lunes, 28 de septiembre de 2020

Roger Kahn, Quien Reivindicara la escritura deportiva con ‘The Boys of Summer’, fallece a los 92 años de edad. Feb. 15

Su libro de 1972 acerca de sus amados Dodgers de Brooklyn, reconocido como un clásico, fue, como muchos de sus 20 y tantos libros, basado en sus memorias juveniles.
Bruce Weber. The New York Times. 7 de febrero de 2020. Roger Kahn, cuyo libro de 1972 acerca de los Dodgers de Brooklyn de comienzos de los 1950s, “The Boys of Summer”, mezcló reportaje, sentimiento y sociología de una manera tal que estampó al beisbol como tema válido para escritores y lectores serios, falleció este jueves 6 de febrero en Mamaroneck, N.Y. Su hijo Gordon Jacques Kahn confirmó el deceso, en un hogar de cuidados. Mr. Kahn había residido principalmente en Stone Ridge, N.Y., en Ulster County, después de vivir la mayor parte de su vida en Brooklyn y Manhattan. Los alrededor de veinte libros de Mr. Kahn, muchos acerca de béisbol, incluyen un par de novelas, un retrato de los volátiles pero ganadores Yanquis de 1978, una biografía de Jack Dempsey, y una colaboración con Pete Rose en la autobiografía de este, publicada en 1989, meses antes que fuese vetado del béisbol. Pero es justo decir que el trabajo más memorable de Mr. Kahn se realizó desde temprano en su carrera. En la primavera de 1952, él era un reportero de 24 años de edad del The New York Herald Tribune, cuando fue asignado para viajar con los Dodgers. Era una época valiosa en la historia del juego, especialmente en Nueva York, el indisputado centro del universo beisbolero, hogar de tres equipos y tres bases de fanáticos apasionados. Por diez temporadas, desde 1947 hasta 1956, un equipo de Nueva York u otro, los Yanquis, los Gigantes o los Dodgers, ganaron todas las Series Mundiales a excepción de una. Los Yanquis estaban en medio de su aun inigualada seguidilla de cinco títulos de Serie Mundial. Pocos meses antes de que Mr. Kahn se uniera al grupo de prensa que cubría a los Dodgers, el equipo había perdido el banderín ante los Gigantes, sus rivales de la Liga Nacional del otro lado de la ciudad, en una serie de playoff de tres juegos, que terminó con el estacazo de Bobby Thomson que se escuchó alrededor del mundo., quizás el jonrón más famoso bateado alguna vez. La demoledora derrota de ese playoff fue uno de muchos disgustos para los aficionados de los Dodgers de esa época. Aunque ellos querían mucho a los peloteros, entre ellos estaban Pee Wee Reese, Duke Snider, Gil Hodges, Carl Furillo, Jackie Robinson y Roy Campanella, y sabían que todos eran de primera línea, lamentaban la falta de habilidad del equipo para ganar un campeonato. (De hecho, hasta ese momento, el equipo nunca lo había conseguido; Brooklyn finalmente ganó la Serie Mundial en 1955, al vencer a los Yanquis). Ese es el territorio fecundo que Mr. Kahn, mirando hacia atrás en la distancia de las décadas, explotó en varios libros, a menudo enlazando memorias de su juventud en Brooklyn y su consagración como periodista con cuentos del clubhousey el bar y el diamante. “The Boys of Summer”, con motivo del cual, él revisitó a muchos de los viejos Dodgers años después de sus días activos, fue el primero, y de acuerdo a la mayoría, el mejor de estos, el libro de beisbol más influyente que se haya escrito en los últimos cincuenta años. “Hay un momento de la vida cuando uno termina la juventud, pero aun no descubre como ser un hombre, tuve la fortuna de viajar con el más maravillosamente atractivo de los equipos”, así empieza el libro. “A principios de los 1950s los Dodgers de Brooklyn de Jackie Robinson eran extrovertidos, opinaban, fanatizados, tolerantes, negros, blancos, abiertos, apasionados: en suma, una mezcla fascinante de hombres vigorosos”. Un puñado de libros previos, entre ellos “The Long Season” (1960), de Jim Brosnan, y “Ball Four” (1970), de Jim Bouton, ambos escritos por peloteros activos, había buscado iluminar el juego en primer plano, sin un fulgor mitologizante. La ficción al estilo de Ring Lardner, Bernard Malamud y Mark Harris había creado personajes redolentes de Estados Unidos contra el trasfondo del estadio. “A Day in the Bleachers” (1955) de Arnold Hano describió un juego de la Serie Mundial de 1954 desde la perspectiva del hombre de las gradas. Pero “The Boys of Summer”, junto con “The Summer Game”, la primera colección del divulgativo de Roger Angell con artículos de beisbol publicados en la revista New Yorker, también publicada en 1972, más o menos crearon una nueva categoría literaria: narrativa del reportaje de beisbol en forma prolongada. Mientras los elegantes ensayos de Mr. Angell eran reportes contemporáneos del juego, Mr. Kahn se basaba en las técnicas del llamado nuevo periodismo; por una cosa, se convirtió en personaje de su narrativa. Y con un título tomado de un poema de Dylan Thomas, convirtió su libro en una meditación sobre padres e hijos, el paso del tiempo, el trabajo de equipo, los derechos civiles y la naturaleza del hombre, temas tan seductores y resistente que conectados al beisbol hoy suenan a cliché. Aunque las revisiones de “The Boys of Summer” fueron poco uniformes, este se convirtió en uno de esos libros rutinariamente descritos como clásicos. En 2002, Sports Illustrated lo colocó de segundo en