jueves, 27 de octubre de 2016

Los Indios de Cleveland de 1948: Una historia de integración.

Richard Sandomir. The New York Times. 23 de octubre de 2016. Satchel Paige, el pitcher más grande excluido de Major League Baseball, llegó al Municipal Stadium de Cleveland para una prueba con los Indios en julio de 1948. Una leyenda de las ligas negras que se creía estaba rondando los 40 años, Paige enfrentó un bateador, Lou Boudreau, quien era manager y campocorto de los Indios. Boudreau, quien sería el jugador más valioso de la Liga Americana esa temporada, estaba impresionado con los pitcheos de Paige. También el dueño de Cleveland, el audaz Bill Veeck, quien procedió a firmar a Paige, convirtiéndolo en el novato más viejo de la historia de las grandes ligas. Inmediatamente Veeck fue acusado de intentar una estrategia publicitaria. En parte, la crítica pudo haber sido precisa, a Veeck se le asociaba con todas las cosas que soñara para vender boletos. Pero había otros factores en juego en el caso de Paige. Despues de todo, él todavía podía pitchear. Más que eso, Veeck creía fuertemente que los afroamericanos merecían la oportunidad de jugar en las ligas mayores. Solo meses después que Jackie Robinson rompiera la barrera racial en 1947 al unirse a los Dodgers de Brooklyn, Veeck siguió de cerca al firmar al joven de 21 años de edad Larry Doby. Al hacer eso, Veeck convirtió a Doby en el segundo pelotero negro de las mayores y el primero de la Liga Americana. Para 1948, Doby era una parte formidable de la alineación de los Indios. Paige se mantuvo por su cuenta en el montículo después de llegar a bordo. Cuando los Indios ganaron la Serie Mundial de 1948, Doby, una estrella en ascenso, y Paige, aferrándose a un deporte que una vez había dominado, se convirtieron en los primeros peloteros negros en ser parte de un campeonato de ligas mayores. Fue un momento emblemático en la historia del beisbol y uno que es recordado cuando la versión actual de los Indios trata de ganar el primer título del equipo desde que Doby y Paige y el resto del equipo de 1948 triunfaron sobre los Bravos de Boston en seis juegos. Doby bateó .338 en esa serie y conectó el jonrón decisivo en el cuarto juego. Una fotografía postpartido mostraba a Doby y el pitcher ganador de Cleveland, Steve Gromek, en un abrazo de felicidad, ofreciendo una imagen agitada de la insurgente integración del beisbol. Al recordar ese momento en una entrevista de 1987 con Dave Anderson de The New York Times, Doby dijo: “Esa foto recorrió el país. Pienso que fue una de las primeras, si no la primera, de un tipo negro y una blanco abrazándose, felices porque habían ganado un juego de pelota”. En cuanto a Paige, al haber tenido marca de 6-1 en la segunda mitad de 1948 que incluyó tres juegos completos, también apareció en un box score de Serie Mundial, al conseguir los dos outs finales en el séptimo inning del quinto juego mientras 86.288 aficionados observaban en el Municipal Stadium de Cleveland. El primero de esos dos outs fue un elevado al jardín central atrapado por Doby. Robinson, eventualmente ganó una Serie Mundial, también, pero en 1955, cuando los Dodgers finalmente vencieron a los Yanquis después de perder cinco veces ante ellos en octubre en la década y media previa. Para entonces, Robinson estaba cerca del final de su carrera de ligas mayores. Como Paige, Robinson y Doby también habían jugado en las ligas negras. Pero a diferencia de Robinson, quien jugó una temporada de beisbol de ligas menores en Montreal antes de subir a los Dodgers, Doby no tuvo aprendizaje. Veeck lo firmó el 3 de julio de 1947, y el 5 de julio estaba bateando como emergente de los Indios en el Comiskey Park de Chicago. Doby jugó en partes de esa primera temporada, y no tan bien. Pero en 1948, con la ayuda de Tris Speaker, el jardinero del Salón de la Fama de los Indios, Doby fue convertido desde segunda base a jardinero central y empezó a ser un bateador peligroso. El beisbol podía ser un lugar peligroso para un pelotero negro en aquellos días. Había que resistir ofensas raciales y amenazas físicas, desde los antagonistas apostados en las gradas de los estadios sureños de ligas menores o desde los viles calienta bancos como Ben Chapman, el manager de los Filis de Filadelfia. Veeck escribió en su autobiografía, “Veeck as in Wreck”, que cuando firmó a Doby, “rtecibimos 20.000 cartas, la mayoría de ellas violentas y a veces de protesta obscena. Por un tiempo, las contesté todas”. Larry Doby Jr. dijo que su padre, quien falleció en 2003, no desfalleció ante aquellos quienes protestaron su presencia con los Indios. “Él dijo que nunca fue abucheado en Cleveland”, dijo el Doby más joven en una entrevista. Inicialmente, estaba escéptico de la afirmación de su padre, pero “cuando superé el impacto de oir eso, me di cuenta que era verdad. Era un lugar especial para él y mi familia, y cada vez que regresábamos, yo veía como lo saludaban cuando no estaba jugando”. Él agregó que su padre también hablaba de lo divertido que había sido jugar en las ligas negras, donde había sido una estrella emergente con los Eagles de Newark antes que Veeck lo descubriera. “Él tenía memorias agradables de esos tiempos”, dijo Larry Doby Jr., incluyendo la Serie Mundial de 1946, cuando los Eagles de Doby vencieron a los Monarchs de Kansas City de Paige. La edad de Paige siempre fue un misterio. Él era alto, inclinado y filosófico, un brazo de goma de Alabama a quien Veeck describió como un “Paul Bunyan flaco, nacido para ser el personaje más memorable de todos”. Paige había estado esperando