sábado, 8 de marzo de 2014
Cincuenta años después perdura el recuerdo de Ken Hubbs en Colton y los Cachorros de Chicago
Hace unas semanas encontré este artículo mientras revisaba unos textos de beisbol. Aun cuando fue escrito en 1993, ahora a cincuenta años del accidente aereo, en sus lineas sigue flotando la misma nostalgia y la misma imagen de Ken Hubbs que entonces.
Las memorias de Ken Hubbs permanecen: Casi 30 años después, el pueblo de Colton aún se recupera de su muerte a los 22 años.
05-07-1993. Earl Gustkey. Los Angeles Times.
Desde la colina del cementerio, se puede mirar hacia abajo, entre las filas de cedros rojos y palmeras la mayor parte de San Bernardino y Colton.
Un día reciente, Keith Hubbs se detuvo cerca de la tumba de su hermano, y señaló que era una rara tarde clara como el cristal. Mirando hacia el norte, las montañas nevadas de San Bernardino enmarcaban la espectacular vista.
"Era como el día que enterramos a Kenny", dijo.
"Excepto que el viento sopló muy duró en su funeral. Todos los que estaban ahí recuerdan que el viento casi arrancó esos árboles".
Miró la lápida.
07 "Nuestro Ken"
Kenneth D. Hubbs.
23 de diciembre de 1941 - 13 de febrero de 1964.
Keith Hubbs miró hacia el norte de nuevo, hacia las montañas. "Varios días después que asimilamos que había muerto, el doctor vino a la casa de mis padres, para darles sedantes y así pudieran dormir", dijo.
"No quería dormir. Tenía terribles pesadillas con Kenny. Cada noche, tenía una variación del mismo sueño. Había soñado que estaba en el avión con él, que nos derribábamos juntos".
"Entonces una noche soñé que él estaba parado frente a mí.Tan claro como nunca. Y me dijo: 'No te preocupes por esto. Fue rápido y sin dolor. Estoy muy feliz donde estoy'. Eso fue hace 30 años. Nunca he soñado con él desde entonces".
El dolor.
Al principio, cuando Colton se llenó de rumores sobre la desaparición de Ken Hubbs en un avión pequeño que volaba desde Provo, Utah, aquellos que conocían al segunda base de los Cachorros de Chicago no les dieron importancia. Luego, llegó la verdad. Para algunos, la herida nunca cicatrizó.
"Cuando oi que su avión estaba perdido, no le presté mucha atención", recordó Norm Housley, un antíguo compañero de equipo de Hubbs en Colton High.
"Me imaginé que había hecho un aterrizaje de emergencia en algún lugar. Pensé que recibiría una llamada diciendo que lo habían encontrado en perfectas condiciones. El hecho de que podía haber muerto, nunca pasó por mi mente. Eso no le podía pasar a Ken Hubbs".
"Por eso dolió mucho cuando entendimos que realmente había muerto".
"Eulis, el padre de Hubbs, habló con los reporteros de los medios en su casa pocos días después del accidente. "Cada vez que se abre la puerta del frente, espero ver a Ken entrar, preguntándose que está pasando", dijo entonces."Una parte de mí no lo cree. Voy a estar buscando su nombre en los box scores de los Cachorros por mucho tiempo".
Un compañero de equipo en los Cachorros, Ron Santo, expresó en una entrevista filmada en 1964 que le costaba comprender la muerte de Hubbs.
"Ken y yo eramos religiosos ambos", dijo. "Siempre bromeábamos, cada quién tratando de convertir al otro".
"Soy católico, él era mormón- Pero luego que murió, tuve que hablar con un sacerdote. No podía entenderlo. Me explico, él amaba la vida. Era un gran ser humano. Era un muchacho que no bebía ni fumaba".
"¿Por qué él?"
El compañero de equipo.
Housley, el compañero de equipo de Hubbs en futbol americano, baloncesto y beisbol en Colton High desde 1957 hasta 1959, tiene ahora 52 años. Trabaja para Colton School District.
Casi tres decádas después, el dolor por la muerte de su compañero de equipo aún lo afecta.
A Housley le mostraron recortes de periódicos viejos, historias del accidente aereo de 1964 don murió Hubbs.
Les dio una mirada, luego los empujó lejos.
"Todavía vivo en Colton, veo su nombre en cada lugar que voy", dijo
"Para todos los que estamos por aquí es imposible dejar de pensar en Kenny, cada día. Me explico, hay varios estadios con su nombre. El gimnasio de la secundaria tiene su nombre... está la Ken Hubbs Little League".
Pocos atletas de secundaria del sur de California han tenido carreras comparables a la de Hubbs en Colton High.
En los días anteriores a la existencia de la San Diego Section en la CIF, la Southern Section se extendía desde Santa María hasta el límite con México, excluyendo la ciudad de Los Angeles, él fue seleccionado al primer equipo de toda la sección por dos años seguidos en baloncesto y béisbol. Y fue seleccionado al primer equipo de futbol americano en su último año de secundaria.
Es un logro que sólo ha sido igualado por Glenn Davis, Bonita High, clase de 1943, Bill McColl, San Diego Hoover, 1948, y Marty Keough, Pomona, 1952.
Hubbs, quien medía 1,85 metros y pesaba 85 kg en su último año en Colton High, fue quarterback en el otoño y fue reclutado por Notre Dame, en invierno fue defensa y fue reclutado virtualmente por cada escuela superior del oeste.
Jugó media docena de posiciones en el equipo de beisbol. Fue lanzador, tanto derecho como zurdo. Cinco años antes de que empezara el draft del béisbol, Hubbs fue el foco de una guerra de ofertas.
Compitió en pocas competencias de pista, pero aún así estableció una marca escolar de salto alto con 6-2,5 pulgadas. Una vez saltó seis pies con el uniforme de beisbol.
"Era un atleta fenomenal en todos los deportes, pero yo pensaba en él principalmente como jugador de baloncesto", dijo Housley.
"Hoy, lo catalogarían como alero fijo. Él movía la pelota por toda la cancha. Tenía las manos grandes. Podia dar dos pasos y mover la pelota con ambas manos. Y podía lanzar la pelota desde todos los ángulos".
"Mi memoria más persistente de él fue nuestro juego por el tercer lugar en los play offs de CIF en 1958, su año de noviciado".
"Vencimos a Santa Maria esa noche en tiempo extra y ellos tenían a John Rudometkin (quién luego fue USC All-American). Kenny convirtió un lanzamiento de media cancha con la chicharra del medio tiempo que pasó líquida. Luego empató el juego con la chicharra del segundo tiempo y nos cargó en su espalda en el tiempo extra".
Hubbs marcó 23 puntos en aquel juego, cinco en los últimos 23 segundos, incluyendo un lanzamiento de 7 metros sobre la chicharra. Rudometkin, quien marcó 39 puntos, salió por faltas acumuladas en el tiempo extra. Colton ganó 63-59.
El Hermano.
Keith Hubbs, 55, habla de Ken Hubbs, quien ahora tendría 51 años:
"Algo que separaba a Kenny de los otros atletas eran sus manos y brazos".
"Kenny era tres centimetros más alto que yo. Pero cuando nos parábamos frente a frente y extendíamos nuestros brazos, él era una mano más alto en ambos lados. Y sus manos eran un nudillo más grandes que las mías".
