lunes, 13 de enero de 2014

Jerry Coleman, 89, infielder de los Yanquis, piloto de combate y voz de los Padres.

George Vecsey. 06-01-2014 Jery Coleman un antíguo piloto de combate quién jugara en seis Series Mundiales con los Yanquis, pero quién dejara su marca más duradera como narrador, primero de los Yanquis y luego de manera más indeleble con los Padres de San Diego, falleció este domingo 05 de enero cerca de su hogar en San Diego. Tenía 89 años. Su hija Chelsea Coleman confirmó la muerte, declaró que la causa fueron complicaciones luego de una caída. Los Padres informaron que abrirían el estadio para que los aficionados presentaran sus respetos. En 2012, el equipo homenajeó a Coleman, una figura muy querida en San Diego, con una estatua en el estadio. La carrera de Coleman como beisbolista fue poco espectacular: Su promedio vitalicio de bateo fue .263, tenía poco poder y solo jugó una temporada como regular. Pero esa temporada fue impresionante: Como camarero titular de los Yanquis en 1950, participó en 153 desafíos, bateó .287 y fue nombrado Jugador más Valioso de la Serie Mundial donde los Yanquis barrieron a los Filis. Como piloto de la marina, voló sobre el Pacífico durante la segunda guerra mundial y fue llamado a volar en la guerra de Corea. Empezó a narrar los juegos de los Padres en 1972, era conocido por perderse en las nubes del idioma inglés, como nunca lo hizo en la cabina de vuelo. Una vez dijo: "Winfield corre hacia la pared, pega la cabeza contra la cerca y esta se cae! Rueda toda el camino de vuelta hacia la segunda base. Esto es terrible para los Padres". Tambien decía cosas como esta"Randy Jones está en el montículo, el zurdo con el peinado de Carlos Marx". Coleman reconoció que había un "término asociado a mí 'Colemanismos' o lo que podrías llamar equivocaciones", dijo él en "An American Journey: My Life on the Field, in the Air, and on the Air", una memoria escrita con Richard Goldstein y publicada en 2008. "Tal vez hablo muy rápido, muy apresurado", añadió. "Debí haber dicho en la jugada de Winfield. 'Winfield retrocede. Golpea su cabeza contra la pared. Está rodando hacia el infield. Claro que me refería a la pelota. No me preocupé en decir, 'No es su cabeza la que rueda hacia el infield'. Me saltaba una palabra aquí y otra allá". Pero podía ser completamente claro cuando tenía algo que decir sobre un tema. Luego que el beisbol empezó a prestarle atención a los físicos desmesurados de algunos peloteros y sus inflados totales de jonrones, en 2005 Coleman habló a favor de grandes penalizaciones por abuso de esteroides. "Si soy emperador, la primera vez, 50 juegos, la segunda vez, 100 juegos, y al tercer strike, estás fuera", dijo. Major League Baseball adoptó esa estructura de penalizaciones para finales de ese año. Gerald Francias Coleman nació el 14 de septiembre de 1924 en San José, Calif. Asistió a Lowell High School en San Francisco, jugó en una liga élite con Bobby Brown y Charlie Silvera, ambos fueron parte de una nueva era de los Yanquis después de la guerra. .Coleman se fue a la guerra después de participar en 83 juegos en las ligas menores en 1942. Se enlistó en el programa prevuelos de la naval y luego fue asignado a los Marines. Una vez le dijo a Michael Kay de la cadena televisiva YES de los Yanquis que el día mas