y la plataforma para traer este pasado hasta el presente…y más allá.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
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