sábado, 5 de abril de 2014

Orlando Peña versus Luis Tiant, un duelo cincuentenario.

5 de febrero. La pelota subiendo y subiendo entre las proximidades de jardín central y el derecho levantó unas cuantas manos en las gradas. Los pasos de Carl Boles, jardinero central de los Industriales del Valencia, recorrían el infield. Peña miraba hacia la grama con los brazos doblados sobre las costillas. Un rumor recorría las tribunas. Con Tiant en el montículo del frente iba a ser difícil para los Leones del Caracas batallar aquel séptimo encuentro de la final de la temporada 1963-64. El catcher Robert Taylor corrió hacia el montículo para decirle algunas palabras al oriundo de Victoria de las Tunas, Cuba. Le dio dos palmadas en la espalda y regresó trotando hacia el plato. Se trataba de un lanzador muy controlado y los jonrones son el precio que debe pagar este tipo de pitchers. En la tribuna muchos recordaban que el juego apenas comenzaba. Orlando Peña había abierto el primer juego de aquella final y había salido sin decisión luego de 6.1 episodios donde aceptó 5 imparables y permitió 4 carreras limpias. Ponchó 2 sin conceder boletos. Valencia pico adelante. Ken Sanders se apuntó la victoria. Ed Thomas salió derrotado. Luis Tiant abrió el tercer juego y se llevó la victoria que ponía adelante al Valencia 2 juegos por 1. Los Industriales marcaron 7 rayitas por 6 de los Leones. Tiant lanzó 7.2 episodios, permitió 4 carreras limpias, 10 imparables. Ponchó 5 y concedió 1 boleto. Ed Thomas volvía a cargar con la derrota. Peña regresó para el cuarto encuentro y en una labor magistral consiguió la victoria que igualaba la serie. Caracas ganó 2-1. Peña lanzó completo, solo aceptó 4 imparables y una carrera limpia. Ponchó 2, concedió 2 boletos. Luis Peñalver salió derrotado. Desde los bancos del dugout de tercera base un aficionado levantó un radio portátil con la intención de animar a su equipo. “Ella baila el pompo…Ella baila el pompo…” En cuanto el árbitro principal llamó al bateador, el tipo giró el sintonizador de vuelta al juego. Orlando Peña se acercaba al cajón de bateo con pasos de “El Pompo”. Delio Amado León observó que el catcher Elrod Hendricks, el mismo que algunos años después formará parte de aquellos batalladores Orioles de Baltimore de Earl Weaver, insistía en una seña en partícular. Luis Aparicio permanecía a medio camino para ubicarse de acuerdo al lanzamiento de Tiant. La pelota salió en cambio de velocidad, al llegar al plato iba a la altura de las letras del uniforme. Peña apretó el bate. La bola se va…se va… se va…jooooooooonrooooooon de Orlando Peña, se empata el juego a una carrera en el cierre del quinto inning amigos.. Allí va Hendricks a conversar con Tiant. Tiant, el mismo de aquella temporada grandiosa con los Indios de Cleveland en 1968 cuando lanzó 4 blanqueos con secativos y dejó marca de 21-9 con 1.60 de efectividad, el de todas esas buenas temporadas con los Medias Rojas de Boston en los años setenta, el mismo de aquel cuarto juego fantasmagórico ante la propia maquinaria roja de Cincinnati en la Serie Mundial de 1975 cuando sin contar con sus mejores pitcheos fue capaz de mantener una ventaja de 5-4 por cinco episodios para llevar a los patirrojos a la victoria, el mismo que desde la lomita de los Tiburones de La Guaira dejó sin hits ni carreras a los Leones del Caracas en la temporada 1971-72 luego de recibir un jonrón del novato Robert Marcano en el play off semifinal de la campaña 1970-71 para que los Tiburones eliminaran a los Leones. En el cierre del noveno episodio el aficionado volvió a levantar el radio sobre la baranda de la preferencia izquierda. Esta vez sonaban las trompetas de Mon Rivera. Ay karakarakatiski, taskatiski, tas, karakatiss... Después de dos outs, el receptor Robert Taylor despachó doblete despachó doblete y Domingo Carrasquel recibió boleto intencional. Los conocedores del juego criticaron con fruición que el manager Regino Otero dejara batear a Peña en vez de traer a un emergente. Sólo los managers conocen las circunstancias del dugout. Tiant dominó a Peña y el juego se fue a extrainning. Peña, el mismo que derrotó a Mike Cuellar, flamante ganador del Cy Young de 1969, en el juego inaugural de la Serie del Caribe de 1970 en victoria de Magallanes sobre Ponce, el mismo que lanzara 4 blanqueos con el Caracas en la temporada 1966-67, el mismo que luego de ser dejado libre por Magallanes en la temporada 1970-71 regresó para ser campeón con La Guaira. En el cierre del décimo inning, Dámaso Blanco descargó doblete luego de un out. Victor Davalillo recibió boleto intencional. Tiant se complicó al caminar a Dave Roberts. El manager Dave Bristol adelantó a sus jardineros. Hilario Valdespino bateó elevado a la izquierda que sobró a Teolindo Acosta para que Dámaso Blanco anotara el triunfo y el título para las huestes caraquistas. Alfonso L. Tusa C.