por un llamado a las ligas mayores, así fuera para recuperar los ingresos que estaba perdiendo mientras los fanáticos negros se enfocaban más en el rápido éxito de Robinson en las mayores que en asistir a los juegos de las ligas negras o en las giras de Paige a través de varios lugares. “Aún a mis 42 años, la manera como estaba lanzando, yo sentía que era muy joven para que me recortaran el salario”, escribió él en su autobiografía, “Tal vez pitchearé por siempre”. Fue Abe Saperstein, el fundador de los Globetrotters de Harlem, quien inicialmente recomendó a Paige a Veeck, y Paige estaba muy feliz de demostrar lo que había hecho. Antes de salir de casa para esa prueba de julio de 1948 con los Indios, él celebró con su esposa, Lahoma, aliviado porque estaba recibiendo una oportunidad. “Despues de 22 años de pitchear, iba a tener una oportunidad en las ligas mayores”, escribió él. Una vez en el Municipal Stadium, él lanzó envíos suaves a Boudreau antes de pitchear rectas. “Yo no estaba haciendo nada excepto pitchear, como siempre había hecho”, escribió él. “El viejo Satch asumió el reto”, escribió Ed McAuley de The Sporting News, “Lanzó 50 pelotas, y Boudrerau conectó algunas para teóricos sencillos. Pero la mayoría de ellas el manager no las pudo conectar de manera sólida. Lo más impresionante de todo fue que solo cuatro de esos envíos estuvieron fuera de la zona de strike”. J.G. Taylor Spink, el editor de Sporting News, criticó la firma de Paige. Escribió que “Veeck había llegado muy lejos en su búsqueda de publicidad” y que sospechaba “que si Satchel fuese blanco, él no habría tenido una segunda consideración de Veeck”. Añadió: “Paige dijo que tenía 39 años de edad. Hay reportes de que él está cercano a los 50 años”. Paige, se sentía tan cómodo con la autopromoción como Bob Feller, su famoso compañero de los Indios y colega pitcher, sentía que era todo lo que Veeck necesitaba. “Tal vez Mr. Veeck quería algo de publicidad, pero él también quería un pitcher”, escribió él. “Solo había un pitcher quién podía cumplir ambas órdenes. Ese era Ol’ Satch”. Sobre el montículo de los Indios, Paige rápidamente probó que Spink, y otros, estaban equivocados. En su primer juego con Cleveland, vino en relevo por el abierto Bob Lemon y lanzó dos innings en blanco contra los carmelitas de San Luis. Casi tan importante como lo demás, su espectacularidad era evidente. “Por debajo del brazo, por el lado del brazo, por encima del brazo, con un windup diferente para cada lanzamiento, él les mostró como se hace la fiesta más grande que un pelotero haya tenido”, escribió The Cleveland Plain Dealer. La historia también describió, en el desconsiderado lenguaje racial de la época, como Paige “llegó resoplando desde el bullpen”. (Otro artículo del periódico, escrito más adelante en la temporada, se burlaba de la manera en que Doby describía un jonrón. “No me importa ‘decí’”, fue citado, “que estaba bien para mí, aunque él nuca lo planeó de esa manera. Fue una curva en cambio, que se quedo ata”). Paige pitcheó en 21 juegos en la temporada regular de 1948, incluyendo siete aperturas, y dos de sus juegos completos fueron blanqueos. Su efectividad fue 2.48. En cuanto al interés que generaba, su primera apertura en Cleveland, atrajo 72.434 aficionados. Para su segunda apertura, en Comiskey Park ante los Medias Blancas, 51.013 estaban presentes. El 20 de agosto, de regreso a casa, su apertura trajo 78.382 aficionados y llevó a Veeck a enviarle un telegrama a Spink que decía, “Paige lanzó sin permitir carreras, solo tres imparables. Definitivamente está en la línea para optar por el premio de novato del año de Sporting News. Saludos, Bill Veeck”. “No sé cual fue la motivación de Veeck”, para firmar a Paige, dijo Bob Kendrick, el presidente del Negro Leagues Baseball Museum. “No sé si él sabía que al viejo le quedaba algo de gasolina en el tanque. ¡Pero cuando Veeck puso a lanzar al viejo en ese montículo, estaba negociando!” Paige duró una temporada más con los Indios y entonces pasó varios años con los Carmelitas de San Luis. Doby terminó su carrera de ligas mayores en 1959, con los Medias Blancas. Ambos peloteros y Veeck, están en el Salón de la Fama, así como Robinson y Branch Rickey, el ejecutivo de los Dodgers quien reclutó a Robinson para hacer historia. Mientras el papel de Rickey en la integración del beisbol es bien conocido, las acciones de Veeck en ese respecto permanecen menos familiares. Aunque su placa del Salón de la fama cita su imaginativa espectacularidad como dueño, él fue el hombre que inventó las pizarras explosivas y una vez dejó batear a un enano en un juego de la temporada regular, antes de notar que él firmó a Doby y a Paige y abrió la Liga Americana a los peloteros negros. Mike Veeck dijo que su padre pensaba que no había sido dejado a un lado en la historia de cómo había terminado la segregación en el beisbol. “Pienso que ser segundo de Branch, nunca lo molestó”, dijo él. De hecho en su autobiografía, Bill Veeck reconoció que él había sido menos intenso de lo que Rickey fue en planear la fractura de la barrera racial del beisbol. “Me movía lenta y cuidadosamente, quizás con timidez”, escribió él. “Es usualmente subestimado, pero si Jackie Robinson era el hombre ideal para romper la línea racial, Brooklyn era el lugar ideal. Yo no estaban tan seguro de Cleveland”. Pero Cleveland resultó ser el lugar donde se hizo historia en 1948, y donde Veeck, Doby y Paige compartieron el logro. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

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