orgulloso de su vida fue el 1 de abril de 1944, cuando le entregaron sus alas de piloto. Voló en 57 misiones en las islas Salomón y en Filipinas en un bombardero de dos puestos Dauntless. Cuando la guerra terminó, regresó al sistema de granjas de los Yanquis antes de llegar a las Grandes Ligas en 1949. En 1952, cuando la guerra de Corea se prolongó, el Congreso presionó para reclutar o llamar jugadores de Grandes Ligas como Coleman. Ted Williams fue enviado a la guerra, y ganó un perfil más alto luego de estrellar su bombardero en llamas. Coleman tambien fue activado. "Como lo entiendo, la razón parece muy simple", le dijo Coleman a The New York Times en 1952. "A un piloto de experiencia le toma alrededor de dos meses entrar en forma. Empezar con un joven que nunca ha volado, podría tomar dos años antes que este listo para labores de combate". Coleman jugó 11 juegos a principios de 1952 y se fue a volar en 63 misiones en un Chance Vought F4U Corsair, un avión de combate de un asiento que había sido apodado "Silbido de la muerte" por los soldados japoneses en la segunda guerra mundial por el escalofriante sonido que hacía cuando el viento soplaba a través de los respiraderos del motor. Se escapó de la muerte cuando un jet Sabre casi choca con él mientras se dirigían al mismo canal de circulación. En otra ocasión, su aeroplano se volteó luego que el motor fallara durante un despegue, con la carga de artillería intacta, casi fue estrangulado por las orejeras de su casco. También vio a su compañero de habitación de la marina caer derribado en combate y luego tuvo que confirmar la muerte a la esposa del piloto en persona. Luego de su baja militar, Coleman jugó en ocho juegos al final de la temporada de 1953, luego jugó cuatro temporadas más, bateò .364 contra los Bravos de Milwaukee en la Serie Mundial de 1957 antes de retirarse. Luego de una breve pasantía trabajando en el sistema de granjas de los Yanquis, trató de narrar juegos de beisbol aconsejado por Howard Cosell, para que se uniera al equipo de narradores todos estrellas de los Yanquis que incluía a Red Barber y Phil Rizzuto, en 1963. Permaneció en la cabina de los Yanquis hasta 1969. Cuando se mudó a California, Coleman, trabajó brevemente con los Angelinos, se estableció en la sección La Jolla de San Diego, antes de empezar como narrador de los Padres.También transmitió juegos para todo el pais por radio hasta 1997. En 1980, los Padres lo sacaron de la cabina para que dirigiera el equipo, luego que el equipo terminara de último, regresó a la cabina de transmisión. Como pocos otros narradores regionales favoritos, Coleman tenía poco apego por expresiones usuales. Sin embargo tomo prestada la exclamación "Oh, doctor!" de Barber, quién había usado la frase con los Dodgers y los Yanquis. En 2005, Coleman recibió el premio Ford Frick del Salón de la Fama. Este premio en honor a un antíguo comisionado de béisbol, es entregado anualmente a un narrador por sus "grandes contribuciones al beisbol". También fue inducido al Salón de la Fama deportivo de Marine Corps. Además de su hija Chelsea, le sobreviven su esposa Maggie Coleman; dos hijos de un matrimonio anterior, Diane Long y Jerry Coleman; una hermana, Rosemarie Coleman; dos nietos y dos biznietos. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

