jueves, 28 de abril de 2016

‘No quieres creer que eso ocurrió’.

Hace casi 24 años, mientras estaba en Chicago para jugar ante los Medias Blancas, Lyman Bostock de los Angelinos de California recibió un disparo y fue asesinado en un carro en Gary, Ind. Chicago Tribune. K.C. Johnson. 23-06-2002. Los días han pasado, los juegos han continuado y casi 24 años han caido en el calendario. Thomas Turner no puede creerlo, y aun tiene el dolor fresco en su mente. Si alguien entiende por lo que está pasando la familia de Darryl Kile, ese es Turner, un trabajador retirado de la industria acerera de Gary, Ind. Turner es el tío de Lyman Bostock, el jardinero de los Angelinos de California quien fue asesinado mientras paseaba en un carro manejado por Turner luego de participar en un juego en el viejo Comiskey Park, el 23 de septiembre de 1978. Turner y los compañeros de equipo de Bostock en los Angelinos, entre los cuales estaba el manager de los Cachorros Don Baylor, saben lo que es salir de un juego de beisbol y ver que el orden del mundo deportivo es destruido por la desordenada realidad de la vida. Ellos saben lo que es regresar al diamante, como lo harán los compañeros de equipo de Kile el domingo, y tratar de jugar o ver un juego, aun con sus mentes oscilando en una ausencia fuera de las líneas de cal. “Amo el beisbol, pero verlo todavía es muy difícil, especialmente en el mes de septiembre”, dijo Turner desde su hogar de Gary el sábado en la noche. “Cuando veo a los Angelinos, espero verlo en el campo”. Bostock fue el último out en la derrota 5-4 de los Angelinos ante los Medias Blancas esa tarde sabatina antes de salir hacia Gary con Turner. Más tarde esa noche, Bostock de 27 años, paseaba en un carro con Turner y dos mujeres en el centro de Gary cuando el furioso esposo de una de las mujeres se acercó al carro con una pistola e hizo un disparo a través de la ventanilla trasera. Bostock recibió el impacto en el lado derecho del cráneo, falleció poco después de medianoche el 24 de septiembre. Horas después, la policía de Gary arrestó a Leonard Smith por cargos de asesinato. Smith eventualmente fue declarado inocente por razones de insanidad. Los Angelinos y los Medias Blancas, efectuaron un juego de beisbol, en las horas siguientes. Se guardó un minuto de silencio antes del juego. Las banderas estaban a media asta. Pero la victoria de los Angelinos 7-3 no significó nada comparada a la pérdida de Bostock, el hijo de una estrella de las Ligas Negras. Baylor, quien jonroneó en el juego, ha tenido malas memorias de Chicago por mucho tiempo debido al incidente. “Cada vez que entro al viejo Comiskey Park, pienso en Lyman principalmente”, escribió Baylor en "Nothing But the Truth: A Baseball Life", su autobiografía. “En retrospectiva, deseo haberle dicho aquel último consejo antes que saliera del clubhouse para siempre”. Turner conoce ese sentimiento. “Cuando supe lo de Kile, Lyman fue la primera persona que me vino a la mente”, dijo Turner. “Es devastador. No quieres creer que eso ocurrió. No puedes enfrentar la realidad. Pasará mucho tiempo antes que dejes de lastimarte”. ¿Qué tipo de pelotero era Bostock? En 526 juegos en cuatro temporadas de Grandes Ligas, bateó para .311. En 1977, Bostock terminó segundo de su compañero en los Mellizos, Rod Carew, por la corona del título de bateo de la Liga Americana con promedio de .336. ¿Qué clase de persona era Bostock? Haber llegado segundo en la carrera por el título de bateo le permitió firmar un contrato como agente de cinco años por 2.25 millones de dólares con los Angelinos, para entonces uno de los más grandes del beisbol. Cuando Bostock tuvo un lento comienzo en la temporada de 1978, al batear solo .150, él ofreció devolver su salario de abril al equipo. Como el equipo no lo aceptara, él lo donó a la caridad. Hubo otros ejemplos de tal generosidad de espíritu. Poco después de firmar su gran contrato como agente libre, Bostock donó 10.000 $ para pagar la reparación de la escuela Sunday en una iglesia de su nativa Birmingham, Ala. También hizo trabajo voluntario con niños de escasos recursos en el area de Los Angeles. “Él creía en ayudar”, dijo Turner. “Siempre hablábamos, y el tenía grandes ideas, especialmente con niños”. Baylor, uno de los amigos más cercanos de Bostock, sabía que el hombre fuera del campo estaba por encima del pelotero, por eso se tomó la tragedia tan a pecho. El día siguiente, a Baylor le pidieron una entrevista para la TV. Baylor no respondió. Empezó a llorar. A Turner le preguntaron si tenía algún consejo para la familia de Kile. “Ellos tienen que creer y confiar en el Señor y seguir adelante”, dijo. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

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