martes, 1 de abril de 2014

Wrigley Field llega a 100 años

29-03-2014. Benjamin Hoffman. Para algunas personas, el tiempo puede convertirse en abstracto. Si se dice que Wrigley Field celebrará su centésimo aniversario el 23 de abril, el hecho tiene resonancia, pero mucho del contexto se pierde. El béisbol estaba bien adentrado en su era moderna cuando el estadio, entonces conocido como Weeghman Park, abrió sus puertas a las Ballenas de Chicago de la Liga Federal en 1914. El primer juego se realizó un poco más de dos meses antes del asesinato del Archiduque Franz Ferdinand, el evento que precipitó la primera guerra mundial (las Ballenas estaban de gira y perdieron ante los Terriers de San Luis el día que le dispararon a Ferdinand). La inauguración del estadio se adelantó al nacimiento del boxeador Joe Louis el 13 de mayo (las Ballenas estaban libres ese día). También se adelantó al debut de Babe Ruth en las Grandes Ligas el 11 de julio (las ballenas perdieron ese día ante los Tip-Tops de Brooklyn). Hasta precedió la instalación del primer semáforo eléctrico el 5 de agosto (las Ballenas vencieron a los Terrapins de Baltimore). Dos años después, los Cachorros reemplazaron a las Ballenas en el estadio, la cual aún era una estructura de un piso. Antes de la temporada de 1927, el que había sido conocido como Cubs Park fue rebautizado como Wrigley Field en honor al dueño del equipo, William Wrigley. Los alrededores del area residencial del norte de Chicago llegó a conocerse como Wrigleyville, por el estadio. Wrigley siempre ha tenido encantos únicos, pero es inusual que un estadio de beisbol se mantenga en uso contínuo por 100 años. Fenway Park tuvo su centenario en 2012, pero ningún otro estadio ha llegado tan lejos. Tiger Stadium estuvo cerca con 88 años, y el Comiskey Park original llegó hasta 81. Otros estadios que lograron mucho reconocimiento no duraron tanto tiempo, incluyendo a Ebbets Field, el cual fue la casa de los Dodgers de Brooklyn por sólo 45 años (aunque hemos estado oyendo sobre este desde que los Dodgers se mudaron luego de la temporada de 1957). A través de los años, Wrigley Field cambió lentamente. Se añadió un segundo piso, las gradas de los techos de las casas del otro lado de la calle pasaron de diversión doméstica a un gran negocio, y las luces para juegos nocturnos fueron instaladas (aun cuando los Cachorros las usan menos que cualquier otro equipo). Pero el parque mantiene el encanto de una era diferente. Los leales aficionados han derramado bastante cerveza Old Style a lo largo de los años, pero los Cachorros han usado muy poco la champaña, no han ganado una Serie Mundial desde que se mudaron a Wrigley desde el West Side Park. Como declarara Lance Berkman, un pelotero que jugó con los rivales Astros de Houston y los Cardenales de San Luis, a The Dallas Morning News en 2013: "¿Pero en verdad que clase de historia hay allí? Nada que ver con que hayan ganado un campeonato tras otro. Principalmente ha sido un lugar para ir a beber cerveza". O como dijo Lee Elia, un antiguo manager de los Cachorros, en una famosa queja, 85 por ciento del mundo trabaja durante el día, y el otro 15 por ciento va a Wrigley para abuchear a los Cachorros. Hay una gran posibilidad de que ningún otro estadio iguale la durabilidad de Fenway y Wrigley. El próximo estadio activo más viejo es Dodger Stadium, construído en 1962, está ubicado en terrenos muy caros que a menudo son mencionados como sitios potenciales para zonas residenciales. Los únicos otros estadios construídos antes de 1989 son Angel Stadium, Oakland Coliseum y Kauffman Stadium, ninguno de los cuales están supuestos a sobrevivir debido a algún tipo de nostalgia (especialmente el deteriorado estadio de Oakland). Hasta los Medias Rojas han reconocido que Fenway Park no puede durar por siempre. Pero Wrigley ha perdurado tanto debido a sus ventas de cerveza, equipos mediocres y días soleados. No hay razón para que esa fórmula no funcione por otros cien años. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 31 de marzo de 2014