jueves, 9 de enero de 2014

Greg Maddux, el Salón de la Fama y Ramón García

Antes de confirmar que Greg Maddux había entrado al Salón de la Fama de Cooperstown junto a Tom Glavine y Frank Thomas, un engranaje de máquina del tiempo tronó en los archivos de una mañana dominical de noviembre de 1987. El polvo de ese óxido olía con más intensidad que todos los juegos ganados y la habilidad de colocar la pelotas en las esquinas de la zona dse strike de Maddux y Glavine en tantos juegos de los Bravos de Atlanta, de Cachorros de Chicago, de Mets de Nueva York. También arropaba la sonoridad de las conexiones de Thomas y la minuciosidad con que seguía los pitcheos. El manager Felipe Alou tenía algunas dificultades con el cuerpo de abridores de los Navegantes del Magallanes. Encomendó al novato Ramón García para abrir el desafío ante las Águilas del Zulia en el estadio Luis Aparicio El Grande. El comentarista radial hablaba de las virtudes del novato, sin embargo dejó muy claro que sería una labor cuesta arriba vencer a un equipo que contaba con Carlos Quintana, Dwight Smith, Damon Berryhill, Omer Muñoz entre otros. Además el abridor de los rapaces venía de lanzar en la Liga Nacional con los Cachorros de Chicago para quienes agenció marca de 6-14 y 5.61 de efectividad. Casi nos preparamos a ver como los zulianos aprovechaban al novato para acreditarse la victoria. Pasaron los primeros cinco episodios y Ramón García mantenía en blanco a las Águilas, mientras los Navegantes lograron carburar dos anotaciones en el tercer episodio. Luego de sacar el primer out del sexto episodio, Alou sustituyó a García con Rather. El abridor zuliano completó 7 entradas y salió del juego perdiendo 2-0. En el octavo Magallanes marcó 5 rayitas y Zulia ripostó con tres. Es la historia que hizo sonar campanitas ayer cuando verifiqué la elección de Cooperstown. Aquel lanzador que abrió la mañana del 22 de noviembre de 1987 ante Ramón García (quién efectuaba su primera apertura en LVBP) ganó 355 juegos y dejó efectividad de 3.16 en Grandes Ligas: El Profesor Greg Maddux. Una primera victoria muy especial. En aquella temporada 1987-88. Maddux dejó marca de 7-4 y 1.59 de efectividad en 96.1 innings. 66 ponches. 21 boletos Alfonso L. Tusa C.