"Él era un gran saltador. En baloncesto, podía levantarse hasta pegar el antebrazo del aro. Podía saltar con tipos más altos. Baloncesto era el deporte que mejor jugaba, estoy convencido de que hubiese sido un alero de NBA del tipo de Jerry West, si hubiese jugado baloncesto universitario".
"En ese sentido, siempre he estado algo molesto de que haya firmado ese contrato para jugar béisbol".
"Cuando firmó con los Cachorros luego de la secundaria, sorprendió a todos. Fue una decisión que tomó con nuestro padre. Yo estaba en Brigham Young en ese momento".
"Él era un estudiante de puras Aes. Todos asumieron que iría a la universidad. Fue reclutado por todas las escuelas, además de lugares como Notre Dame".
"Los Cachorros le ofrecieron 50.000 $ por la firma. Recuerda, era 1959. Papá y Kenny hablaron por horas. Finalmente papá le dijo: 'Si vas a ser un atleta profesional, probablemente debes hacerlo ahora porque esas carreras son cortas'".
“Así que firmó. Fue a BYU luego de finalizar la temporada. Jugó baloncesto intramuros en BYU, aun así fueron a verlo muchas personas”.
“Soy el mayor de cinco hijos. Tuve suerte. Asistí a Colton High justo antes de Kenny, pero sus hermanos menores Gary (ahora de 44 años) y los gemelos Kirk y Kraig (39) vinieron después de él y sus carreras siempre fueron comparadas con la de Kenny”.
“Fue injusto, porque nadie podía ser comparado con Kenny”.
“Cuando Kenny tenía seis meses de edad, tenía una hernia que el médico no quiso extirpar hasta que fuese adolescente. Todos esos años, él usó una faja. El doctor le dijo a nuestros padres: ‘Nunca será un chico activo. Nunca podrá hacer las cosas que hacen otros chicos’”.
Keith Hubbs rió. Es una historia familiar divertida.
“De hecho, los otros chicos no podían hacer lo que hacía Kenny”, dijo.
“No pasan muchos días en que deje de pensar en él. La familia lo recuerda cada 13 de febrero (la fecha del accidente aereo). Somos una familia unida. Todos creemos que lo veremos de nuevo”.
La Familia
El padre de Ken Hubbs, Eulis, fue vendedor de seguros en Colton durante 42 años antes que falleciera en 1985. Su viuda Dorothy, aun vive en Colton.
La familia de ella tiene raíces en los primeros años de los mormones en Utah.
En 1925, el abuelo paterno de Ken Hubbs, Harvey Hubbs, se mudó desde Missouri a Colton para ingresar al negocio de la construcción. Luego se convirtió en comandante de la policía.
Dorothy Preece y Eulis Hubbs se conocieron en Colton High. Luego que se casaron en 1936, Eulis se hizo miembro de la iglesia de los mormones.
A los 25 años, él trabajaba en la Southern Pacific Railroad. Un día, regresó a casa sintiéndose enfermo. Luego de comer un bocadillo en el sofá de la sala, se levantó y no sintió las piernas.
Tenía polio.
Luego de un año en el White Memorial Hospital de Boyle Heights, pasó el resto de su vida en una silla de ruedas.
Esa fue la primera tragedia en la familia Hubbs. Como no podía trabajar en el ferrocarril, Eulis Hubbs horneaba pasteles en casa y Dorothy Hubbs los vendía en un restaurant donde trabajaba como camarera.
Luego, Eulis empezó su exitoso negocio de seguros. También permaneció activo en las carreras deportivas de sus cinco hijos y en los asuntos escolares de Colton. Fue presidente del comité escolar de Colton High. Cuando Ken Hubbs lograba prominencia en los deportes, la casa de la familia era una especie de casa blanca, parcialmente sombreada por árboles de Ceiba, en el 1050 West H St., a tres cuadras de Colton High.
Hoy, Keith Hubbs, es un agente de bienes raíces, vive en San Bernardino. Gary y Kirk viven en Forest Grove, Ore., donde diseñan sistemas de computación para el gobierno federal. Kraig trabaja para una aerolínea en Salt Lake City.
El jugador de pequeñas ligas.
En 1954, Hubbs y Housley fueron compañeros de equipo en un conjunto de pequeñas ligas de Colton que llegó hasta el juego de campeonato de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas de Williamsport, Pa., allí perdieron con un equipo de Schenectady, N.Y.
El juego fue filmado y buena parte de este aparece en un documental de tv sobre la vida de Hubbs, hecho el año después de su muerte.
Antes de salir hacia Williamsport, se realizó un picnic en Colton para celebrar la partida de su equipo hacia el evento de Pequeñas Ligas. Hubbs cayó en un hueco y se fracturó el dedo de un pie.
En el juego por el campeonato en Williamsport, Hubbs, quién jugaba campocorto, hizo una gran atrapada. Batearon un elevado al jardín central corto, él se lanzó hacia atrás y estiró el guante hacia la pelota mientras caía.
La pelota rebotó de su guante, pero Hubbs giró su cuerpo en el aire y la atrapó, justó antes de hacer contacto con la grama.
Más adelante en el juego, bateó un jonrón por el jardín izquierdo y caminó a duras penas en el recorrido por las bases.
Los Cachorros
Con su bono de 50.000 $ de los Cachorros en el banco, Ken Hubbs inició una carrera de ligas menores que lo llevaría a las Grandes Ligas en dos temporadas.
Él era un bateador promedio en las menores, pero su defensiva era maravillosa en el campocorto. El problema era que los Cachorros tenían un shortstop llamado Ernie Banks.
“Ken sabía que tendría que mudarse a segunda base, había jugado un poco esa posición en las menores”, dijo Lou Boudreau de 76 años, el inquilino del Salón de la Fama quién hacía las transmisiones radiales de los Cachorros cuando Hubbs subió.
“Trabajé con él un poco, en la transición de campocorto a segunda base. Hay un mundo de diferencia entre la segunda base y el campocorto, todos los ángulos de bateo son diferentes. Pero Ken era un chico tan inteligente y talentoso que se adaptó muy rápido”.
“Cuando él murió, definitivamente sentí que iba en camino a una carrera de Salón de la Fama. Su bate debía mejorar, pero lo hubiese hecho. Era un bateador de contacto”.
Hubbs bateó .247 en 324 turnos en juegos de Grandes Ligas, pero se convirtió en algo mucho mejor que un buen segunda base.
En septiembre de 1962, a los 20 años, estableció una marca de Grandes Ligas para un segunda base al realizar 418 lances seguidos sin cometer error en 78 juegos.
Hoy la marca la tiene otro Cachorro, Ryne Sandberg, 577 lances en 123 juegos en dos temporadas. La marca de la Liga Americana de lances seguidos sin cometer error para un segunda base, es 425, le pertenece a Rich Dauer de Baltimore…él también estudió en Colton High.
El aeroplano.
Ernie Banks recuerda hoy que Hubbs nunca perdía oportunidad de sentarse en la cabina con el piloto en los vuelos de los Cachorros.
Empezó a volar pequeños aviones en Mesa, Ariz., donde los Cachorros entrenaban cada primavera.
“No me gustaba eso y tampoco a papá”, dijo Keith Hubbs. “Papá tuvo una larga conversación con él sobre eso. Pero Kenny era un chico muy maduro, así que papá lo dejó tranquilo. Estuve en Mesa el verano anterior a su muerte y le dije que no me gustaba la idea de que volara aviones”.