Capuano cuenta sus bendiciones

Con el apoyo de su escuela primaria católica, al pitcher de los Medias Rojas no le puede ir mal. Gordon Edes. ESPNBoston.com. 28-03-2014 Fort Myers, Fla. -- ¿Cuan excitados están las personas de la zona de que Chris Capuano haya regresado a casa para lanzar con los Medias Rojas? El paquete llegó esta semana, lleno con cerca de 50 tarjetas hechas a mano, incluyendo una con una llamativa caricatura de Capuano en la mitad de su movimiento de lanzar. No eran solo impresiones de computadora. También habían muchas hechas con cartulina, todas con diseños personales, llenas de mensajes de apoyo y motivación. ¿Los niños todavía hacen estas cosas? "Buena educación de la escuela católica", dijo Capuano con una sonrisa. El paquete había sido enviado desde St. Thomas the Apostle School de West Springfield, Mass., donde la directora, la hermana Patty Hottin, asistió a la escuela secundaria con los padres de Capuano, Kathy y Frank. Capuano asistió a St. Thomas desde kindergarten hasta octavo grado antes de ir a Cathedral High en Springfield, donde fue el primero de su clase, luego fue a Duke, donde fue Phi Beta Kappa con un grado en economía La hermana Patty fue quien anunció a la escuela el mes pasado que Capuano, un agente libre, había firmado con los Medias Rojas. Y fue la clase de sexto grado (con algunos algunos de quinto) de Karen McHugh que decidió que ellos no podían esperar que los Medias Rojas regresaran al norte, ellos iban a comunicarse con él desde aquí. El dibujo de Joey Franco era el que mostraba a Capuano lanzando. "Los niños aquí sienten que él es su estrella de rock", dijo la hermana Patty. "Ellos saben que él fue a la escuela aquí y que si él lo pudo hacer, ellos también. Estamos realmente impactados. Lo hemos conocido por mucho tiempo, pero esto es venir a casa". "Pienso que hará grandes cosas, y le diré por qué. El tiene a todos estos niños quienes creen que lo que piden en sus oraciones, ocurre, y ellos están rezando mucho". Hey, alumnos de sexto grado de St. Thomas: Tan feliz como están ustedes de que Capuano esté aquí, el zurdo de 35 años está muy feliz de que en su duodécima temporada en las Grandes Ligas, un viaje que lo ha llevado por cinco equipos, dos operaciones Tommy John en el codo que lo dejaron sin lanzar por casi dos temporadas completas, y una aparición en play off, él estará lanzando para el equipo de su pueblo. El entrenamiento primaveral había empezado y Capuano, quién había pasado las dos temporadas previas con los Dodgers, todavía permanecía sin equipo cuando los Medias Rojas lo firmaron el 22 de febrero, luego que Ryan Dempster decidió abruptamente que no lanzaría en 2014. Un abridor en toda su carrera, Capuano fue traído para darle más profundidad a la rotación, y como un tercer brazo zurdo que se unirá a Craig Breslow y Andrew Miller en el bull pen. Con todas las lesiones que han sufrido los pitchers esta primavera, Capuano pudo haber encontrado trabajo como abridor regular en otro lugar de haber esperado más tiempo. Pero si se le pregunta si se lamenta, él agitará su cabeza. “Para nada”, dijo. “Este es un lugar maravilloso donde estar”. “Los muchachos del equipo, no hay egoísmo en el clubhouse. Es grandioso jugar con estos muchachos, son profesionales, buenos muchachos. Su cuerpo técnico, su equipo de fisioterapia, son los mejores que