martes, 7 de enero de 2014

Mike Hegan, beisbolista y narrador, fallece a los 71 años.

Bruce Webber. 26-12-2013. Mike Hegan, el heredero de una familia beisbolera de Cleveland quién jugara una docena de temporadas en otros lugares de Grandes Ligas pero regresó a su ciudad natal para ser narrador de los juegos de los Indios, falleció el miércoles 25 de diciembre en Hilton Head, S.C. Tenía 71 años. Los Indios anunciaron su muerte por Twitter. Associated Press reportó que la causa fue una complicación cardíaca. Desde 1964 hasta 1977, Hegan tuvo dos pasantías con los Yanquis y dos con los Cerveceros de Milwaukee. También jugó para los Pilotos de Seattle en 1969, su única temporada de existencia antes que la franquicia migrara hacia Milwaukee, y los Atléticos de Oakland. Un jardinero ocasional (y, despues de 1972, bateador designado), fue mejor conocido como un gran primera base defensivo. Desde el 24 de septiembre de 1970, cuando jugaba para los Cerveceros, hasta el 3 de junio de 1973, cuando jugaba en Oakland, participó en 178 juegos en primera base sin cometer errores, para el momento un record de Grandes Ligas para la posición. (Kevin Youkilis, cuya seguidilla de 238 juegos corridos sin cometer error en primera base con los Medias Rojasterminara en 2008, es ahora el propietario del record). Un bateador zurdo, Hegan actuó en el Juego de Estrellas de 1969 y jugó en dos Series Mundiales, una vez para la causa perdida de los Yanquis en 1964 ante los Cardenales de San Luis, y una vez con los Atléticos, quienes vencieron a los Rojos de Cincinnati por el campeonato en 1972. "Enfrenté a Bob Gibson dos veces en la serie de 1964", recordó Hegan en una entrevista de 2011 para The Plain Dealer de Cleveland. "Recibí boleto y me ponché, nunca moví el bate de mi hombro. Me temblaban mucho las rodillas, no sabía que hacer". James Michael Hegan nació en Cleveland el 21 de julio de 1942, y creció allí, en Lynn, Mass., y en Lakewood, Ohio. Era el hijo de Jim Hegan, entonces un joven jugador de los Indios y desde 1946 a 1956, su receptor regular. Luego de la secundaria en Cleveland, jugó beisbol y futbol americano por un año en Holy Cross, Worcester, Mass., antes de firmar con los Yanquis en 1961, con quienes su padre, retirado recientemente como jugador, se había convertido en entrenador. Mike Hegan pasó tres temporadas en el sistema de ligas menores de los Yanquis antes de debutar en las Grandes Ligas en septiembre de 1964. Los Yanquis lo regresaron a las menores en 1965, y estuvo subiendo y bajando de las Grandes Ligas hasta que fue cambiado a Seattle. Los Yanquis lo trajeron de vuelta en 1973 para mejorar la defensiva de su infield, pero luego de adquirir a Chris Chambliss de Cleveland a principios de 1974m enviaron a Hegan a Milwaukee. En 1963, Hegan contrajo nupcias con Nancy McNeil, quién le sobrevive. La página web de Major League Baseball, MLB.com, reportó que tambien le sobreviven dos hijos y cuatro nietos. Se retiró luego de jugar con los Cerveceros en 1977 y trabajó como comentarista de las transmisiones televisivas del equipo. Regresó a Cleveland en 1989 y transmitió los juegos de los Indios por televisión y radio durante 23 temporadas. De por vida, Hegan bateó .242 con 53 jonrones y 229 carreras empujadas, con algunos logros resaltantes. El 8 de abril de 1969, en el primer inning del primer juego en la historia de los Pilotos de Seattle, despachó el primer jonrón de la franquicia. El 3 de septiembre de 1976, bateó la escalera, sencillo, doble, triple y jonrón en el mismo juego. Es uno de sólo siete Cerveceros que han alcanzado ese logro desde 1970. Pero quizás la distinción más inusual de Hegan en el beisbol llegó el 18 de julio de 1973, cuando coincidieron sus carreras de jugador y comentarista. Era jugador de banca de los Atléticos de Oakland, su manager Dick Williams le dijo antes del juego de ese día contra los Orioles deBaltimore que uno de los narradores titulares estaba enfermo. Williams le dijo que se cambiara el uniforme y fuera a la cabina de transmisión. Hegan lo hizo. Narró tres innings del juego.Luego se volvió a poner el uniforme y regresó al dugout. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 3 de enero de 2014