“Pero el tenía cierta manera de convencerte de que debías tratar de practicar algo. Lo próximo que supe, fue que me presentó a su instructor de vuelo. Estoy tomando lecciones de vuelo”.
A principios de febrero de 1964, Hubbs, quién había firmado para jugar en 1964 por 50.000 $, y su amigo de toda la vida de Colton, Denny Doyle, quién no jugó béisbol organizado, planificaron volar el nuevo Cessna 172 hasta Provo para jugar en un torneo de baloncesto.
De regreso a casa, los dos salieron del aeropuerto de Provo la mañana del jueves, 13 de febrero de 1964.
Sus cuerpos fueron hallados entre los restos del avión dos días después. Se había estrellado contra el hielo del lago Utah, a cinco millas de distancia.
Hubbs tenía 22 años, Doyle 23.
Los investigadores de accidentes teorizaron que Hubbs creyó que podía escapar de una tormenta que soplaba desde las montañas Wasatch.
Entonces, pocos después del despegue, de acuerdo a la teoría, Hubbs cambió de parecer y decidió regresar al aeropuerto de Provo. Mientras regresaban, la violencia de la tormenta embistió al pequeño avión y Hubbs perdió contacto con el horizonte.
Los investigadores dijeron que el avión se precipitó en espiral hacia el lado derecho.
Encontraron un libro de vuelos entre los restos del avión. Hubbs había volado un total de 71 horas, 15 minutos. Max Lofy, un amigo de Colton de toda la vida de la familia Hubbs, nunca ha considerado la posibilidad de que un simple momento de juicio errado le haya costado la vida a Ken Hubbs.
"Nunca me ha pasado eso por la cabeza", dijo.
"Este era un chico que practicaba el buen juicio en todo, hasta en las cosas que decía", dijo. Así que una vez en su vida hace un juicio errado... y eso le cuesta la vida".
El funeral
Debido a que pasaron dos días antes de que fuese encontrado el avión de Hubbs, Colton estaba preparado para lo peor. Aún así, cuando se supo la verdad, la ciudad estaba desolada. El día de su funeral, 20 de febrero de 1964, todas las oficinas de la ciudad y muchos comercios, cerraron.
El funeral de un pueblo pequeño, estremeció a todo un país. Más de 1300 personas, incluyendo a la mayoría de los Cachorros de Chicago y muchas otras figuras del béisbol, asistieron a los servicios en el Colton High Auditorium.
Un reportero del Colton Courier contó 582 carros en una procesión fúnebre de dos millas hasta Montecito Cemetery, cerca de Loma Linda.
Allí, en medio de un viento silbante, el manager de los Cachorros Bob Kennedy, Ernie Banks, Dick Ellsworth, Don Elston, Glen Hobie, y Ron Santo bajaron a Kenneth Douglas Hubbs a su tumba.
El museo
En el museo de la ciudad de Colton, en un estante trasero, descansa un busto de bronce del muchacho que capturó la imaginación de una ciudad pequeña... y luego le rompió el corazón.
Una tarjeta descolorida, escrita hace mucho tiempo por el escultor, Andrew Moses Lester, esta adherida al busto. En ella se puede leer: "En este lugar, un muchacho se convirtió en una leyenda viviente...esta es mi expresión de él, desde la arcilla al bronce, forjada con mi mano".
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 17 de febrero de 2014
Ralph Kiner, el toletero que se convirtió en narrador de los Mets, fallece a los 91 años.
Bruce Weber. 06-02-2014.
Ralph Kiner, el poco reconocido toletero del beisbol, quién despachara más jonrones que cualquiera en los 10 años de su carrera, pero cuyos logros en la caja de bateo fueron oscurecidos por sus décadas en la cabina de narración, donde fue una de las personalidades más reconocidas del juego, falleció este jueves 6 de febrero en se hogar de Rancho Mirage, Calif. Tenía 91 años.
El Salón de la Fama del béisbol, el cual lo recibiera en 1975, informó del deceso.
Los aficionados del béisbol que están apunto de jubilarse, especialmente aquellos de Nueva York, recuerdan a Kiner como un narrador que pasó medio siglo con los Mets, enriqueciendo sus transmisiones con análisis agudos, historias agradables y errores semánticos memorables empezando con su primera temporada en 1962.
Su presencia genial, bien informada y ocasionalmente cargada de marfiladas linguisticas acompañó toda la historia de los Mets desde las bromas verbales de Casey Stengel y las bromas de fildeo de Marv Throneberry hasta la llegada del lanzallamas Tom Seaver y el milagroso campeonato de Serie Mundial de 1969, desde la espeluznante victoria de la Serie Mundial de 1986 ante los Medias Rojas hasta la desoladora pérdida de la Serie Mundial del metro ante los Yanquis en 2000 y la mala fortuna de temporadas recientes.
Pero mucho antes que se refiriera en el aire a Gary Carter como Gary Cooper, declarara que "si Casey Stengel estuviera vivo se estuviera revolviendo en su tumba", o narrara un batazo largo salir del parque con su peculiar "Se va, se va, se fue, adiós", Kiner fue unos de los grandes bateadores derechos del juego.
La carrera de Kiner sobre el terreno de juego, acortada por una lesión en la espalda, estuvo entre las más destacadas en la historia del beisbol, mostró un marcado despliegue de poder exhibido por pocos peloteros. Lento de piernas y poco distinguido como jardinero, estuvo entre las estrellas de la época beisbolera posterior a la segunda guerra mundial, al nivel de Joe DiMaggio, Ted Williams y Stan Musial.
Desde 1946 hasta 1955, jugó para los Piratas de Pittsburgh, los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland, totalizó 369 jonrones, dos veces bateó más de 50 en una temporada, y empujo 1015 carreras, un promedio de más de 100 por temporada.
En sus primeras siete temporadas, todas con Pittsburgh, Kiner lideró la Liga Nacional en jonrones cada año, todavía es una seguidilla record para ambas ligas mayores. (Empató dos veces con Johnny Mize y otra con Hank Sauer).
Desde 1947 hasta 1951, tuvo totales de jonrones de 51, 40, 54, 47 y 42, convirtiéndose en solo el segundo pelotero en la historia, Babe Ruth fue el primero, en batear al menos 40 jonrones en cinco temporadas seguidas, y el tercero (luego de Ruth y Jimmy Foxx) en batear 100 en dos temporadas seguidas.
Desde 1930, cuando Hack Wilson bateara 56 jonrones con los Cachorros de Chicago, hasta la era de los esteroides en el beisbol en la década de 1990, los 54 jonrones de Kiner en 1949 fue la cantidad más alta en una temporada para un jugador de la Liga Nacional; Henry Aaron nunca lo igualó, ni Willie Mays, Ernie Banks, Mike Schmidt o Willie McCovey, todos inquilinos del Salón de la Fama con más de 500 jonrones en sus carreras.
Kiner nunca jugó una Serie Mundial, los Piratas de su época fueron perpetuos mediocres (o peores), tambien los Cachorros. En 1955 fue cambiado a la Liga Americana para su última temporada, fue lo más cercano que estuvo: los Indios llegaron segundos de los Yanquis.
Por un tiempo, Kiner estuvo entre los peloteros mejor pagados. Pero luego de la vergonzosa temporada de Pittsburgh en 1952, cuando el equipo terminó con marca de 42-112 a pesar de el liderato de jonrones de Kiner, Branch Rickey, el gerente general de los Piratas, le rebajó el salario, le dijo: "Hijo podemos terminar últimos sin tí".