haya visto. De acuerdo a lo que he visto en un mes con el equipo, me siento muy bien aquí”. Los Medias Rojas utilizaron 26 pitchers la temporada pasada, 11 de los cuales hicieron aperturas. Las posibilidades de Capuano, quien ha lanzado como relevista 29 veces comparado con 209 aperturas en su carrera, de ser solicitado como abridor por los Medias Rojas en determinado momento de esta temporada son muy altas. “No muchos equipos avanzan en la temporada con cinco abridores”, dijo. “No deseo que alguien enferme. Quiero que todos tengan éxito, porque eso significa que somos exitosos como equipo. Pero si se me presenta una oportunidad, estoy listo para ella. Trataré de asumir cualquier responsabilidad al comienzo de la temporada, de ser exitoso, de lograr ceros”. La última salida de Capuano fue el miércoles, en una apertura con el Greenville Clase A. ¿Ceros?. Lanzó cinco innings sin hits, ponchó 10. Pero con todos los abridores de los Medias Rojas sanos en el transcurso de la temporada, Capuano será parte de un bull pen sin competidores en poder mental. Craig Breslow obtuvo un grado en biofísica y bioquímica molecular en Yale. Burke Badenhop, como Capuano, tiene un grado en economía; Badenhop se graduó magna cum laude. Y Andrew Miller estaba bien avanzado en su carrera para obtener un grado en University of North Carolina hasta que fue seleccionado en la primera ronda del draft por los Tigres. “Esto se presta para conversaciones divertidas, seguro”, dijo Capuano. “Buenos debates. Hablamos de todo. Ayer estábamos hablando del libro ‘Outliers’ de Malcolm Gladwell. Tambien analizamos los cumpleaños de cada uno, si el mes donde naciste hace alguna diferencia”. “También estoy tratando de aprender a tocar guitarra. Jon Lester me ha estado enseñando un par de notas vaqueras, notas básicas con las que puedes tocar muchas canciones”. Hubo un día cuando leer un libro en tu locker te marcaba como un tipo raro en un clubhouse de Grandes Ligas. Ahora no es así, dijo Capuano. “Al mismo tiempo, no se ve a mucha gente sentada con un libro en su locker”, dijo. “Pero tenemos tiempo suficiente para eso en los viajes y en casa”. “Había la creencia de que si eras muy inteligente, eso no era bueno, porque pensabas demasiado. Pero definir la inteligencia por nivel de educación no es necesariamente el mejor barómetro. Hay ciertas cosas como el sentido común, inteligencia de la calle, inteligencia del béisbol. Si miras algunos de estos tipos que no fueron a la universidad, ellos tienen su Ph.D. en béisbol. No se puede ignorar ese tipo de inteligencia”. La temporada pasada, Capuano estuvo limitado a 20 aperturas por lo que él describió como “tres clases de pequeñas, estúpidas lesiones”. Se lesionó la pantorrilla en la batalla campal de Greinke, contra los Padres y tuvo que perder su próxima salida; se estiró el músculo intercostal al lanzarse para atrapar una pelota y tuvo un pequeño tirón en la ingle. Esta primavera, le afectaron una pequeña rigidez en la espalda y entumecimiento en el antebrazo, así fue que empezó a apreciar al equipo médico de los Medias Rojas. Todo eso pasó, dijo. “En mis últimas tres salidas, me sentí muy bien lanzando la pelota”, dijo. “Estoy muy excitado de comenzar el año”. Eso no debe ser una sorpresa para los niños de St. Thomas. ¿Fueron respondidas las oraciones de alguien? Traducción: Alfonso L. Tusa C.