Paul Blair, antígua estrella de los Orioles de Baltimore fallece.

Associated Press. 26-12-2013. Baltimore.- Paul Blair, ocho veces ganador del guante de oro como jardinero central, quien ayudara a los Orioles de Baltimore a ganar un par de títulos de Serie Mundial, mediante relucientes atrapadas de las que sus compañeros aun se maravillan más de cuarenta años después, ha fenecido. Tenía 69 años. Blair falleció el jueves 25 de diciembre en la noche en el Sinai Hospital de Baltimore, de acuerdo a una vocera del centro de salud. Gloria, la esposa de Blair, declaró a The Baltimore Sun, que Blair jugó una ronda de golf con sus amigos el jueves en la mañana y luego perdió la conciencia en un torneo de bowling para celebridades en Pikesville. "Paul, honestamente estaba muy cansado, pero él nunca dice no", Gloria Blair declaró a la prensa. "Durante una ronda de práctica, lanzó dos o tres bolas, luego se sentó y le dijo a un amigo, 'Me siento alegre y algo colapsado. Perdió la conciencia y llamaron al 911. La ambulancia lo llevó a Sinai, pero los doctores me dijeron que llegó sin pulso". Miembro del Salón de la Fama de los Orioles, el popular Blair patrulló los jardines desde 1964 a 1976, jugó papeles claves cuando Baltimore ganó sus primeras dos coronas de Serie Mundial en 1966 y 1970. Ganó dos titulos más con los Yanquis de Nueva York en 1977 y 1978 y tambien jugó con Cincinnati. En una época anterior a las presentaciones televisivas diarias que muestran las jugadas más resaltantes del día, Blair hacia atrapadas que frecuentemente llenaban las conversaciones de beisbol. Delgado y rápido, jugaba con habilidad, al final de cada inning pegaba el guante a su pecho y regresaba trotando al dugout. "Él jugaba muy corto. La gente hablaba de como Willie Mays jugaba cerca del infield, y Paul hacía la misma cosa. Jugaba con mucha confianza", Don Buford, left fielder del equipo de estrellas quien fue compañero de Blair por cinco temporadas en Baltimore, le declaró a Associated Press el jueves en la noche. "Cuando se habla de los grandes jardineros centrales defensivos, el siempre está incluído", dijo Buford. "Conmigo en la izquierda y Frank Robinson en la derecha, jugamos hacia las líneas y dejábamos el resto del terreno para él. Le llegaba a todo tipo de batazos". En 17 temporadas en las Grandes Ligas, bateó .250 con 134 jonrones, 620 carreras empujadas y 171 bases robadas. Blair jugó seis Series Mundiales, dos Juegos de Estrellas y ganó guantes de oro en 1967 y desde 1969 hasta 1975. En el tercer juego de la Serie Mundial de 1966, Blair bateó el jonrón que fue la única carrera que Baltimore necesitó para vencer a los Dodgers de Los Angeles. Los subestimados Orioles completaron una inesperada barrida el dia siguiente. Blair saltó alto sobre la cerca de Memorial Stadium para robarle un jonrón a Jim Lefevbre que iba a empatar el juego en el octavo inning. Fue una atrapada a tiempo, Blair había entrado al juego para mejorar la defensiva. Blair capturó un elevado de rutina de Lou Johnson con dos corredores en base para facturar el out final de una victoria 1-0 en el cuarto juego, y saltó alto en el aire luego de apretar la pelota en el guante para empezar la celebración de Baltimore. Blair lideró a los Orioles en la Serie Mundial de 1970 con un promedio de .474 en la victoria de cinco juegos de Baltimore sobre Cincinnati. Ese año, bateó tres jonrones y empujó seis carreras en un juego ante los Medias Blancas de Chicago. Luego de sufrir un pelotazo a finales de mayo aquella temporada, Blair regresó de la lesión para fortalecer a los Orioles. Guardaba muchas precauciones por ese pelotazo en la cara, sobre todo se tapaba el rostro cuando regresaba a primera base ante un disparo del pitcher. "Eso afectó su bateo un poco, pero no su defensiva", dijo Buford. Fue elegido al Salón de la Fama de los Orioles en 1984, Blair entrenó en Fordham en 1983 y en Coppin State desde 1998-2002. Tuvo un ataque cardíaco en diciembre de 2009. Blair jugó beisbol y baloncesto y corrió pista de atletismo en Manual Arts High School de Los Angeles. Blair fue firmado originalmente por los Mets de Nueva York y pasó una temporada en su sistema de ligas menores. Los Orioles lo escogieron de los Mets a finales de 1962. Encajó a la perfección en un equipo construido en base a una sólida defensiva, liderado por el antesalista Brooks Robinson, y pitcheo. Baltimore llegó a la Serie Mundial cuatro veces en seis años. Estuvo rodeado de estrellas, sin embargo a menudo una fotografía o dibujo de Blair ilustraba la portada de los programas de juego de los Orioles. En el clubhouse lo llamaban cariñosamente, "Motormouth" porque hablaba hasta por los codos. "Podía estar hablando de algo, y cuando creías entender el tema, empezaba otra conversación", recordó Buford. Ben Walker, periodista de AP, colaboró con este reporte. Traducción: Alfonso L. Tusa