su lista de los mejores cien libros deportivos de todos los tiempos, solo detrás de la reverenciada colección de piezas de boxeo “The Sweet Science” de A.J. Liebling “Es un libro de beisbol de la misma forma que Moby Dick es un libro de pesca”, escribió la revista acerca de “The Boys of Summer”. El libro de Mr. Kahn, dijo esta, “es por turnos, un cuento novelístico de conflicto y cambio, un tributo, una historia cívica, un pieza de nostalgia y, finalmente una tragedia, porque la mudanza de la franquicia hacia Los Angeles en 1958 se llevó el alma de Brooklyn con ella”. “Kahn escribe elocuentemente acerca de los juegos memorables y la tendencia de los Dodgers por lo doloroso, su lema es ‘Espera hasta el año próximo’, pero los pasajes más conmovedores revisitan a los muchachos en otoño”, continúa el artículo. “Un accidente automovilístico había convertido al cátcher Roy Campanella en cuadrapléjico. El valeroso Jackie Robinson está de luto por el fallecimiento de su hijo. El tercera base de manos prodigiosas, Billy Cox trabaja en un bar. Ningún libro muestra mejor que los deportes no son solo juegos" Roger Kahn nació en Brooklyn el 31 de octubre de 1927, pocas semanas después que Babe Ruth y los Yanquis barrieran a Pittsburgh en la Serie Mundial. Su padre, Gordon, era profesor de historia y un aficionado al beisbol bendecido con una memoria especial de amplio rango en la trivia que ayudaba a proveer las preguntas para el programa de radio “Information Please”. La madre de Roger, Olga (Rockow) Kahn, enseñaba inglés y toleraba poco al beisbol pero imbuyó a su hijo con el amor a la mitología, Shakespeare y Walt Whitman. Se graduó en la Erasmus Hall High School y pasó tres años en la New York University antes de conseguir empleo en The Herald Tribune como mensajero. Despues de su estadía de dos años con los Dodgers, Mr. Kahn cubrió a los Gigantes para The Herald Tribune en 1954. Luego escribió para Newsweek, The Saturday Evening Post y Esquire. En los 1960s escribió dos libros sobre temas distintos al beisbol: una consideración de su fe, “The Passionate People: What It Means to Be a Jew in America”, y un reporte sobre los disturbios estudiantiles en Columbia University, “The Battle for Morningside Heights: Why Students Rebel”. Escribió regularmente para The New York Timesa finales de los 1970s. La que ha sido llamada la era dorada del beisbol en Nueva York terminó cuando los Dodgers y los Gigantes anunciaron en 1957 que se marcharían a California. Después de “The Boys of Summer”, Mr. Kahn revisitó esos años en otros libros, incluyendo “Joe and Marilyn: A Memory of Love”, acerca del matrimonio de Joe DiMaggio y Marilyn Monroe; “The Era, 1947-57: When the Yankees, the Giants, and the Dodgers Ruled the World”; “Memories of Summer: When Baseball Was an Art, and Writing About It a Game”, y “Rickey & Robinson: The True, Untold Story of the Integration of Baseball”, el cual examinó la relación entre Jackie Robinson y Branch Rickey, el ejecutivo que rompió la barrera racial del beisbol al llevar a Robinson a los Dodgers. En otros libros, Mr. Kahn examinò la batalla entre el pitcher y el bateador (“The Head Game: Baseball Seen From the Pitcher’s Mound”) y las ligas menores inferiores (“Good Enough to Dream”). Sus novelas fueron “The Seventh Game”, acerca de las dificultades personales de un pitcher, y “But Not to Keep”, acerca de las dificultades personales de un periodista. Su libro acerca de los Yanquis de 1978, “October Men”, trazó una turbulenta temporada de campeonato. Los matrimonios de Mr. Kahn con Wendy Mecker, Alice Russell y Joan Rappaport terminaron en divorcio. Además de su hijo Gordon, de su matrimonio con Ms. Rappaport, le sobreviven su esposa, Katharine Johnson Kahn; una hija, Alissa Kahn Keenan, de su matrimonio con Ms. Russell; y cinco nietos. Otra hija, Elizabeth, falleció un día después de nacer. Y otro hijo, Roger Laurence Kahn, quien batalló con una enfermedad mental y la adicción a las drogas, se suicidó en 1987. Mr. Kahn escribió acerca de Roger en una memoria, “Into My Own: The Remarkable People and Events That Shaped a Life”. En las primeras páginas de “The Boys of Summer”, un pasaje expresa el propósito de buena parte de la escritura de Mr. Kahn: el anhelo nostálgico que el beisbol y Brooklyn evocaba en muchas personas. Muy pocas personas reconocerían hoy los detalles, de cómo algo desaparecido hace tiempo siempre será familiar. “Me refiero a estar menos pendiente de los lanzamientos en curva que al atractivo del equipo”, escribió Mr. Kahn acerca de sus amados Dodgers antes de invocar la imagen de su estadio. “Ebbets Field era una cabina estrecha, construida de ladrillo, hierro y concreto, a lo largo de una empinada cuesta de adoquines en Bedford Avenue. Dos niveles de tribunas presionaban el area de juego desde tres lados, y en miles de asientos los aficionados podían oir las palabras de un pelotero, notar los detalles del pasode un pelotero, en una época cuando la televisión aun no había asaltado la ilusión con potentes lentes Zoomar, se podía ver, se podía ver de verdad, la expresión real en el verdadero rostro de un verdadero grande liga mientras jugaba. ¡Se podía saber como era!” William McDonald contribuyó reportando. Traducción: Alfonso L. Tusa C. 15 de febrero de 2020.