Su corta carrera junto a su prolongada permanencia en equipos sotaneros, quizás explique la relativa falta de reconocimiento para Kiner. Cuando fue elegido finalmente al Salón de la Fama, en 1975, en su 15to y final año de elegibilidad, logró 273 votos de 362, dos más de los necesitados para ser electo.
Pero Kiner era apreciado en otros círculos. Alto, bien parecido y de buen hablar, como jugador aspiraba a la carrera de narrador que lo definió. Era en los rumores de la época, un soltero muy codiciado. Bing Crosby, quien co-dueño de los Piratas, lo presentó a Elizabeth Taylor, él la acompañó a la premiere en Hollywood de la película de guerra de 1949 "Twelve O'Clock High", protagonizada por Gregory Peck. Cuando se filmaba la película "Angels in the outfield" (1951) en el Forbes Field de Pittsburgh, Kiner tenía una relación sentimental con la protagonista, Janet Leigh.
Su cortejo a la tenista estrella Nancy Chaffee, ganadora de tres campeonatos nacionales consecutivos, fue seguido con avidez por los columnistas de farandula. Su compromiso fue anunciado en la radio por Walter Winchell, antes de que Kiner se declarara, y poco después del matrimonio, en 1951, la novia escribió un artículo para el Saturday Evening Post (como le fue contado a Al Hirshberg) con el encabezado "Por qué me casé con Ralph Kiner".
Luego que lo conoció, el tennis ya no fue lo más importante en su vida, escribió Chaffee.
"Aun si me invitaran, no regresaría a Wimbledon, a menos que Ralph esté de acuerdo", continuó la ex-tenista. "Queda muy lejos de Forbes Field, donde los Piratas juegan sus encuentros como anfitriones. Queda muy lejos de las ciudades que voy a visitar como la esposa de un pelotero".
Kiner y Chaffee tuvieron tres hijos en un matrimonio de 17 años que terminó en divorcio en 1968. Chaffee se casó después con el narrador deportivo Jack Whitaker, ella murió en 2002, El segundo matrimonio de Kiner, con Barbara George, también terminó en divorcio. Un tercer matrimonio, con DiAnn Shugart, terminó cuando ella murió en 2004. Entre sus sobrevivientes estám sus hijos Ralph y Scott, sus hijas Kathryn Chaffee Freeman, Tracey Jansen y Kimberlee Manzoni, y 12 nietos.
Ralph McPherran Kiner nació en Santa Rita, N.M., el 27 de octubre de 1922. Su padre, un panadero, murió cuando Ralph tenía 4 años, él se mudó con su madre Beatrice, una enfermera, a Alhambra, Calif., allí creció jugando béisbol. Firmó con los Piratas al graduarse en la secundaria, jugó dos temporadas y parte de una tercera en las ligas menores ante de entrenarse como piloto naval durante la segunda guerra mundial. Sirvió en el Pacífico, con la tarea de rastrear submarinos japoneses, aunque reconoció que no participó en la línea de combate.
"Estuve en pocas patrullas, pero no le disparamos ni a una ballena", declaró a The New York Times en 1947.
A comienzos de ese año, su segundo en Grandes Ligas, los Piratas adquirieron al gran bateador Hank Greenberg de los Tigres de Detroit, y Greenberg se convirtió en compañero de cuarto y mentor de Kiner (luego fue el padrino de su boda con Chaffee), aconsejándolo sobre su bateo, su preparación, su ética de trabajo.
La llegada de Greenberg ayudó a Kiner de forma más tangible. Al batear detrás de él Greenberg lo protegía, lo cual permitía que viera mejores pitcheos, Kiner bateó .313, el promedio más alto de su carrera. Además, para ajustarse a Greenberg, los Piratas hicieron modificaciones en Forbes Field, movieron la cerca del left field para hacerla similar a la de otros estadios, e instalaron los bull pen detrás de ella, ese área llegó a ser conocida como el jardín de Greenberg por los jonrones que se esperaba bateara en esa dirección el nuevo Pirata.
Pero el principal beneficiario de la modificación fue Kiner, al batear 51 jonrones. En lo que terminó siendo su última temporada Greenberg bateó 25. El jardín de Greenberg fue rebautizado la esquina de Kiner.
Este par de hombres se reunió en 1955, cuando Greenberg, entonces gerente general de los Indios, adquirió a Kiner de los Cachorros, una transacción complicada por la curiosa decisión de Kiner de firmar un contrato por 40000$ anuales, menos de lo que le habían ofrecido y mucho menos de lo que percibió el año anterior en Chicago, reportado como 65000$.
Los representantes de los peloteros de Grandes Ligas objetaron el contrato debido a que violaba el acuerdo entre los jugadores y dueños de equipo que estipulaba que el salario de un jugador no podía ser reducido en más de 25 % de una temporada a otra. Ford C. Frick, comisionado del beisbol, indicó que anularía el contrato. Kiner y Greenberg, quien en principio no quería pagarle tan poco, renegociaron el contrato.
"Venía de un año poco bueno con los Cachorros, mi salario podría crear disgusto en algunos jugadores", explicó Kiner, quien estaba entre los peloteros que reclamaron ante los dueños por una mejora en el plan de pensiones. "Pensaba que si tenía un buen año con los Indios en 1955, podía recuperarme de la reducción y pasar a un mucho mejor salario. Primero Greenberg estuvo en desacuerdo, pero luego pensó que la publicidad de esto sería positiva. En ningún momento tuve en mente despreciar a los peloteros. Todos saben que he trabajado por sus reivindicaciones laborales por años".
En Cleveland empeoraron los problemas de su espalda. Jugó solo 113 encuentros con los Indios en 1955, bateó la menor de jonrones de su carrera en una temporada: 18. Esto ocasionó su retiro. Los cinco años siguientes fue gerente general de los Padres de San Diego, entonces un equipo de ligas menores, y en 1961 consiguió su primer trabajo como narrador radial de los juegos de los Medias Blancas de Chicago. LA próxima temporada aparecieron los Mets en Nueva York y le ofrecieron un puesto en su equipo de narradores, una vez dijo, "porque yo tenía mucha experiencia en derrotas".
En más de cincuenta años como narrador de los Mets, compartiendo el micrófono con Lindsey Nelson, Bob Murphy y Tim McCarver, a quién una vez llamó Tim McArthur, entre muchos otros, Kiner demostró que era muy valioso explicando las particularidades del arte de batear, y aunque ocasionalmente era criticado por alterar el sentido de algunas frases, "¡En el día del Padre de nuevo les deseamos feliz cumpleaños!", era conocido como un narrador divertido que generalmente estaba bien preparado para los hechos y las historias, y sus intervenciones razonables eran tan memorables como su humor inconsciente.
"Dos tercios del planeta tierra están cubiertas de agua", declaró en referencia a un jardinero muy bueno a la defensiva. "El otro tercio está cubierto por Garry Maddox". Mientras cortaban para la transmisión de un comercial confundió el apellido de McCarver con el de un general de la segunda guerra mundial: "McArthur una vez dijo 'Regresaré' y regresaremos después de esto".