viernes, 27 de diciembre de 2013

Mark Weems el relevista que sigue en el montículo ocho lustros después

La brisa fresca de enero aplacaba el inclemente sol del mediodía cumanés. Alberto y Moncho llegaron hasta el fondo del pasillo. Todavía flotaba en el aire la euforia del año nuevo. Nunca antes había deseado que mis amigos no hubiesen ido a casa de mis abuelos. La risa de Alberto se tornó macabra. “MarkWeems, se ahogó en una playa de Valencia”. Me lo quedé mirando y volteé hacia el rostro de mamá. “Eso es mentira. Estás echando broma”. Moncho lo confirmó con un temblor en la barbilla. Estuve como media hora con la cabeza debajo de la almohada. Mamá trató de explicarme el significado de la muerte. Alberto y Moncho me preguntaron si iba a jugar pelota. Les dije que se fueran y mamá me regañó. “Así no se trata a los amigos”. Templé el interruptor del televisor, los Tigres de Aragua amenazaban en el cierre del noveno inning. El narrador de Radio Caracas Televisión anunciaba que el manager Jim Frey hacía señas hacia el bull pen. Un catire de melena, patillas largas y rostro redondo trotaba hacia el montículo. Iba y venía al cuarto porque preparaba la bata y la guía de laboratorio de biología en la fiebre de comienzos del primer año de bachillerato. El pitcher hizo su calentamiento con un estilo heterodoxo sobre el montículo. Apenas si llevaba la mano detrás de la oreja y adelantaba la pierna izquierda a la hora de soltar la pelota. Logró contener la ofensiva felina y salvó el juego para los Navegantes. No me entusiasmé mucho con aquel lanzador, pensé que era uno de esos importados que traen mientras llegan los caballos. Me preguntaba que pudo haber motivado a la gerencia para traer aquel pitcher. Tiempo después busqué sus números. 1972 con los Orioles de Asheville en la Liga del Atlántico Sur AA, participa en 48 juegos, deja marca de 4-2, 22 salvados, 70 innings, 60 hits, 30 carreras, 23 limpias, 10 jonrones, 43 boletos, 74 ponches, 2 wild pitches, efectividad 2.96. En 1973 juega con los Alas Rojas de Rochester en la Liga Internacional AAA, deja marca de 9-7 en 39 juegos, salva 4 juegos en 92 innings, 83 hits, 49 carreras, 40 limpias, 7 jonrones, 57 boletos, 57 ponches, 4 wild pitches, efectividad 3.91. En la importación de aquel Magallanes destacaban Bob Darwin y Wayne Garland, tambien Bob Bailor y Mike Reinbach. La presencia de novatos como Jim Rice yMark Weems, sólo traía ideas de venir por un segmento de la temporada mientras esta se ponía más intensa. En ese entonces desconocía que Weems en 1971 formó parte del staff de pitcheo de las Espuelas de Dallas-Fort Worth en la Liga de Texas AA, junto a Wayne Garland (19-5, 1.71), Tom Walker, Jesse Jefferson, Don Hood. Dejaron una efectividad colectiva de 2.61 que lideró la liga y les valió el tí­tulo del “Mejor Staff de pitcheo de todas la Ligas Menores”. Los números de Weemsaquel año fueron: 36 juegos, 6-2, 11 salvados, 53 innings, 41 hits, 15 carreras, 14 limpias, 2 jonrones, 22 boletos, 51 ponches, 1 wild pitch, efectividad 2.38. El juego que mas recuerdo de Weems en la temporada 1973-74 ocurrió el 29 de noviembre de 1973. Magallanes llegó al José Pérez Colmenares para enfrentar a los Tigres. James McKee versus Jim Willoughby. Se enfrascaron en duelo de pitcheo hasta que en el séptimo inning Ivan Murrell descargó doble entre left y centerfield. Edito Arteaga lo movió a la antesala con reoletazo dificil al campocorto y le quitó el celofán al plato mediante un toque de squeeze play ejecutado por McKee. En el octavo Jim Rice la desapareció por el bosque izquierdo. En el noveno Roberto Muñoz ponchó a Arteaga y McKee, luego Bob Bailor tronó doble entre dos y Gustavo Gil lo remolcó con sencillo a la izquierda. Luego que Teolindo Acosta y Adrian Garret iniciaran el cierre del noveno con imparables, Jim Frey llamó a MarkWeems quién de inmediato obligó a Kurt Bevacqua a rodarla por la intermedia para facturar la doblematanza. Acosta anotó por wild pitch de Weems, quien de inmediato se recompuso para sacar el out 27. Aquel 1 de enero de 1974, Mark Weems se fue a disfrutar de la playa junto a sus compañeros de equipo Wayne Garland, Don Hood y Bob Bailor. La pasaron muy bien hasta mediodía. Luego de almorzar Weems, un experimentado nadador y surfista, se metió al mar de Patanemo, Carabobo y más nunca regresó. Se sospecha que le sorprendió una embolia en la zambullida y le resultó imposible vencer la resaca. "Eso me hizo entender cuan frágil es la vida", declaró Bailor al periodista canadiense Earl McRae. Con Magallanes participó en 26 encuentros, 25 como relevista, 2-1, 11 salvados, 38.1 innings, 26 hits, 14 carreras limpias, 34 ponches, 33 boletos, efectividad 3.29. Al momento del accidente de Patanemo, Weems lideraba la liga en juegos salvados con 11. Al final de la temporada terminó igualado con el cubano Carlos Alfonzo, quién alcanzó los 11 salvamentos en 10 juegos más, los que Weems dejó de jugar en enero de 1974. Aquella tarde salí a jugar a duras penas. Moncho y Alberto se reían porque todos los lanzamientos los hacía sin levantar ninguno de los pies. Weems apenas levantaba el pie izquierdo cuando lanzaba. Dias más tarde hube de regresar del barbero, papá me llevó de vuelta. Tenía la melena muy larga y las patillas casi en la mandíbula. Alfonso L. Tusa C.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Esa clase de Maestro