Además de sus narraciones de los juegos, él era anfitrión del popular show de entrevistas posterior al juego "Kiner's Korner", toda una fuente de Kinerismos legendarios, aunque algunas veces era superado por sus invitados. En un intercambio de los dias iniciales de los Mets (fuera del show "Kiner's Korner"), le preguntó al joven catcher de los Mets, Choo Choo Coleman, "Cual es el nombre de tu esposa y a quioen se parece?" Coleman respondió: "Su nombre es Mrs. Coleman, y yo le gusto". (Años después, Coleman negó que eso hubiese ocurrido).
En 1996 Kiner confesó que sufría un tipo de parálisis facial, pero continuó trabajando, aunque con una pronunciación pastosa. Más adelante solo aparecía esporadicamente en las transmisiones.
En 2010, Kiner fue descrito en The New York Times como "un archivo humano de la historia de los Mets y el beisbol", de hecho el tuvo la clase de longevidad en el juego que le permitió poner en perspectiva una carrera cuando comenzó su segunda. En 1961, cuando Roger Maris y Mickey Mantle perseguían el record de 60 jonrones de Babe Ruth en una temporada, logrado en 1927, Kiner recordó que en 1949, cuando el perseguía la misma marca, esta era tan reverenciada que odió romperla. Escribió un artículo para una revista titulado "El jonrón que odiaría conectar".
"Doce años después de mi temporada de 54 jonrones, me encontré diciéndo que desearía haber roto el record de Babe", dijo, mientras predecía, erroneamente, que la marca de jonrones vitalicia de Ruth de 714 jonrones nunca sería alcanzada. (Henry Aaron y Barry Bonds lo han hecho). No podía haber sabido que lo esperaba otra oportunidad con la fama en las ondas hertzianas, pero sentía que sus logros en el terreno de juego se habían degradado hasta la oscuridad.
"He llegado a un punto cuando me sorprendo si me preguntan por un autógrafo", dijo. "El ayer ya no cuenta, solo el presente".
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
viernes, 7 de febrero de 2014
Ed Herrmann: Un catcher infranqueable.
El hombre bajó dos escalones sin quitar los ojos del jardinero derecho y la pelota que salía de su mano. La camisa añil se estrujó en la espalda cuando el repiqueteo de la esférica estalló en la mascota del receptor. “¡Que brazalete y que atrapada de Armando Ortíz. Guillermo, ese batazo de César Tovar era más que suficiente para que Paul Schaal anotara y pusiera adelante al Caracas”. Un tipo de cabellos platinados con la mano izquierda sobre la frente forcejeaba con el sol decembrino, la mirada incrustada en el home. “Si Pablo, pero si ese catirito no se planta con determinación frente a la goma y le cierra el paso a Schaal ya el Caracas ganara 1-0”.
48 años de distancia y aun refulgen los hechos de aquella mañana del 31 de diciembre de 1967 y tintinean en tributo al voluntarioso cátcher Ed Herrmann, quien jugara 7 de sus 11 temporadas en Grandes Ligas con los Medias Blancas de Chicago. Edward Martin Herrmann dejó de existir la mañana dominical del 22 de diciembre de 2013, a los 67 años, luego de una larga batalla con el cáncer de próstata. Conocido como “Hoggy”, Herrmann había sido diagnosticado en 2009 y su condición se complicó a finales de año.
Ed, había nacido el 27 de agosto de 1946 en San Diego California. Su abuelo Marty Hermmann lanzó un juego para los Robins de Brooklyn en 1918. Pero su nieto tuvo una carrera más larga luego de firmar con los Bravos de Milwaukee en 1964. Debutó con los Medias Blancas en 1967, luego se estableció con ellos desde 1969 hasta 1974, antes de empezar un tráfago por los Yanquis, Angelinos, Astros y Expos, se retiró al terminar la temporada de 1978.
La camisa añil se paralizó en el aire. Sencillo de Musulungo Herrera, un cable desde la derecha encendió el home, el hombre de la armadura medieval agarró la pelota y esperó el rostro sorprendido de Teodoro Obregón. “Caramba Guillermo, ese Armando Ortíz vino clarito, volvió a pintar otro strike en el plato”. Los crespones platinados enredaban las manos. “Y otra vez ese muchacho Herrmann bloqueó la goma como todo un señor cátcher. De otra forma ya Caracas ganara 2-1 y en el quinto inning”.
Herrmann construyó una imagen de rudeza, ética de trabajo y pasión a lo largo de su carrera, su amigo y compañero de equipo en los Medias Blancas de Chicago Bill Melton (y las Águilas del Zulia en Venezuela 1969-70), declaró al Chicago Tribune que Herrmann insistía en jugar sin importar su condición física. “Sus palabras eran me siento muy bien”, dijo Melton al Tribune. “Nunca podían sacarlo de la alineación, nunca se quejaba”.
Otro antíguo compañero, Dick Allen, escribió de Herrmann y su rudeza en una publicación de su website personal en agosto, lo catalogó como “el mejor cátcher bloqueando el plato con quien jugué. Lo más impresionante de Herrmann, era que amaba el beisbol”, escribió Allen. “Hasta cuando le daban el día libre, se iba a trabajar con los pitchers en el bull pen”.
Otro elevado de Obregón a la derecha. Ortíz atrapa la pelota. Nelson Castellanos se desprende desde tercera. La camisa añil precipita hasta los bancos cercanos al dugout. Los cabellos platinados flotan hacia los escalones más altos de la tribuna central. Un aullido apagado resuena hasta el Ávila. El movimiento del hombro de Ortíz ubicó la pelota cual guiada por un teodolito en toda la oquedad de la mascota. La voz de Guillermo ubicó el añil. “!Viste Pablo¡ El catirito se volvió a fajar y Castellanos nada pudo hacer”.
Herrmann fue un bateador de .240, 80 jonrones, 320 carreras empujadas y .674 de OPS, alcanzó doble figura en jonrones cada año entre 1970-1974. Aunque el bateador zurdo participó en el juego de estrellas de 1974, su mejor año con el madero llegó en 1970, cuando bateó .283, 19 jonrones y 52 carreras empujadas en solo 333 apariciones en el plato.
Sus mejores contribuciones las hizo detrás del plato más que en el plato. De acuerdo a una biografía reciente en el website hardballtimes.com, algunos compañeros de equipo lo llamaban “Fuerte Herrmann” por su diligencia al proteger el plato. El Sporting News una vez lo describió como “un bloque de granito”.
Guillermo casi se saca la camisa por una manga cuando Armando Ortiz descargó un batazo que aterrizó en las tribunas en el séptimo inning. Magallanes 2, Caracas 1. Desde ese momento empezó una discusión con el hombre de cabellos platinados. “Eso no tiene discusión Guillermo, Ortiz hizo los tres tiros y además empujó las dos carreras nada más y nada menos contra el invicto Diego Seguí”. “Está bien, pero si el catirito no se faja en el plato ninguno de esos tiros de Ortíz hubiera servido de nada”.
“Jugué futbol americano en la secundaria, era zaguero medio”, le dijo Herrmann a Hardball Times en una entrevista de 2011. “Aprendí mucha malicia en esa posición. Y la transferí a la posición de cátcher”.
Herrmann también ganó buena reputación como mascoteador, particularmente de los lanzamientos de nudillos, incluídos los de Wilbur Wood, lo cual era una especialidad muy rara entre los cátchers de los Medias Blancas de Chicago de esa época. El ejecutivo de los Tigres de Detroit Rick Ferrell, catcher inquilino del Salón de la Fama con experiencia recibiendo lanzamientos de nudillo, dijo que Herrmann era el mejor que había visto manejando ese tipo de pitcheo, de acuerdo a Hardball Times.
A la salida del estadio la camisa azul parecía un mar agitado. “Pareciera que hubieses visto a ese Herrmann de toda la vida. Para mí Armando Ortíz es el jugador del juego”. Los cabellos brillaban bajo la sombra de un jabillo. “Ortíz puede haber sido el jugador del partido. Pero Herrmann hizo 11 outs y una asistencia. Y sí, ayer le recibió las nueve entradas al Látigo Chávez en el juego que Magallanes le ganó aquí 9-2 a Lara, bateó de 5-2 con dos empujadas y una anotada. Realizó 7 outs. (Ese juego resultó el último triunfo de Isaías Látigo Chávez en un juego de temporada regular de LVBP). El 12 de diciembre ese catirito también se fajo detrás del plato en un juego que abrió el Látigo en Barquisimento y lo relevó Jerry Nyman en el octavo inning. Magallanes llegó perdiendo 3-2 al noveno inning y ganó 4-3. Herrmann hizo 3 outs y una asistencia. Y el 28 de noviembre apareció detrás del plato con su traje medieval en un juego ante La Guaira que inició el Látigo quién fue relevado en el tercer episodio por Francisco Carlos. Magallanes ganó 9-4. Herrmann bateó de 4-1, 1 anotada. Al campo hizo 7 outs”. Pablo se abrochó el botón superior de la camisa y bajó los ojos.
El 21 de agosto de 1973 Hermann fue el receptor de Stan Bahnsen en un juego que los Medias Blancas llegaron ganando 4-0 a Cleveland al noveno inning. Bahnsen tenía 8.2 innings lanzando sin hits ni carreras hasta que Walter Williams dio un roletazo de tres botes que sobró al antesalista Bill Melton para estropear la magia. Bahnsen completó blanqueada de 1 hit.
Hermann regresó a LVBP para la temporada 1969-70 con las flamantes Águilas del Zulia, conformó una importación proveniente de los Medias Blancas de Chicago, gestionada por Luis Aparicio, allí había nombres como Bill Melton, Dan Lazar, Paul Edmonson, Don Secrist, Tom Shopay, John Noriega. Participó en 29 juegos, 103 turnos al bate, 6 carreras anotadas, 20 imparables, 3 dobles, 1 triple, 2 jonrones, 9 carreras empujadas, 9 boletos, 21 ponches, bateó para .194.
Uno de sus momentos indelebles ocurrió el 09 de julio de 1976, Herrmann recibió el juego sin hits ni carreras de Larry Dierker contra los Expos de Montreal en el Astrodomo, bateó de 3-2 con jonrón en una victoria 6-0.
El 4 de julio de 1972 ejecutó tres dobleplays en un juego ante los Orioles de Baltimore, lo cual igualó el record de Grandes Ligas en ese momento para un cátcher en un juego. Baltimore ganó 2-1, Pat Dobson se adjudicó la victoria y Stan Bahnsen la derrota. Herrman ejecutó 10 outs y 3 asistencias. Chris Hoiles impondría una nueva marca el 9 de abril de 1998 al ejecutar 4 dobleplays con la camiseta de los Orioles en un juego donde derrotaron 2-1 a los Reales de Kansas City. Jimmy Key se llevó el triunfo. José Rosado salió derrotado.
Luego de su retiro, Herrmann continuó ligado al beisbol escribiendo en su sitio web lo que trabajaba como scout, tutor y entrenador así como manager de un equipo de jóvenes viajeros que ganó cuatro campeonatos nacionales. También ayudó a Melton en los campamentos de fantasía de los Medias Blancas.
“De veras toda su vida la dedicó al beisbol”, Melton dijo al Tribune.
Alfonso L. Tusa C.
miércoles, 5 de febrero de 2014
El autor del primer juego sin hits ni carreras en LVBP.
Siempre escuché entre las armas de los caraquistas en las interminables discusiones beisboleras, el nombre de Lenny Yochim como el verdugo del Magallanes. Un 8 de diciembre de 1955 en el estadio Universitario se había montado en el montículo para maniatar a los Navegantes de manera tal que solo se le embasaron dos corredores por boleto. Había que callar y reconocer. El zurdo había derrotado a Ramón Monzant y a una alineación donde destacaban Camaleón García, Rocky Colavito, Norman Larker. Se trataba del primer juego de no hit no run en LVBP, cada vez que se desempolvaba el episodio me sentaba a detallar el momento histórico. Yochim terminó esa temporada (1955-56) con marca de 5-5, 98.2 innings de labor, 25 ponches, 52 boletos y 3.01 de efectividad. La temporada anterior había vestido la camiseta magallanera y dejó estos guarismos: 5-1, 50.2 innings, 16 ponches, 28 boletos y 2.68 de efectividad. En el campeonato rotatorio de 1953-54 jugó para Gavilanes (1-4, 21 innings, 4 ponches, 15 boletos, 6.86 de efectividad ) y Caracas (6-4, 85 innings, 53 ponches, 45 boletos, 3.60 de efectividad). Su mejor campaña en Venezuela ocurrió en la temporada 1952-53. Con el Vargas dejó marca de 12-6, 145.1 innings, 50 ponches, 72 boletos, 3.78 de efectividad.
Hace unos días reviví toda la efervescencia de la echadera de broma entre caraquistas y magallaneros cada quien con sus grandes logros y los hechos específicos a que recurren para nivelar la balanza. En medio de la lista necrológica de peloteros 2013, encontré con sorpresa que Yochim había fallecido el 11 de mayo de 2013 en River Ridge, Louisiana. Intenté imaginar como habría sido aquel juego del 8 de diciembre de 1955 en el estadio Universitario. La concentración del hombre que había nacido el 16 de octubre de 1928 en Nueva Orleans y la desesperación de los seguidores magallaneros por batear el imparable que rompiera el hechizo. ¿Cómo habría sido aquel noveno inning? Con ganas de aplaudir y a la vez de llorar. ¿Cómo habría corrido Yochim hacía el dugout para evitar a los aficionados que saltaron al terreno para levantarlo en hombros?
Había empezado su carrera en Ligas Menores de manera impresionante. En 1947 dejó marca de 20-6 y 3.25 de efectividad con el Iberia Clase D de la Evangeline League. Desde 1948 hasta 1954 Yochim lanzó todas o parte de cada temporada con el equipo de su ciudad los Pelicans de New Orleans. En medio de ese lapso tuvo dos breves apariciones en Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh. En 1951 Yochim hizo dos aperturas en septiembre con Pittsburgh, incluyendo una victoria 6-5 ante Jim Wilson y los Bravos de Boston en su debut, a pesar de conceder 8 boletos. Desafortunadamente no pasó del segundo inning en su segunda salida de la temporada ante Cincinnati.
En las próximas dos temporadas, Yochim ganó 25 juegos con New Orleans, pero no volvió a las mayores hasta 1954, cuando lanzó un total de 10 juegos con los Piratas, todos como relevo a excepción de uno. Su última aparición ocurrió el 19 de junio cuando permitió tres carreras en tres innings de relevo en una derrota 11-2 ante los Bravos de Milwaukee. En el séptimo inning incurrió en 3 wild pitches, lo que igualó una marca de la Liga Nacional.