Era un maestro joven, donde hacía veinticinco años había usado camisas desgastadas para ir a la escuela, había visto los Estados Unidos negros y los blancos y creía en la unidad de ambos, una posición moderada la cual asumió con intensidad inmoderada. Alrededor del 60 por ciento de los estudiantes de Plainfield Junior High eran negros. La mayoría del 40 por ciento blanco era judía. Un viernes, a finales del otoño de 1959, (Joe) Black se dio cuenta que algunos negros le estaban quitando dinero bajo extorsión a algunos judíos. El lunes siguiente, se levantó, se colocó al frente del escritorio y empezó a conversar con su clase. "Las personas deben vivir", dijo Black. "He estado en algunos lugares, he visto algunas cosas y lanzado en la Serie Mundial, y puedo decirles que eso es básico. Tenemos está única vida, y no es muy larga, y todos queremos vivir. Voy a hablar con ustedes de lo que significa vivir". "Algunos de ustedes son negros y otros blancos. Se que es dificil llevarse bien. Era más dificil cuando yo crecí. Honestamente pienso que las cosas son más fáciles ahora. Hay más comida. Pero las cosas son diferentes. ¿Me entienden?" Solo un murmullo sin indicativos. "Está bien, ustedes chicos negros. Yo fui un niño negro aquí. Conozco las desventajas. Pero sé que algunos de ustedes están golpeando a los muchachos blancos y no traten de negarlo. Y sé por qué. Porque cada día les quitan 50 centavos a cambio de no golpearlos. Bien, eso va en contra de la ley. Si yo trajera un policía aquí y los hiciera admitir lo que están haciendo, para lo cual soy lo suficientemente fuerte, ustedes irían a la cárcel". "Ahora muchachos blancos, a ustedes les dan algo de dinero. Ustedes tienen cincuenta centavos. Quiero preguntarles algo aquí y ahora, ¿porqué no defienden lo que es suyo?" Un muchacho judío dijo: "Ellos nos pueden dar una golpiza". "Está bien. Es una buena razón para no pelear. Ustedes no quieren que los maten. Pero tenemos gimnasio los miércoles y los voy a enseñar a pelear. Boxeo. Vamos a tener protectores de cráneo, son como cascos, y protectores bucales, y guantes grandes de 16 libras. Nadie saldrá maltrecho". El miércoles en el gimnasio, los muchachos estaban emocionados. Los muchachos negros se reunieron en un lado del cuadrilátero. "Métete ahí hombre, y golpea, golpea, golpea". Los muchachos judíos de clase media se pararon al otro lado. Los negros caminaron hacia ellos pavoneándose. "No se preocupen. Boxeen en su propio estilo. Ellos los van a arrollar al principio. Déjenlos. Yo soy el árbitro. No pasará nada grave". En cada uno de seis combates, el negro empezó arrollando al blanco. Pero el peso de los guantes suavizó los golpes, y luego de los primeros impactos, los negros fueron menos violentos. Lanzar puñetazos con guantes pesados es extenuante. Un muchacho ataca por treinta segundos. Luego pierde el deseo de atacar y quiere bajar los brazos". Cuando terminó el boxeo, Black se paró entre los muchachos judíos. "Está bien, ellos los arrollaron", dijo. "Bomp, bomp, bomp. Y ustedes no murieron, ¿o sí? Los muchachos empezaron a sonreir. "Está bién", dijo Black. "Ya llegará su día". Joe Black. Pitcher de los Dodgers de Brooklyn. The Boys of Summer. Roger Kahn. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Los ojos de un tercera base.

Billy Cox, tercera base de los Dodgers de Brooklyn en los años 50. Se decía que fue tan bueno o mejor defensivamente que Brooks Robinson. Roger Kahn lo fue a visitar a un bar de Newport donde trabajaba, a fin de recopilar información para su libro “The boys of summer”. Le preguntó cual era su contacto en ese momento con el béisbol. “Voy a ver los niños jugar tercera base. Hacen buenas jugadas”. Cuando Dámaso Blanco custodiaba la esquina caliente de los Navegantes del Magallanes, me quedaba dormido y muchas veces me despertaba con el escándalo del locutor, “¡espectacular jugada de Dámaso Blanco, se zambulló sobre la raya de cal para decapitar un linietazo que parecía extrabases!” Ahora cuando comenta los juegos también me quedo dormido. De pronto aparecen dos diamantes frente a mis ojos. Las voces que más escucho son las del campo donde un señor se acerca a la almohadilla de tercera ante los gritos de los chipilines. Habían bateado un roletazo que se durmió en la arena. “Tienes que atacar la pelota. Cuando el bateador puede dar cualquier tipo de batazo, hay que jugar a medio camino hasta que descubres su intención. Entonces te vienes adelante o retrocedes hasta la almohadilla sin quitar la vista de la pelota”. Uno de los niños se le quedó mirando a los ojos. “Sr. Dámaso ¿Y como hacía usted cuando sale un linietazo durísimo y jugaba casi sobre el plato?” Dámaso se pasó la mano por la nuca y sonrió. Era una respuesta complicada porque tenía muchísimo que ver con reflejos, pero también con disciplina y concentración. Había mucho de línce y de gato en las intervenciones que hacía Brooks Robinson sobre la raya o saltando sobre los toques. También cuando las líneas salían imperceptible y sólo en el último instante levantaba el guante para atrapar la pelota como un mosquito o una bala de colt 45. Dámaso apretó la mano del niño. Le dijo que jugara adelantado y bateó una línea suave. El niño reclamó que así no practicaría para un linietazo de candela. “Poco a poco hijo. Esto es un proceso para saltar los pozos grandes, primero debes brincar las charcas”. Otro muchacho cubría paralelo a la almohadilla. Veía hacia atrás y hundía la mirada sobre la raya de cal. Parecía revisar con precisión microscópica cada centímetro adyacente a la cinta blanca. ¿Cómo hace un tercera base para saltar hacia atrás y agarrar la pelota en el aire cuando batean un lineazo o un roletazo caliente que parece humear rumbo a la pared del jardín izquierdo? ¿Eso se aprende o es puro reflejo? Dámaso sonrió. Agarró un guante y se dobló hacia delante en la punta de los pies. Hizo ademanes para venir adelante a buscar un toque a escasos centímetros del plato. Luego se impulsó hacia atrás y cual acróbata se lanzó a todo lo largo de la humanidad hasta precipitarse sobre la raya de cal. Hay que estar preparado para cualquier batazo. La práctica y la experiencia te dicen como debes jugar ante tal o cual bateador. Y otra cosa es que debes jugar relajado, disfrutar al máximo. Casi al final de la clínica saltó un muchachito de gorra anaranjada. Corría agachado con el guante a la altura de las rodillas. “Señor Dámaso, cuénteme del cuipley. Mi papá siempre me cuenta de una jugada que usted hizo en una Serie del Caribe contra Puerto Rico. ¿Cómo hizo usted para que le diera tiempo de agarrar la pelota y lanzar al catcher, si el corredor salió con la jugada?” Dámaso respiró profundo. “¡Tu papá te está contando historias de terror! En la jugada de squeeze play hay que estar más que nunca atento al juego, las señas de los contrarios, acercarte al pitcher y alertarlo, también al catcher. Es una disciplina contínua, porque pueden cambiar la seña. Lo esencial es observar todo lo que ocurre y sobre la marcha actuar. Si presientes el squeeze play debes estar preparado para atacar la pelota y soltarla lo antes posible hacia el catcher”. Alfonso L. Tusa C. “Aún en las Grandes Ligas, la tercera base comienza con las verdades duras y mudas que mi padre y yo exploramos hace treinta años. Tienes que ver la pelota. Tienes que procurar que la pelota entre en tu guante. Pero mientras lo haces, tu cara esta expuesta a cualquier rebote inesperado, y mientras bajas tu guante, de la manera debida, dejas descubierto el tronco y la cintura”. “Es igual en las Grandes Ligas. Los terrenos son mejores, los rebotes son más regulares, pero los bateadores son más fuertes. La balanza oscila y algunas veces hay sobresalto por un tercera base, pero no por Billy Cox. Con Billy agachado, inmóvil, al acecho del bateador, la pelota, no él, será la víctima”. Roger Kahn. The Boys of Summer.