En 1994 recibió el premio Scout of the Year en el MedioOeste, entre sus firmas están Carig Reynolds, Stew Cliburn y Mike Walker.
Aun imagino los aplausos y la atmósfera de competitividad en el estadio Universitario aquella noche decembrina de 1955.
Alfonso L. Tusa C.
martes, 4 de febrero de 2014
Edward Mujica, el hombre olvidado en San Luis
Edward Mujica, el hombre olvidado en San Luis
Nick O'Malley, MassLive.com. 01-02-2014.
'25 jugadores en 25 días' es una serie de artículos que analizará a los jugadores más impactante de los Medias Rojas de Boston hasta que se reporten los pitchers y catchers el 15 de febrero. La serie continía con Edward Mujica.
Edward Mujica, lanzador derecho.
Edad para la inauguración de la temporada de Grandes Ligas: 29
Años con los Medias Rojas: 0
Estado de contrato: Firmado hasta 2015 (4.5 millones de $ por temporada)
Llave estadística en 2013: Un radio de 9.20 K/BB
Trabajo planteado para 2014: Preparador (setup)/ cerrador alternativo.
La gloria.
Antes que Koji Uehara diera el salto desde relevo intermedio a cerrador de apagar las luces como parte de la carrera de los Medias Rojas hacia la Serie Mundial, edward Mujica hacía lo mismo con los Cardenales de San Luis. Sin embargo, la historia de la temporada tendría un final áspero para Mujica.
Además de que sus Cardenales perdieron la Serie Mundial en seis juegos, él nunca tuvo una aparición ante los Medias Rojas y solo lanzó en dos juegos de play off.
No siempre fue de esa manera. Durante la temporada regular, Mujica coleccionó 37 salvados y 2.78 de efectividad (ambos topes en su carrera) y participó en su único Juego de Estrellas, como cerrador del equipo. Firmado originalmente como una opción de séptimo inning, Mujica tomo la responsabilidad de cerrar juegos luego que el cerrador titular Jason Motte hubo de someterse a una operación Tommy John y Mitchell Boggs falló como su reemplazo.
Cambia a Motte y Boggs por Joel Hanrahan y Andrew Bailey, y tendrás esencialmente el mismo cuento de Uehara.
Para el fin de la temporada, sin embargo, el cerrador estrella de los Cardenales se convirtió en negociable luego de ser afectado por las lesiones, lo cual permitió la aparición de la nueva cosecha de lanzallamas del bull pen. Como resultado, Mujica probó en el mercado de agentes libres y se unió al cuerpo de relevistas de los Medias Rojas para mejorar la parte del cierre.
Según parece, Mujica se proyecta para prepararle el camino a Uehara y servirá como un seguro en caso de lesión o mal rendimiento.
Al momento de firmar, el gerente general Ben Cherington dijo que al equipo le "gustaria tener más de un cerrador", por lo que todo parece indicar que Mujica tendrá oportunidad de hacer outs hacia el final de los juegos. Pero eso no significa que haya alguna duda de quien será el cerrador titular el día inaugural.
"Todas las expectativas apuntan a que Koji comenzará el año como cerrador", dijo Cherington. "Es su trabajo hasta que algo dicte lo contrario".
La principal fortaleza de Mujica es la manera como ataca la zona de strike. Su radio de ponches/boletos de 9.20 para terminar la temporada fue estelar, pero todavía es más impresionante cuando se considera que sus dos boletos finales de la temporada pasada ocurrieron en sus cinco apariciones finales. A través de 61.2 innings lanzados en 2013, Mujica tuvo 44 ponches frente a tres boletos, para un radio de 14.67.
Los tropiezos de finales de temporada colocaron una tapa amarga a lo que había sido una temporada regular espectacular para Mujica, quién terminó con una efectividad de 2.78, 1.05 de WHIP y 37 salvados. Sus números hacia el final de agosto fueron mucho más impresionantes: 1.73 de efectividad y un porcentaje de strikes de 75 %. Sin embargo, lo que ocurrió en septiembre fue la razón de que perdiera su trabajo y terminara como agente libre.
La pregunta
La firma de Mujica parece maravillosa en el papel, especialmente si te enfocas en la mayor parte de la temporada pasada. Antes de 2013, Mujica era principalmente un relevista normal y los números que logró en un año positivo con los Cardenales son los mejores de su carrera de lejos.
Eso no significa que Mujica volverá a su antígua condición. Cumplirá 30 años el 10 de mayo. Comparado al emergente cerrador de 37 años de los Medias Rojas, él todavía está en lo mejor de su rendimiento.
Pero, todavía septiembre está ahí. Mujica habló de dificultades en la ingle y el cuello como las razones de su bajada de rendimiento hacia finales de temporada.
Mujica agenció efectividad de 11.05 y promedio de bateo de los oponentes de .514 en el mes final de la temporada regular. Es dificil aspirar al cargo de cerrador cuando literalmente cualquier bateador te puede batear.
Si solo fue un episodio donde la fatiga y el dolor alteraron su juego, Mujica será un robo para los Medias Rojas. Si no, habrá que buscar explicaciones. Cuando Mujica fue firmado, fue vehemente en que estaba sano ahora.
"No, la lesión no era en mi hombro. Era en el cuello", dijo Mujica. "Me he estado revisando con médicos y todo eso. Nunca sentí nada en el hombro. Solo tenía una pequeña rigidez en mi cuello. Esa fue la rigidez que tenía durante la temporada debido al exceso de trabajo. Mi hombro está bien, 100 porciento. Espero impaciente que comience el entrenamiento primaveral".
Y esto tambien
Mujica y Uehara no solo tienen historias similares como relevistas intermedios que se convirtieron en cerradores dominantes la temporada pasada, tambien tienen comportamientos similares en el montículo.
Mujica se compara favorablemente a Uehara en su estilo agresivo y la manera como ataca a los bateadores. Mujica terminó el año lanzando strikes 73 % del tiempo mientras Uehara terminó con marca de 74 %.
Ambos lanzadores trabajan con una mezcla adecuada de rectas bien ubicadas y rectas de dedos separados incómodas, aunque Mujica tiene algo más de velocidad en sus envíos.
La comparación tampoco ha escapado a la consideración de Cherington.
"Ambos tienen buenas rectas de dedos separados o cambios de velocidad", dijo. "Ambos lanzan muchos strikes. Son tipos similares, pero cada uno es cada cual. Pensamos que ambos encajan de verdad en lo que pensamos que funcionará para nuestro equipo y nuestra división".
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 3 de febrero de 2014
Un manager que llevó a Cardenales de Lara tres veces seguidas a la final de LVBP.
Hace poco me tropecé con una noticia en internet que me lanzó en milisegundos hacia principios de los años ochenta. Vern Benson vino a dirigir a los pájaros rojos en la temporada 1979-80 y los llevó a su segunda final en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Venció en la semifinal a los Tiburones de La Guaira y en la final perdió ante los Leones del Caracas 4 juegos a uno. Este esquema se repitió en las siguientes dos temporadas 1980-81 y 1981-82. En la 1982-83 volvió a perder ante el Caracas, esta vez en la serie semifinal. Benson era un manager muy competitivo, analítico y disciplinado, con aquellos equipos que contaban con peloteros como Doug Ault, Lloy Moseby, Willie Upshaw, Luis Aponte, Luis Leal, Randy Benson, George Scott, Tito Landrum, Jesse Barfield, Arturo Sanchez, Fred Manrique, Nelson García, Eric Rasmussen, logró sacar lo mejor de ellos y en algún momento pareció que podían ganarle una de las final al Caracas, solo que este equipo era poco menos que invencible en aquella época.
Vernon Benson de Granite Quarry, falleció a los 89 años, el lunes 20 de enero de 20014, en The Laurels of Salisbury. Había nacido el 19 de septiembre de 1924 en Rowan County, era hijo de los difuntos Ruth Foster Benson y William Luther Benson. Se educó en las escuelas de Rowan County, se graduó en la secundaria de Granite Quarry y asistió a Catawba College.
Benson fue beisbolista profesional. Fue firmado por los Atléticos de Filadelfia en 1943, fue reclutado por el famoso Connie Mack, dueño y manager. Su carrera deportiva se vio interrumpida a una edad temprana, hubo de servir en la armada de Estados Unidos en la segunda guerra mundial bajo las ordenes del General Patton. Recibió la medalla EAME Service y una estrella Bronze Service. Cuando regresó del servicio militar jugó con los Cardenales de San Luis y se ganó el puesto de tercera base titular en la temporada de 1951. Fue coach de los Cardenales, Yanquis de Nueva York, Rojos de Cincinnati, Bravos de Atlanta, Gigantes de San Francisco. Se desempeñó como buscador de talento de Grandes Ligas. Jugó béisbol en la Cuba pre-revolucionaria y dirigió equipos de ligas invernales en Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana.
Era miembro de la First United Church of Christ and Granite Quarry American Legion Post 448. Fue inducido al Salón de la Fama de Catawba College en 1978 y al Salón de la Fama de North Carolina American Legion en 1979. Fue manager del año en las Ligas Menores en 1979. Cuando llevó a los Chiefs de Syracuse en la International League AAA al segundo lugar de la ronda regular con marca de 77-63, detrás de los Clippers de Columbus. En el equipo de Syracuse jugaba Danny Ainge, quien luego fue baloncetista profesional con los Celtics de Boston entre otros equipos y ahora es el gerente deportivo de los Celtics. Doug Ault, Garth Iorg, Dave McKay, Willie Upshaw, Ernie Whitt, Gino Petralli, Luis Leal. Todos jugaron para Cardenales en la época de Benson.
Además de sus padres, su esposa Rachel Lyerly Benson, con quién se casó el 23 de octubre de 1946 lo antecedió al morir el 06 de abril de 2008, también su hermano William Benson; su yerno Benny Callahan; y un nieto Cody Randall Benson.
Los que quedan para honrar su memoria, son sus hijos, Randy Benson y su esposa Dale de Salisbury y sus hijos, Shanna Hinson y su esposo Brian, Shea Overcash y su esposo Micah y Sharla Drury y su esposo Charlie; su hija Bonnie Shaw y su esposo Bill de Salisbury y sus hijos, Chandler Shaw y su esposa Mary Buford y Haley Wishon y su esposo Jarrett, su hija Robin Callahan de Concord y sus hijos, Denver y Caylan Callahan; sus biznietos Elsie, Elinor, Benson, Beckett, Gil, Adair y Chandler, su cuñado especial Thomas Joe Lyerly con quien vivía, su cuñado James E. Lyerly, y muchos sobrinos y sobrinas.
Aun me parece verlo en el televisor saliendo a entregar la alineación en el primer juego de la tercera final (1981-82) ante el Caracas, parecía que con peloteros como Leal, Aponte, Manrique, Landrum, Barfield, Rasmussen y Moseby podría al fin darle el primer campeonato a Cardenales, volvió a perder cuatro juegos a uno ante Alfonso Carrasquel y el equipo que luego ganó la Serie del Caribe de 1982.
Alfonso L. Tusa C.
domingo, 2 de febrero de 2014
Inspirado en su hija, Rod Carew trabaja para salvar vidas
El inquilino del Salón de la Fama viaja por el país para ayudar a recaudar fondos para investigar las enfermedades sanguíneas.
Doug Miller.mlb.com. 30-01-2014
Seattle.- Rod Carew es un inquilino del Salón de la Fama del béisbol, ganador del premio MVP y del Novato del año. Bateó más de 3000 imparables y jugó 18 veces en el Juego de Estrellas en 19 temporadas de Grandes Ligas. Pero en estos días su trabajo no tiene que ver con béisbol. Está relacionado con los niños.
Carew perdió a su hija Michelle en 1996, debido a la leucemia, Michelle tenía 18 años, desde que fue diagnosticada por vez primera, él ha pasado su vida cumpliendole su promesa a ella de que haría lo que fuera posible para ayudar a los niños afectados de enfermedades sanguíneas.
Otra parte de esa promesa se hizo realidad este jueve 30 de enero, cuando Carew sirvió como orador de orden en el almuerzo del 49th Hutch Award, que honra al jugador de Grandes Ligas que haya demostrado un extraordinario servicio comunitario.
El Hutch Award, un galardón nacional auspiciado por el Fred Hutchinson Cancer Research Center ubicado en Seattle, ha sido entregado cada año desde 1965 en homenaje al jugador y manager de Grandes Ligas Fred Hutchinson, quien falleciera de cancer un año antes a la edad de 45 años. Su lista de premiados incluye a Mickey Mantle, Sandy Koufax, Carl Yastrzemski, Pete Rose, Joe Torre, Willie McCovey, Willie Stargell, Lou Brock, George Brett y Johnny Bench.
Carew y el ganador de este año, el jardinero de los Angelinos Raul Ibañez, fueron los invitados de honor en el almuerzo, y la historia de Carew respecto a su hija fue particularmente conmovedora y cautivadora.
Carew habló de cuan valiente y desafiante del miedo parecía Michelle enfrentando la enfermedad y batallando cada día con todo lo que tenía, y cuan insignificante se sintió como padre cuando Michelle le dijo que sabía que moriría.
Pero Carew sintió que había un propósito más grande detrás de todo el sufrimiento, y eso es lo que eventualmente lo trajo a Safeco Field y a todas partes donde va en su viaje para ayudar a otros.
"No perdí a mi hija", dijo Carew. "Mi hija vino aquí por una razón... y esa es que cada niño que ha vivido debido a lo que hago cuando viajo a través del país solicitando ayuda a personas como ustedes, todos ellos son mis hijos".
"Es el sentimiento más grande que nadie pueda tener, mi hija me enseñó todo sobre eso. Hasta el día que muera, eso es lo que voy a hacer".
Carew está maravillado por el trabajo que está haciendo el Fred Hutchinson Research Center no solo en usar conocimiento científico de punta para diseñar tratamientos y avances en ruta a obtener las curas, sino tambien en el compromiso para llevar el producto de las investigaciones a la mayor cantidad de personas, y ahora eso ayuda a familias de pacientes a vivir la batalla con dignidad y con las herramientas que necesitan para permanecer juntos en el largo camino.
Por eso él le pidió a cada doctor del Fred Hutch y a cada miembro del cuerpo de miembros del centro que se pararan para ser reconocidos.
"La gente habla de nosotros como héroes", dijo Carew. "Beisbolistas, futbolistas, jugadores de hockey·".
"Damas y caballeros, estos son heroes. Ellos son los que cambian las vidas de muchos de nosotros, y seguirán haciéndolo porque les importa".
Traducción: Alfonso L. Tusa.
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